Carta al futuro Ministro-a de Educación

Desconozco si usted es de izquierda, centro o derecha. Si es hombre o mujer. Si nació usted en el norte, en el sur, la meseta, la costa mediterránea, o en nuestras maravillosas islas. Tampoco sé si proviene del ámbito educativo -aunque sería preferible- o sus méritos son meramente políticos. Aún no sabemos quién es usted, pero sí sabemos que está destinado a ocupar una de las carteras más importantes del gobierno de la Nación. Una cartera por la que han pasado en Democracia ya 18 ministros y ministras con gobiernos de distinto signo. Unos lo han hecho mejor, otros peor y otros… prácticamente nada.

Por la importancia de las funciones que está llamado a desempeñar me permito, con toda humildad, hacerle algunas recomendaciones, como padre, profesor y contribuyente.

En primer lugar, me gustaría que desde el primer minuto se ponga al habla con todos los agentes del ámbito educativo sin sectarismos. Sindicatos, patronales y asociaciones de padres cuentan con personas con experiencia y comprometidas con la educación. La mayor parte buscan lo mejor para nuestro sistema educativo. Aunque no sea fácil que se pongan de acuerdo, seguro que de todos ellos podrá obtener buenas ideas, o al menos conocer sus preocupaciones. También, escuche a los múltiples expertos que desde la evidencia científica llevan años estudiando y evaluando el sistema y las distintas metodologías.

En segundo lugar, dialogue con la oposición y con el resto de partidos. Sí, busque con todas sus energías el famoso Pacto Educativo. Una vez que haya hablado con todos los agentes del sector y consiga sumar a buena parte a la causa, será más fácil incluir al resto de partidos para buscar los mínimos comunes denominadores que permitan el inicio de ese pacto. Si son generosos, piensan con las luces largas puestas y todos ceden un poco, seguro que lo consiguen.

En tercer lugar, y como fruto de ese pacto y del respeto a nuestra Constitución, le pediría que apoye a la enseñanza pública pero sin poner trabas a la enseñanza concertada y privada. No cuestione la libertad de los padres para elegir un centro educativo. No permita que ningún sectarismo ponga en riesgo un derecho constitucional que no solo permite a muchas familias educar a sus hijos en consonancia con sus valores, sino que además ha demostrado ser muy rentable desde el punto de vista educativo, y en términos económicos para las arcas del Estado. En nuestro sistema caben todos, una buena educación púbica no es incompatible con la enseñanza privada y concertada. Un oferta amplia y competitiva siempre sirve para mejorar la calidad y las opciones de las familias.

Como cuarta recomendación le pediría que apostara decididamente por la Formación Profesional. El mercado ya ha hablado con mayores tasas de empleabilidad entre los titulados en formación profesional. Además de la cuestión del empleo, una mejor FP también permite una más racional distribución de los estudiantes que acceden a la universidad y un sistema productivo más equilibrado. En los últimos años se han hecho esfuerzos importantes desde su Ministerio para prestigiar la FP, sin embargo, aún queda mucho por hacer, especialmente, en la percepción e imagen que de esta modalidad formativa tienen las familias.

En quinto lugar, no relegue a las Humanidades y apueste por potenciar en las escuelas las conocidas como habilidades blandas (soft skills). Sí, ya sé que en España se van a necesitar muchos profesionales relacionados con las STEM y que la digitalización es la piedra angular del presente y futuro de la economía. Sin embargo, esto no obliga a que se arrumben asignaturas como la Historia, así evitaremos que se repitan los errores del pasado; la Filosofía, para tener auténticos ciudadanos libres y con pensamiento crítico; y la Lengua y la Literatura, para poder expresarse y escribir con corrección. En cuanto a las soft skills, potencie la creatividad, la comunicación… y, sobre todo, la cortesía, la responsabilidad y la integridad. De nada sirve la educación, sino es capaz de formar honrados ciudadanos que construyan un mundo mejor.

Por último, aunque esto no dependa de usted, sino más bien de su jefe, dedíquese solo a la Educación pues su importancia lo merece. No acepte ser, además, Portavoz del Gobierno con el tiempo que eso consume. Gestionar la educación requiere todas las energías y toda su dedicación.

Sé que son muchas más cosas las que se necesitan (salarios, medios técnicos, formación del profesorado, itinerarios…) y que me las dejo en el tintero, pero de esas ya hablará con las organizaciones y las voces mucho más acreditadas que este humilde contribuyente.
Sin más, me despido deseándole lo mejor, pues de su buen hacer dependerá la construcción de un futuro más próspero, libre y justo para nuestros hijos y nuestro país.

Víctor Núñez es Consejero Delegado de ÉXITO EDUCATIVO y profesor universitario

Víctor Núñez
Author: Víctor Núñez

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