¿Quieres atraer familias a tu centro? Humaniza tu marca

Atraer familias al colegio

En los últimos años, el concepto de “marca personal” se ha puesto de moda. Pero, ¿es algo pasajero o ha venido para quedarse, para hacerse valer y convertirse en un elemento indispensable del mundo profesional?

Para contestar a la pregunta, antes querría ir a su origen para entender su sentido último. En el año 2000, el padre de este concepto, el estadounidense Tom Peters, publicó el libro The Brand You 50” o “Fifty Ways to Transform Yourself from an ‘Employee’ into a Brand That Shouts Distinction, Commitment, and Passion!”. En él, subrayaba que, en la era de las personas, eran éstas las que tenían que ser sus propias marcas.

Y es que el paso de una era industrial a la actual era del conocimiento, en la que internet se ha convertido en el ecosistema clave para los negocios, se corre el riesgo de que las personas se diluyan entre la multitud. Así pues, debemos diferenciarnos a partir de una propuesta de valor potente. Así que, contestando a la pregunta inicial, podemos decir que el concepto de “marca personal” ha venido para quedarse.

Y… ¿qué es en sí la “marca personal”?

La marca personal es esa huella que dejamos en los demás. Es algo intrínseco a cada uno de nosotros, porque todos dejamos una estela a nuestro paso. De esta forma, aunque no tengas una cuenta en una red social, una página web o un correo electrónico, tú tienes tu “marca personal” (y si no, pregúntaselo a tus padres o a los amigos que te conocen bien). Pero, como explicaba anteriormente, en la era de la globalización, del conocimiento a un solo “clic”, es necesario dar visibilidad y poner en valor esa marca personal que nos caracteriza.

La marca personal es cómo nos ven los demás, cómo perciben nuestra comunicación, qué cuentan sobre nosotros, sobre nuestro desempeño profesional y nuestras capacidades y competencias. Qué emociones generamos. Resumiendo: por qué somos recordados.

Pero cuidado, antes de crear y construir una marca personal sólida y potente, hay unas preguntas sobre las que debemos reflexionar: ¿quiénes somos? y ¿qué producto vendemos? Tomar conciencia de la impronta que dejamos en los demás, ser conocedores de la huella que marcamos en aquellos los lugares por los que pasamos o del impacto que tiene nuestra labor profesional y los tintes con los que ésta tiñe a los equipos con los que trabajamos… son aspectos que forman parte del proceso de construcción de la marca personal. Aunque, sin duda, si hay algo que condiciona a una buena marca personal, serían, sin lugar a duda, el amar lo que hacemos y conocer en profundidad nuestra labor.

Por otra parte, es fundamental saber mostrar y contar aquello que, con tantísima profesionalidad sabemos hacer, siendo importante que existan personas a nuestro alrededor que certifiquen aquello que nosotros afirmamos por haber sido testigos directos. Cuidar la imagen, la comunicación (no solo qué decimos sino cómo lo decimos) y crear una densa red de contactos, también son aspectos fundamentales.

En resumen: además de ser un excelente profesional, has de parecerlo.

Pero Anabel, el título de tu artículo reza “¿Quieres atraer familias a tu centro? Humaniza su marca”. ¿Qué tiene que ver la marca personal con mi colegio? Pues tiene que ver todo, porque las escuelas, del tipo que sean, están hechas de personas. La calidad y buen nombre de un colegio no vienen determinados por las instalaciones, las notas de los alumnos de Bachillerato o un proyecto pedagógico que luce colgado en una web moderna y visual. Aunque todos estos aspectos son de gran valor, no son determinantes.

El buen nombre de un colegio viene dado por las personas que lo forman, por el trato y acompañamiento estrecho que se da al alumno, por aquellos profesionales que responden con diligencia a las preocupaciones de las familias. El valor de un colegio lo da el tutor que atiende a los padres en unas entrevistas bien preparadas, rigurosas y objetivas. Como decía antes, la marca personal es esa huella que dejamos en los demás.

La marca del colegio la aporta un profesorado que aterriza ese proyecto pedagógico colgado en la web en una realidad palpable que impacta positivamente en el aprendizaje del alumno, la crea un equipo directivo presente en el día a día, resolutivo y profesional.

Por supuesto que un buen plan de marketing y comunicación para nuestro centro, acompañado de una partida presupuestaria realista, son elementos esenciales e incuestionables, y más en una época como la actual en que la bajada de la natalidad nos obliga a diferenciarnos, más que nunca, de la competencia.  Pero no obviemos que las personas escuchan a personas y la fuerza más poderosa para atraer nuevos clientes la tienen las familias que hablan de nosotros, ellas son nuestras principales prescriptoras.

Las familias cuando buscan colegio quieren poner cara a las personas en cuyas manos dejarán a sus hijos. Así que los directores de los centros educativos hemos de hacer un esfuerzo importante por empujar a nuestros equipos a crear esa marca personal que los haga visibles y humanicen la marca del colegio.

Pese a todo, seguramente por desconocimiento o miedos ocultos, aun son muchos los directores que entienden la “marca personal” de sus trabajadores como una amenaza o un ataque. A veces sienten que su centro es utilizado para el «lucimiento personal», la búsqueda de protagonismo o incluso se llega a poner en cuestión la dedicación a su labor profesional.

Pero cada vez que un profesor, un mando intermedio o un director da vida a su blog, comparte un artículo, edita un vídeo o comparte un post en LinkedIn, está dando visibilidad a nuestro centro. Está creando marca de escuela. Porque toda su valía profesional y personal la vuelca en nuestro centro.

Cuando un directivo o un docente desarrolla su “marca personal” está poniendo en valor a su escuela, la está colocando en el mapa, la está humanizando. Además del innegable crecimiento profesional y la creación de una red de contactos que van ligados a la construcción de dicha marca. Claro ejemplo de esto nos lo aportan maestros de renombre como Chema Lázaro, Francesc Vicent Nogales,  César Bona, Toni García Arias, Irene Alegría o Mar Romera.

Así pues, querido director: invita, empuja y ayuda a tus profesores y mandos intermedios a crear su “marca personal. Ayúdales a hacerse visibles. Porque tras ellos, está tu centro. PORQUE SI NO ERES VISIBLE, NO EXISTES.

 

Anabel Valera Ibáñez, directora ejecutiva de la Red de Directivos de Instituciones Educativas en España REDIE

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