Antonio Garrido (Colegio Altamira): “Damos una importancia capital al marketing educativo”

Antonio Garrido, Pte. del Consejo Rector del Colegio Altamira

El Colegio Altamira nació de la ilusión y el trabajo de un grupo de profesores que se asociaron para formar una cooperativa y hacer realidad el sueño de crear un colegio. Como dice, con legítimo orgullo, Antonio Garrido, el presidente de su Consejo Rector, se han logrado hacer un hueco entre los centros más destacados de Fuenlabrada gracias a su esfuerzo y buen hacer. Los idiomas, las metodologías cooperativas y el uso de nuevas tecnologías para que los alumnos alcancen una competencia digital avanzada son algunas de las características de este colegio que también cuida la formación de sus equipos directivos y la comunicación y cercanía de los docentes con la comunidad educativa.

Cuéntenos la historia del colegio.

La cooperativa Altamira se fundó en el año 1982 como un grupo asociado de profesores que querían hacer un proyecto propio y de calidad en lo que por aquel entonces eran las afueras de la emergente ciudad de Fuenlabrada. Aunque los comienzos fueron humildes y no exentos de dificultades, se fueron abriendo camino entre la enorme oferta educativa de nuestra localidad hasta convertirse en uno de los centros más renombrados de la misma. En la actualidad nos encontramos en un periodo de transición en la que los socios fundadores nos abandonan para disfrutar de un más que merecido descanso y somos las más recientes incorporaciones junto con nuestros compañeros de la generación intermedia los encargados de velar por su legado y continuar dirigiendo el centro hacia el futuro.

¿Cuál es su orientación pedagógica, qué le hace diferente de otros colegios?

Nuestra orientación pedagógica está basada en el aprendizaje cooperativo, en el enfoque plural de cada alumno y en nuestros valores democráticos y de igualdad. Creemos que crear fuertes vínculos entre todos los miembros de la comunidad educativa favorece el entorno para un aprendizaje óptimo.

¿En qué áreas – idiomas, tecnología, actividades deportivas – hacen una apuesta especial?

Actualmente somos un centro bilingüe en la etapa de Primaria y contamos con un proyecto bicultural propio con refuerzo horario del inglés en la etapa de Secundaria, pero estamos dando los primeros pasos para conseguir también la excelencia tecnológica para nuestros profesores y alumnos. Creemos que la clave para los adultos de las próximas décadas es tener una competencia digital avanzada y ser capaces de trabajar en grupo en múltiples niveles. Es por ello que trabajamos el pensamiento computacional desde la etapa de infantil y vamos progresando con asignaturas complementarias como la robótica e incluimos el uso de chromebooks desde 5º de primaria, para que llegado el momento esos alumnos puedan demostrar su capacidad para el trabajo moderno sin ningún atisbo de duda.

Tienen la página web traducida no solo al inglés sino también al chino…

Los lazos de nuestra cooperativa con la comunidad china de nuestro municipio son muy fuertes. No olvidemos que Fuenlabrada, debido al desarrollo del polígono industrial Cobo Calleja, es uno de los mayores núcleos de población china de España y es nuestro deseo y deber que se sientan como en casa durante todo el tiempo que pasen con nosotros.

¿Cómo diría que es un alumno que ha pasado toda su vida escolar en el centro, qué clase de estudiante, de persona debería ser?

Ante todo, un alumno Altamira debe de ser una persona formada en la inmensa pluralidad que ofrece nuestra sociedad en todos sus ámbitos. Es también una persona empática y acostumbrada a trabajar en equipo, de adaptarse a diferentes situaciones de forma resolutiva y capaz de destacar por su soltura y dominio de las nuevas tecnologías.

El Colegio Altamira es una cooperativa. ¿Qué supone eso para el funcionamiento del colegio? ¿Los alumnos, las familias, lo notan en algo?

Nos gustaría pensar que sí. La esencia de las cooperativas de trabajo es la intención de los socios que la componen. El ideario original de Altamira fue el de crear un centro educativo laico y apolítico en el que poder ofrecer a su comunidad una educación de calidad y asequible para la mayoría de los bolsillos. Mantener esa promesa mientras adaptamos edificios, equipamientos y tecnologías a las nuevas corrientes es algo que sale del esfuerzo conjunto de todos los socios cooperativistas. Creo que es sin duda el mayor ejemplo de nuestro funcionamiento y lo que nos diferencia de un colegio más enfocado como empresa.

¿Cómo se elige a los equipos directivos, se trabaja específicamente su formación?

En Altamira tenemos dos tipos de directiva. El equipo directivo, que se encarga de la parte pedagógica del centro y que es elegido cada 3 años de forma democrática por todos los socios y el Consejo Rector, que se ocupa de tareas más administrativas y que se renueva parcialmente también en ciclos de tres años con el apoyo de nuestros compañeros. Aunque ambos órganos llevan una formación previa, nos gusta pensar que lo más importante es el acompañamiento antes y después por parte de los compañeros predecesores en el cargo, que guían y asesoran a los equipos hasta mucho tiempo después de que sus obligaciones hayan concluido de forma oficial.

¿Qué tiene que tener un docente del Altamira, qué características lo definen?

El perfil del docente Altamira cambia con los tiempos y las necesidades en lo referente a titulación y preparación, pero siempre tiene dos requisitos imprescindibles: que sea una persona capaz de trabajar en equipo, encajando en la dinámica de la cooperativa y que muestre un nivel de atención a la comunidad educativa que destaque por encima del resto. Nos gusta pensar que, en nuestra pequeña familia educativa, la comunicación cercana y constante ayuda a implicar a las familias en el proceso de educación, y un maestro cercano y empático es la clave para lograr ese efecto.

¿Empiezan a notar problemas con el número de alumnos por la bajada de la natalidad?

Lleva tiempo notándose la verdad, pero hasta la fecha lo cierto es que no hemos tenido problemas para llenar nuestras aulas. Evidentemente tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos y evolucionar con las nuevas proyecciones demográficas, pero al final eso sólo repercute en la reinversión que Altamira podrá hacer en infraestructuras, haciendo que nuestros proyectos se prolonguen en el tiempo. Al final como en todos los proyectos, bastará con reorganizar nuestros objetivos a corto y medio plazo.

¿Qué importancia tiene el marketing educativo para el Altamira?

Últimamente estamos dando un giro a este respecto, dándole una importancia capital al marketing educativo. Tenemos muy claro que los tiempos en los que el “boca a boca” era la principal herramienta de transmisión de información sobre un colegio han pasado a mejor vida. Los padres de hoy en día tienen la mayor capacidad de acceso a datos de la historia y buscan en internet y redes sociales toda la información posible sobre los centros educativos en los que piensan matricular a sus hijos. Poco a poco, estamos transformando nuestros objetivos de marketing para adaptarnos a esta nueva corriente.

¿Cómo se imagina el mejor colegio del mundo?

Curiosamente, recuerdo exactamente cómo creía que sería el mejor colegio del mundo cuando estaba estudiando la carrera. Más que pensar en ello ensoñaba con poder algún día fundar ese utópico colegio. Sobre todo pensaba que sería un colegio donde se romperían las dinámicas de la educación tradicional. Un lugar donde un maestro del siglo XIX se encontraría totalmente perdido, diseñado para espolear la curiosidad y el deseo natural de los alumnos a aprender, con amplios espacios y aulas dotadas de la más moderna tecnología digital, puesta al servicio de todos los alumnos. Sí que es cierto que con el tiempo vas modificando esos parámetros en aras de convertir lo imposible en realidad, pero me agrada pensar que uno nunca deja de tratar de construir el mejor colegio del mundo cuando se encuentra representando a sus compañeros en la coordinación del suyo propio.

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