Adáptese cuanto antes: la educación digital es inevitable

Llevo trabajando en cuestiones relacionadas con la educación digital desde el siglo pasado. He visto nacer y morir grandísimos proyectos. Públicos y privados. Muchos de ellos se repiten de manera muy similar una y otra vez, como en un ciclo. Y también he visto iniciativas que surgen, crecen y se consolidan. Así evolucionamos.

La perspectiva de los años también me permite ver cómo hemos cambiado en el sector de la tecnología educativa. El hardware actual supone un salto cualitativo frente a lo que había antes, igual que la conectividad y las posibilidades que ofrece el software hoy en día. Vamos claramente a mejor.

Cada década en EdTech ha tenido su idiosincrasia particular:

  • En los años noventa todo era experimental. El horizonte estaba despejado, y no había caminos marcados. Por eso destacó la creatividad de algunos, como en los videojuegos ahora «retro» que disfrutamos. En general había un punto de impotencia tecnológica, como un quiero y no puedo, pero por ejemplo algunos cederrones de la época eran auténticas obras maestras de la interactividad multimedia que aún no se han superado actualmente. Internet acababa de explotar, y era un lugar virgen, fresco y deslumbrante.
  • Los años dos mil fueron de aventura. Surgieron las primeras grandes iniciativas de educación digital. Por ejemplo muchos de los contenidos que se crearon en los programas sucesivos Internet en la Escuela e Internet en el Aula alcanzaron un altísimo nivel. Es una lástima que no hayan sobrevivido por la obsolescencia de la tecnología Flash. También había muchas cosas infumables, por supuesto. Fue una época de descubrimiento. Y de ensayo y error.
  • La década entre 2010 y 2020 ha sido de crecimiento y aprendizaje. Ya se tenía una trayectoria y una experiencia, pero aún así seguíamos deslumbrándonos con novedades brillantes como las tabletas (el primer iPad es de 2010) y la generalización de los smartphones. Los estándares de tecnología educativa se depuraron y en general las empresas y movimientos de educación digital tuvieron un desarrollo lento pero inexorable, no exento de dificultades a superar.
  • Los años veinte van a suponer la consolidación y el despegue de la educación digital. Está claro que no se nos olvidará a ninguno el año 2020. Dentro de mucho tiempo lo veremos como un antes y un después en educación.

Un futuro distinto

El cambio que hemos experimentado en los últimos meses ha sido tan radical que incluso algunas cosas escritas hace muy poco tiempo casi se han quedado obsoletas en un 100%. Para ejemplo, un botón: en enero del año pasado escribí este texto (Tecnología y educación en 2020: no es un año cualquiera), donde la idea principal era que todo lo relacionado con la educación digital debía dejar de ser algo propio del terreno de la innovación para pasar a ser central, nuclear. ¡Cuán profético fui por desgracia!

El coronavirus forzó la situación, y hubo que adelantar en pocas semanas el camino de varios años. Así, en la pasada primavera ya escribí que La educación digital no es innovación: ya es imprescindible. Nos vimos obligados por las circunstancias del virus. Pero lo importante es aprender de la experiencia. Por eso pienso que La educación después del coronavirus será mejor que antes de él.

¿A qué me refiero? Desde luego que todos estamos deseando que la pandemia termine. De esa manera podremos salir a la calle sin mascarillas, y volver a relacionarnos cara a cara tranquilamente, como antes. Y compartir mesa y mantel con cualquier amigo sin miedo. ¿Recuerdan cuando nos dábamos dos besos para saludarnos?

Pero algunos ámbitos van a cambiar ya para siempre. Todos los empleados que han podido teletrabajar, ¿volverán a una presencialidad completa cuando termine el virus? Seguro que no. Y en educación, cuando el coronavirus sea un mal sueño, ¿volveremos completamente a lo que teníamos antes? ¿No cambiaremos algunas cosas?

Lo mejor de los dos mundos

En educación el virus nos obligó a utilizar masivamente la educación digital. Y se van a repartir más de un millón de dispositivos a los estudiantes. Ya lo verán. Igual que la vacuna nos llegará tarde o temprano, esos ordenadores y tabletas también llegarán. Se lo garantizo. Las administraciones educativas se están encargando de ello.

Por eso, nos vamos a encontrar con dos novedades:

  • Experiencia. Ya no seremos vírgenes en cuanto a la educación digital. Al menos habremos aprendido a discernir qué puede ser útil de ella, o qué tiene más sentido hacerlo de la manera tradicional. Es importante aplicar el sentido común.
  • Medios. Tendremos bastante mejor dotación tecnológica que antes. Esa «vacuna tecnológica» que nos va a llegar nos permitirá hacer cosas que antes no podíamos.

Así que podremos escoger lo mejor del mundo analógico y del mundo digital. No estoy diciendo que la educación pasará a ser únicamente tecnológica. Ni mucho menos. Lo que estoy diciendo es que lo digital pasará a ser un recurso mucho más a mano que antes por disponibilidad y porque lo conoceremos mejor.

Y eso tiene sus repercusiones.

Sin quedarnos a medias

Cuando empiecen a llegar los dispositivos, ¿se quedarán en los armarios de los centros sin salir? Seguramente no. Antes del coronavirus había un parque instalado de aproximadamente un millón de dispositivos en la escuela, muchos de los cuales estaban desfasados. Esta primavera podremos contar con un millón más, nuevecitos. ¿No los vamos a utilizar?

Mi previsión es que docentes y estudiantes querrán utilizar los nuevos dispositivos. Y el problema será que se quedarán cortos en número. Cuando puedes utilizar recursos digitales modernos y actualizados lo haces. Y querrás hacerlo con todos los estudiantes, y no solamente con unos pocos.

Muchos piensan que los colegios van a recibir en 2021 más ordenadores que en ningún otro año futuro. Que estos dispositivos del virus van a ser una especie de gran ola que luego va a calmarse para volver a la calma anterior. Tengo para mí que en 2021 los centros van a recibir una gran dotación de medios, y que eso va a suponer un cambio de tendencia en el sentido de que en 2022 querrán aún más dispositivos. Y en 2023, etc.

El objetivo en mente que se va a tener va a ser el modelo de un ordenador por cada estudiante. Porque es lo lógico. Y eso sí que va a suponer un gran cambio. Una gran transformación en el día a día de cada clase.

Lo veremos próximamente. Permanezcan atentos a sus pantallas.

Julián Alberto Martín

La tecnología, ¿mejora la educación?

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