124 afectados por un brote de tosferina en Guadalajara, la inmensa mayoría en el ámbito escolar

Un brote de tosferina con 124 afectados en Guadalajara, principalmente en el ámbito escolar, donde los niños de entre 5 y 13 años son las principales víctimas, ha sido confirmado este mediodía por la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha, que informó de ello en una nota de prensa.

Solo se han registrado seis casos de adultos contagiados por esta enfermedad infecto-contagiosa. La Consejería de Sanidad ha llevado a cabo un estudio de contacto entre familiares, escolares y actividades extraescolares.

Para abordar los brotes, se recomienda quimioprofilaxis y completar la vacunación en caso de no estar completa. Además, la Consejería ha enviado una nota informativa a los centros educativos y a los lugares donde se realizan actividades extraescolares, así como a los padres, para informar sobre la situación.

La tosferina es altamente contagiosa por vía respiratoria y representa un grave riesgo para los lactantes no vacunados, así como para pacientes inmunodeprimidos o embarazadas. Los síntomas incluyen congestión nasal, fiebre baja y tos leve ocasional en la primera fase, que puede confundirse con un resfriado u otras infecciones respiratorias.

En la segunda fase, que comienza aproximadamente en la segunda semana, pueden aparecer síntomas más graves, como ataques de tos rápidos, violentos e incontrolables, según indica la nota de prensa de la Consejería de Sanidad.

Las autoridades sanitarias hacen hincapié en la importancia de la vacunación como estrategia clave para protegerse contra este tipo de enfermedades, así como en seguir las indicaciones proporcionadas por la sanidad regional para los casos y contactos.

¿Cuál es el origen de esta enfermedad?

La tosferina es una enfermedad respiratoria causada por una bacteria llamada Bordetella pertussis. Se transmite por el aire cuando una persona infectada tose o estornuda. Los síntomas se parecen a los de un resfriado al principio, pero luego se vuelven más severos y se caracterizan por accesos de tos intensa, sonido chillón al respirar y vómitos.

La tosferina puede ser grave, especialmente en los bebés, y puede provocar complicaciones como neumonía, convulsiones o daño cerebral. La mejor forma de prevenir la tos ferina es vacunarse, ya que la inmunidad que se adquiere con la vacuna disminuye con el tiempo.

El tratamiento de la tosferina se basa en el uso de antibióticos para eliminar la bacteria y reducir el riesgo de contagio. Los antibióticos también pueden ser útiles para las personas que han estado en contacto con un caso de tos ferina.

Además, se recomienda el reposo, la hidratación y la alimentación fraccionada para aliviar los síntomas y evitar los vómitos. En algunos casos, puede ser necesario el ingreso hospitalario para mantener las vías respiratorias despejadas, administrar oxígeno o prevenir la deshidratación.

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