Buscando la propuesta de valor de los centros educativos

La propuesta de valor de un centro es lo que va a hacer que una familia o estudiante nos elija a nosotros y no a nuestra competencia. La propuesta de valor tiene mucho que ver con el beneficio que va a obtener nuestro cliente cuando decida venirse con nosotros.
Estamos sobre todo ante toda una declaración de intenciones, casi un mantra, que todos los miembros de un centro educativo deberían tener muy claro.
En esa declaración de intenciones debemos comunicar de una forma breve y clara qué hacemos y, sobre todo, por qué lo que ofrecemos es importante para el cliente.
Si decimos que un centro educativo tiene no sé cuántos certificados de calidad y que sus profesores tienen muchos títulos, no será lo mismo que decir que nuestro colegio ofrece la mejor calidad educativa para sus hijos a través de los profesores mejor formados. Ponemos el foco en el POR QUÉ y no tanto en el QUÉ o en el CÓMO.

Una fórmula ideal para desarrollar nuestra propuesta de valor sería:

Qué haces + a quién te diriges + cómo + para qué

Un ejemplo: Educamos a tus hijos en un entorno internacional para que alcancen el éxito en la vida.

Otro: Ofrecemos educación superior a distancia para que consigas tus metas profesionales.

¿Qué es lo que nos hace únicos?

Es la propuesta de valor lo que nos debería hacer ser elegidos por nuestros clientes. Pero lo que nos hace únicos, o al menos, diferentes a nuestros competidores es el posicionamiento. Estamos ante un concepto amplio y complejo al integrar distintos apartados del marketing. Tiene mucho que ver, por un lado con el diseño de nuestro producto/servicio educativo, pero también con el precio, con la imagen externa que queremos proyectar y parte también del análisis de la competencia.

La complejidad y amplitud de este concepto radica en integrar distintos apartados del marketing educativo, pues tiene mucho que ver con el diseño de nuestro producto/servicio educativo, pero también con el precio, con la imagen externa que queremos proyectar y parte también del análisis de la competencia.Estamos ante la acción de diseñar la oferta y la imagen de nuestro centro con el objetivo de ocupar un lugar distintivo en la mente de las familias y alumnos. Aunque el posicionamiento de un producto se sitúe en el territorio de las percepciones, este implica conocer también muy bien a la competencia para buscar la diferenciación a través de unos determinados atributos que introduzcan unos beneficios en la mente de los consumidores.

El posicionamiento que adopta un centro educativo tiene que ir unido con el análisis del mercado y su competencia, así como con el espacio que quiere ocupar en la mente de las familias. La realidad en los centros educativos es que estamos ante un ámbito donde no han existido muchas diferencias, al menos en apariencia, entre unos colegios y otros, más allá de su naturaleza de públicos, privados y concertados. Lo cierto y verdad, es que, en los últimos años, ante la escasez de niños provocada por la baja natalidad, la alta competencia y un mayor grado de exigencia por parte de las familias, existe una mayor preocupación por parte de los centros por buscar un posicionamiento diferenciado. Siempre ha habido centros que han destacado por su tradición y prestigio, tenían la capacidad de ser el centro de referencia en sus ciudades o barrios, pero lo cierto es que eran los menos. En la actualidad, son muchos los aspectos por los que se puede destacar: metodología, tecnología, deporte, instalaciones, valores… La clave es que saber muy bien qué somos y qué queremos saber para fijar nuestro posicionamiento. Sin él será muy difícil comunicar nuestra propuesta de valor.

Víctor Núñez Fernández, director general de Éxito Educativo y profesor universitario.

Víctor Núñez
Author: Víctor Núñez

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