2023, el año en que el profesor asociado universitario pasará a ser indefinido, o no

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Décadas debatiendo sobre la figura del profesor asociado, una irrupción en el marco universitario de profesionales con vocación docente y experiencia acreditada que no siempre fue pacífica, pues desestabilizaba los pilares construidos durante siglos por un cuadro netamente académico y, en algunos casos, escasamente pegado a la realidad con la que se iba a encontrar el estudiante tras graduarse.

A esa situación endogámica, donde un estudiante universitario se doctoraba en su misma universidad y se convertía en profesor de la misma sin haber practicado sus conocimientos en la calle le ponía de remedio, de algún modo, el desembarco en los años 80 de la figura del profesor asociado.

El Sistema Universitario Español actual cuenta con ocho tipos de contratos para profesores e investigadores, tal y como se recoge en la Ley Orgánica de Universidades 6/2001, la normativa que se cambia ahora con la LOSU. La ley de ahora contempla especialmente el contrato de profesor asociado, que debe ser a tiempo parcial y acreditar que están ocupados en un trabajo profesional fuera del ámbito universitario.

De esta forma, se incluye en la ley la figura del profesor asociado para que pueda impartir sus conocimientos y bagaje profesional a la universidad, en lugar de desarrollar una carrera como catedráticos en el sistema académico, al tiempo que aportan su experiencia a la misma.

La legislación estipula que, además de la contratación parcial, estos contratos deben tener una duración limitada, ya sea trimestral, semestral o anual, y pueden renovarse, siempre que la persona siga ejerciendo una profesión distinta de la académica.

Esto es lo que cambia este año. Los profesores asociados pasarán a ser indefinidos, poniendo punto y final a una situación de inestabilidad para un cuadro docente que nació con fines específicos, pero que por arte de birlibirloque fue mal empleado por algunas instituciones universitarias que vieron en estas figuras un modo económico de cubrir sus necesidades sin necesidad de un compromiso mayor.

Este proyecto de ley, que fue recién aprobado antes de Navidad por el Pleno del Congreso y que ahora espera en el Senado su debate penúltimo (luego volverá al definitivo en el Congreso) tiene como objetivos, según su exposición de motivos, «la consecución de una universidad de calidad, accesible, equitativa e internacionalizada».

Para ello modifica las «condiciones laborales del profesorado asociado que convierten las plazas temporales en indefinidas, con el objetivo de reducir la temporalidad del sistema universitario», y «mejora las condiciones laborales del personal docente e investigador, garantizando, entre otros, derechos por antigüedad o derechos a complementos salariales». Asimismo, se incorporan otras medidas para que el profesorado temporal pueda acceder y promocionar en la carrera académica.

¿Era acuciante acometer una solución al problema de los profesores asociados? El debate está abierto y hay opiniones para todos los gustos, pero las cifras pueden ser una referencia.

El 43,3% del personal docente e investigador contratado en las universidades españolas durante el curso 2016-2017 fueron profesores asociados, según la estadística ‘Datos y Cifras del Sistema Universitario Español 2018-2019’, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Según la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) esta es la categoría «más precaria» de los contratos que se producen en las universidades ya que «cobran unos 400 euros al mes por dar clase unas horas aunque cada vez se les incluyen nuevas actividades docentes como tutorías, seguimiento Trabajos Fin de Grado, clases en Másteres, etc.».

Mientras que el 21,5% de los contratados en el curso 2016-2017 era personal con la categoría de contratado doctor, el 16,4% tenía categoría, por citar un ejemplo, de profesor asociado de Ciencias de la Salud; el 6,1% de ayudante doctor y un 3,8% de colaborador.

La LOSU no convence a los asociados

A pesar de todo, tal y como informábamos al principio de semana en ÉXITO EDUCATIVO, la plataforma PDI Precariado, Asociación Estatal de Profesorado Asociado de las Universidades Pública, ha hecho un llamamiento a la huelga el próximo mes de febrero a los treinta mil docentes asociados registrados, según informa en sus perfiles en Twitter y en Facebook.

A pesar de que la futura reforma de la ley universitaria, la LOSU, aborda la situación de los profesores asociados, que representan el 40% del cuadro docente actual en la universidad pública española, la plataforma considera que se mantendrá la precariedad que ha caracterizado su función en los últimos años.

A la huelga han sido llamados todos los profesores asociados de martes a jueves, ambos incluidos, a partir del 1 de febrero.

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