ANPE reclama un pacto y reformas estructurales para mejorar el rendimiento de los alumnos

Ante los resultados del Informe PISA, ANPE ha emitido un comunicado en el que pone de manifiesto la urgente necesidad de acometer reformas estructurales profundas en el sistema educativo, precedidas por un pacto o acuerdos mínimos para mejorar el rendimiento de los alumnos y evitar la brecha existente entre comunidades autónomas.

El Informe PISA excluye a España en aspectos como la lectura, además de mostrar, por no superar la media de la OCDE, un descenso en ámbitos del conocimiento como Ciencias y Matemáticas.

Este ha sido el año en el que los alumnos españoles han obtenido los peores resultados desde que comenzó a realizarse esta prueba en el año 2000, con 483 puntos de media en ciencias, 481 en Matemáticas (cinco menos que en la última edición) después de haber obtenido un mejor resultado en 2015. ANPE destaca que estos datos sitúan a España, en ambas disciplinas, por debajo de la media de los países de la OCDE que es de 489 puntos.

Ademas, la asociación de profesionales de la enseñanza (ANPE) ha indicado que el informe vuelve a mostrar diferencias significativas entre las distintas comunidades autónomas, aunque menos acentuados que en la prueba anterior. Las comunidades autónomas que tradicionalmente obtenían los mejores resultados (Castilla y León, Navarra y Madrid) también han empeorado.

Por especialidades, no ha sido un buen año para los resultados en Ciencias, donde más se ha acusado el descenso respecto a la edición de 2015. La caída es generalizada en casi todas las regiones, con algunas excepciones. Tan solo País Vasco ha obtenido una mejor puntuación que en la anterior prueba, al pasar de 483 a 487 puntos, lo que aun así le impide situarse por encima de la media de la OCDE. Sí lo hacen Galicia (510), la comunidad que ha obtenido la puntuación más alta, Castilla y León (501), Asturias (496), Cantabria (495), Aragón (493), Navarra (492) y Cataluña (489). El resto de comunidades se situan por debajo de la media.

Las caídas más significativas se han producido en comunidades a las que les suele ir bien como Madrid que baja 29 puntos (487), Navarra, 20 (492); Castilla y León, 18 (501); Comunidad Valenciana 16 (478), Cataluña 15 (489) y Aragón 15 (493); Castilla-La Mancha 13 (484). Las bajadas son muy reducidas en Extremadura (1 punto, 473), Andalucía (2 puntos menos 471), Murcia 479, Asturias 496 y Canarias (470).

Los resultados de Matemáticas son mejores, donde la caída no ha sido tan generalizada. Las cifras han mejorado en País Vasco (de 429 a 499), Cantabria (495 a 499), Galicia (494 a 498) y, en la parte inferior de la tabla, Islas Baleares (de 476 a 483), Murcia (de 470 a 474), Andalucía (466 a 467) e Islas Canarias (de 452 a 460).

En todas las ediciones que llevado a cabo PISA se señala que el estatus socioeconómico es un factor determinante de los resultados académicos. España es uno de los países que aparecen bien posicionados en equidad. En matemáticas, solo el 12% de las diferencias en el rendimiento de los estudiantes se debe a su entorno y a la capacidad económica de las familias (en 2015 fue del 16%), de igual forma, en el caso de ciencias, también se ha reducido del 13,4% al 10%.

Por otra parte, en 31 de los 79 países analizados, los directores de instituto ubicados en zonas más desfavorecidas reportaron una mayor escasez de materiales y un menor número de profesores que los centros de otros barrios más privilegiados, lo que «obstaculiza» la excelencia en la enseñanza.

Respecto a la falta de profesorado, 49% de los centros más necesitados lo acusaron frente al 31% en los más aventajados, según los directores. En esos centros, los estudiantes se enfrentan a una doble desventaja, una ocasionada por las circunstancias familiares y, la otra, el propio sistema educativo.

En PISA, también se critica a los países con altos índices de segregación escolar (concentrar a los alumnos con menos recursos en los mismos centros), un modelo que reduce las posibilidades de los niños de comunicarse con compañeros de diferente estrato social, aumentando las desigualdades sociales en el futuro.

El informe muestra de nuevo los puntos débiles del sistema educativo español: la necesidad de coherencia y vertebración del sistema que se manifiesta en la brecha existente entre comunidades, la rigidez de la estructura, un modelo pedagógico que favorece el abandono educativo temprano del alumnado. Con la parálisis institucional de los dos últimos años ha impedido poner en marcha las reformas necesarias e imprescindibles.

Por todo esto ANPE ha manifestado la necesidad de un Pacto de Estado político, social y territorial que siente las bases de la reforma global y profunda que necesita la educación en España para vertebrar y cohesionar el sistema educativo, mejorar los rendimientos de todo el alumnado de manera que se eviten las enormes desigualdades entre comunidades autónomas.

A lo anterior, añaden la elaboración de un Ley de Financiación de la Enseñanza, abordar la situación del profesorado y su futuro profesional (Ley de la profesión docente con un Estatuto de la Función Pública Doncente), además de apostar por una calidad de la enseñanza pública carente de mayores medios y recursos que garanticen el principio de igualdad de oportunidades y de cohesión social.

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