Cartas encriptadas (III)

Gran Capitán

A menudo, cuando tenemos que realizar la compra, anotar datos telefónicos u organizarnos con nosotros mismos, recurrimos a un trozo de papel y apuntamos los datos básicos. Estamos creando una “chuleta”. En materia educativa, nunca hay que usar chuletas pues el examen no es solo una prueba de destrezas adquiridas ante el profesor, sino una autoevaluación de los logros adquiridos. Sin embargo, en la historia de los servicios diplomáticos españoles una chuleta da la clave.

En 2018 el Gran Capitán volvió a ponerse de moda y abrió telediarios. El detonante fue la noticia de que el Centro Nacional de Inteligencia había descifrado cuatro misivas. Se trataba de cartas de Fernando el Católico y Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, extraídas de un conjunto de dieciséis epístolas, reunidas todas ellas en un legajo propiedad de los Duques de Maqueda. Las cartas fueron escritas entre 1502 y 1506.
Todo surgió con motivo de la exposición que el Museo del Ejército organizó en 2015 en Toledo para conmemorar el V centenario de la muerte del más leal de los vasallos de Isabel y Fernando, acaecida el 2 de diciembre de 1515. La paleografía no era capaz de transcribir qué podían decir cuatro epístolas de extensión variable (la más amplia de 20 páginas), por lo que se recurrió a los servicios del CNI. El código consta de 88 símbolos que equivalen a 237 letras de combinaciones múltiples, siendo la clave una “chuleta” dejada por el secretario del Gran Capitán junto a uno de los pliegos.

En esas cartas, Fernando el Católico daba instrucciones militares y consejos para fomentar la integración de las tropas españolas en Nápoles, territorio que por el Tratado de Lyon pasó a ser de soberanía única, española, en 1504.

Precisamente, en ese momento, Gonzalo, el prestigioso guerrero de la Reconquista, fue nombrado virrey de Nápoles. Mas, pese a su deslumbrante hoja de servicios, en 1507 Fernando el Católico lo desterró a Loja, no sin antes recibir la respuesta del caballero andaluz que, aún aceptando los Ducados de Santangelo, Terranova, Sessa y Andría, le devolvió el quinto título nobiliario que le había concedido el aragonés: Duque de Montalto.

Las hermanas Lara en la TVE hablando sobre las cartas encriptadas

Aunque tuvo ocasión de felicitarlo y de revelarle algunas cuitas relativas a su yerno, la envidia fue el principal sentimiento que el Rey Católico, inspirador de El Príncipe de Maquiavelo, albergó hacia el héroe de la batalla de Ceriñola.

Idolatrado por sus hombres y admirado por todos, Gonzalo tuvo en su popularidad su mayor enemigo. No debió de resultarle cómodo al Gran Capitán el dar la cara y afrontar los motines por el retraso de las soldadas. Y, menos, soportar la humillación de las famosas “cuentas” tras la campaña de Nápoles de 1506. Por ello, el dicho de “las cuentas del Gran Capitán” cuando el viudo Fernando, tras la campaña de Italia, le exigió que enumerara los gastos ocasionados a la Hacienda real, resultando el balance más oneroso en los medios puestos individualmente por el vasallo, junto a su valor indiscutible.

Esta leyenda queda entrelazada con el título de un legajo custodiado en el Archivo General de Simancas, donde parecen especificarse los ducados gastados en pagar a los frailes y a las monjas en que rezaran por la causa española en Nápoles, en costear la reparación de las campanas tocando a victoria, y en tener una infinita paciencia con el soberano al que le había ganado un reino.

En la primavera de 2020, ante la pandemia de coronavirus y los millares de difuntos durante los estados de alarma, cabe recordar que el toque de oración en el Ejército español fue instituido por el Gran Capitán en 1503. Aconteció cuando el 28 de abril, durante la segunda guerra de Nápoles, sus tropas vencieron a los franceses. La refriega apenas duró una hora, pero se registraron más de 4.000 muertos en el bando francés y 100 en el hispánico. Al ponerse el sol, paseando desolado por el campo de batalla, Gonzalo decidió rendir honores a todos los caídos, con independencia de para quien hubieran luchado. Y, progresivamente, siguiendo la costumbre de las unidades españolas, el toque de oración pasó al resto de ejércitos occidentales.

En este link puede verse la entrevista sobre cartas encriptadas en La 2 de TVE.

Ver artículos anteriores de la serie

Doctoras MARÍA LARA y LAURA LARA.
Profesoras de la UDIMA, Escritoras Premio Algaba y Académicas de la Academia de la Televisión.
Coordinadoras del grupo de investigación de la UDIMA «(GI-14/2) Espionaje en los siglos XVI-XIX. Experiencias de innovación educativa».

Redacción
Author: Redacción

Redacción de Éxito Educativo, información sobre la actualidad educativa, especialmente toda la relacionada con la gestión lo centros.

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