Carmen Cabestany: «El director es garante de la seguridad de los escolares mientras estén a su cargo»

Carmen Cabestany durante la entrevista para ÉXITO EDUCATIVO.

Carmen Cabestany es profesora de Lengua, Literatura y Francés, además experta en acoso escolar y secretaria de la asociación No Al Acoso Escolar (NACE). Después de haber participado en númerosos congresos e investigaciones acudió a la presentación del ‘I Estudio sobre la percepción de la sociedad española sobre bullying’, elaborado por Totto y Gestionando Hijos. Tuvimos la oportunidad de charlar con ella en una entrevista que tenía un objetivo claro: saber cuál es su punto de vista en diferentes aspectos que tienen que ver con el acoso escolar; qué medidas se pueden desarrollar para erradicar esta situación entre los jóvenes escolares y cuál considera que deben ser las acciones que tienen que implantar los equipos directivos, para ayudar a las familias y a las víctimas que se encuentran padeciendo una situación tan grave que puede acarrear serios problemas para los alumnos y su entorno más cercano si no se interviene a tiempo.

¿Cuáles son los datos más llamativos del ‘I Estudio sobre la percepción de la sociedad española sobre bullying’?

En primer lugar, hay que destacar que es muy importante que se hagan este tipo de investigaciones, porque si no tenemos una constancia de qué es lo que está ocurriendo y no está reflejado en números parece que no está pasando nada. Se ha percibido que existe una mayor concienciación por parte del público en general sobre el tema del acoso escolar, pero también que no se está abordando como se debería. A mí como profesora me llama la atención el dato que hace referencia a que 2 de cada 10 profesores están preparados para resolver situaciones relacionadas con el acoso escolar, indicador que señala que no se tiene la formación suficiente. Es un tema urgente, por lo que hay que formar al profesorado porque sin una formación necesaria difícilmente se va a acabar con el bullying. Aunque es cierto que el bullying afecta a todos los sectores sociales, no es menos cierto que el sector más implicado tendría que ser el sector educativo.

Los profesores, en especial los tutores, a quienes les corresponde la responsabilidad directa sobre cualquier problema que pudiera haber, no son los únicos responsables porque la máxima figura es el director. Hay direcciones que actúan bien en este sentido, porque hay sensibilidad y conocen el tema, pero en muchos casos que conocemos las actuaciones dejan mucho que desear. Esto es porque hay un error de base al pensar que si se reconoce como director que hay un caso de acoso escolar se puede considerar un desprestigio y puedo perder alumnos; de esta manera, o no se actúa o se tiende a encubrir, relativizar o se recurre a la muletilla aquella de «son cosas de niños» o «tengo 4000 alumnos y no puedo estar pendiente de estas cosas». Por otro lado, existe ese desconocimiento que los lleva a actuar de manera errónea, no son conscientes, en ocasiones, de la gravedad del problema, de lo que sufren las víctimas y no saben llegar a ellas. Las víctimas no suelen hablar de esas cosas, pero si se encuentra a alguien que aplica la escucha activa sí que lo van a contar.

Hay que recordar que los centros educativos tienen responsabilidad civil y penal. El director, y por ende el centro escolar, es garante de la seguridad de los escolares mientras estén a su cargo, por lo que este tipo de situaciones pueden tener consecuencias a nivel jurídico. Desde todos los puntos de vista, pero, para mí desde el humanitario, los directores tienen que intervenir.

Mencionas el miedo, al desdoro del centro, cuando hoy es uno de los requisitos que muchos padres y estudiantes tienen en cuanta a la hora de escoger centro educativo: convivencia y seguridad como elementos muy importantes. Esto no ocurría hace varios años, ¿crees que han aumentado los casos, existe una mayor percepción de los mismos o los medios de comunicación provocan un determinado alarmismo cuando tratan el acoso escolar?

Si tenemos en cuenta el estudio realizado por Totto y Gestionando Hijos se deduce que 1 de cada 4 sufre o ha sufrido acoso escolar. Como profesora no he conseguido conocer todos los casos que se han producido, porque no todos vienen y en el acoso existen muchas variables como la intensidad, la duración o la capacidad de resilencia por parte de la víctima. Sin embargo, como experta en acoso escolar creo que hay demasiados niños que sufren y un solo caso de acoso es colar lo que evidencia es un fracaso social, pedagógico, educativo e, incluso, humano. Esto no se puede consentir. Es verdad que existe una mayor sensibilidad y se conocen más casos, pero no olvidemos que con otros elementos, como el teléfono móvil y la redes sociales, han aparecido otros fenómenos derivados como el ciberbullying.

Esperamos que desde las instituciones impulsen un estudio, como ya lo hubo en el año 2005 y 2006, para saber exactamente qué está pasando. Aunque, si volvemos al ‘I sobre la percepción de la sociedad española sobre bullying‘, los datos son realmente elocuentes. Si no ha habido planes preventivos adecuados y ni estrategias de intervención porque los profesores no saben actuar, resulta bastante obvio que vamos a ir a más utilizando una simple cuestión de lógica.

El papel, tanto de la administración pública como la dirección de los centros educativos, ¿crees que poseen medidas eficaces y dota de recursos a los centros para combatir el acoso escolar y el ciberacoso?

Negro sobre blanco, sí. Es decir, lo que está escrito es que existen planes de prevención en todas las comunidades y que hay protocolos de intervención, pero el problema no es lo que tenemos escrito, sino la traducción de eso: que se aminore el acoso escolar. Ahí es donde, como profesora y experta en acoso escolar, me atrevo a decir que no. Pensemos ya no solo en los directores, en quien hay por encima, los inspectores. Cuando hay un caso de acoso escolar, en los que en algunas ocasiones llega al conocimiento de los inspectores, llaman a los centros para saber qué ocurre con determinado caso y reciben como respuestas negativas sobre los mismos, con frases como «este no es un caso de acoso escolar»,»la madre es una exagerada, sobreprotectora», etc. ¿Inspecciona el inspector? No. El inspector no acude a inspeccionar. Como su propio nombre indica un inspector debería inspeccionar y no fiarse de lo que dice el centro escolar. Ocurre del mismo modo con el inspector jefe, con el director general, es decir, en la jerarquía se respaldan unos a otros.

Los padres no son tontos y cuando ven que alguien reconoce que ha habido un caso de acoso escolar, pero que están actuando o que se introduce un programa de prevención en un centro se queda tranquilo. Ellos saben que puede haber un problema puntual, como los hay en la mayoría de los centros que no tengan un buen programa de prevención, pero la dirección actúa. A mi juicio, el director debe convocar e informar que en el centro no se van a permitir, aunque se haya producido un caso, poniendo medidas, interviniendo e impartiendo formación.

Has mencionado el papel de los padres, ¿consideras que los padres ayudan con su actitud y su relación con los colegios a prevenir el acoso escolar?

Sabemos que los padres también poseen un gran desconocimiento de lo que es el tema del acoso escolar. Por eso, en muchos de los casos, son incapaces de detectarlo en sus propios hijos y se sienten culpables porque no supieron reconocer el bullying. ¿Qué es lo que hay que hacer en este sentido? Igual que con otros agentes: informar y también formar.

Teniendo presente esto último, ¿quién crees que precisa más formación los orientadores, los profesores, los directivos o las familias?

Todo el mundo, a pesar de que los padres no están directamente en las aulas, pero cuánta más información y formación posean todos será mucho mejor. Sin embargo, los que estamos a pie de obra, la comunidad educativa y equipos adyacentes son quien más lo necesita. Nosotros hemos observado que cuando salta un caso de acoso escolar si el centro no lo quiere reconocer, lo que se hace es derivar la atención hacia la familia porque, según se dice, «se están separando», «hay malos tratos entre los padres», «hay indefensión», «el niño está en situación de abandono» y lo ponen en conocimiento de Servicios Sociales para que estos actúen investigando a la familia.

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