Apps educativas, ¿sólo para los más pequeños?

En nuestro repaso por distintas tecnologías educativas, hoy nos centraremos en las apps de móviles y tabletas. «App» es un apócope del inglés «application», o aplicación. Aplicación móvil. Por eso, no debe pronunciarse leyendo cada letra, «a», «p», «p», como muchas veces suele hacerse.

Las aplicaciones móviles ya existían antes del iPhone. Los juegos móviles que había en los viejos Nokia y otras marcas de la época en realidad eran apps. Pero fue con el teléfono de Apple cuando se expandieron y llegaron a ser omnipresentes. Hoy en día todos tenemos algunas aplicaciones en nuestros móviles que utilizamos con mucha frecuencia y sin las que, a veces, nos resultaría muy complicado vivir. O menos interesante.

Pueden ser nuestra red social preferida, aplicaciones de fotografía, comunicación, música, mapas, productividad, el correo electrónico, audiovisuales, comida a domicilio, transporte, escáner, calculadora, finanzas, control de dispositivos en nuestro hogar, entradas a espectáculos, calendario, juegos… Todo son apps.

Apps en tabletas para niños

Como ya vimos cuando hablamos de las tabletas en educación, hubo una fase de deslumbramiento educativo con las tabletas, en torno al año 2011 y 2012, poco tiempo después de la aparición del iPad. Parecía que las tabletas iban a ser el gran dispositivo en educación. Fue una época de gran optimismo, que rápidamente se esfumó cuando se comprobó con el uso que estos dispositivos son en efecto magníficos, pero sobre todo para consumir contenidos, y no tanto para trabajar con ellos.

Fue el auge y caida del hardware tabletas, y con ello también del software asociado a ellas, las apps para tabletas. Es muy significativo el caso de Google, que durante un tiempo apostó por una sección educativa en su tienda de aplicaciones de Estados Unidos, y que fue luego cerrada. Mientras duró, tenían catalogadas aplicaciones en función de su interés educativo. Esta tienda de aplicaciones educativas para tabletas ni siquiera llegó a España.

Hoy en día las tabletas tienen poco uso en educación, y quedan reducidas casi exclusivamente a los estudiantes más pequeños, sobre todo a los que no saben leer. Con la experiencia se ha visto claramente que un dispositivo con teclado es mucho más interesante en educación, pero para utilizarlo es necesario conocer las letras. Por eso en Educación Infantil y en los cursos iniciales de Primaria se utilizan habitualmente tabletas.

Hay un mercado interesante de aplicaciones educativas preescolares. Es la categoría más demandada dentro de educación en las tiendas móviles. Aquí los compradores son los padres, que buscan para sus bebés y niños pequeños apps de entretenimiento en forma de dibujos animados y también apps educativas. La idea es aprovechar para algo positivo la gran cantidad de tiempo que dedican los niños en sus primeros años de vida a tabletas y móviles.

Es un sector que muestra una demanda muy elevada, y sin embargo hasta ahora no presenta una oferta de calidad. La mayoría de las veces lo que se puede encontrar son cuentos infantiles no demasiado bien trabajados desde el punto de vista cognitivo, o funcionalidades muy sencillas. Los diseñadores de estas aplicaciones para niños pequeños se centran mucho en los aspectos estéticos, e incluyen bonitos dibujos o efectos interesantes, pero la inmensa mayoría no tienen en cuenta el momento de desarrollo psicoevolutivo de los usuarios.

Los emprendedores tienen aquí un nicho de negocio muy interesante por explorar.

Apps educativas que no son para niños

Pero también hay mundo fuera de los prelectores. Y en el campo de las apps educativas para estudiantes que sí saben leer veremos fundamentalmente dos grandes conjuntos de aplicaciones:

  • Versiones para móviles o tabletas de programas de ordenador. Es cierto que tabletas o móviles habitualmente no son el soporte prioritario para educación, pero sí pueden ofrecer un respaldo en ciertos momentos a contenidos o recursos que funcionan mejor en ordenadores. En estos casos suelen ser versiones recortadas de sus hermanas mayores. Sirven para poder llevar un control de tareas, hacer seguimiento, o trabajar puntualmente. Hoy en día una gran marca de educación debe ser multidispositivo, y ofrecer un aprendizaje ubicuo.
  • Aplicaciones nativas móviles. Poco a poco sí están surgiendo casos de uso interesantes de aplicaciones educativas que se aprovechan de las ventajas de trabajar en móviles. Seguramente no van a ser nunca tan completas como los buenos programas educativos de ordenador, pero si consiguen una funcionalidad educativamente interesante, y la resuelven bien, pueden tener su espacio.

En definitiva, las apps educativas seguramente no serán un medio privilegiado para el aprendizaje por encima de los ordenadores, pero sí un complemento muy interesante tanto para los prelectores especialmente, como también para todos los públicos en algunos casos puntuales.

Solamente es necesario tener buen criterio para acertar en qué cosas pueden hacer bien y en cuáles no.

Julián Alberto Martín

La tecnología, ¿mejora la educación?

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