Cataluña supera al conjunto de España en abandono escolar

En 2023, el 14% de los jóvenes catalanes de entre 18 y 24 años no tenían ninguna titulación más allá de la ESO ni estaban estudiando. Cataluña continúa entre los espacios territoriales con más jóvenes poco cualificados y sin estudios postobligatorios, a pesar de haber reducido notablemente las cifras de abandono escolar prematuro en las últimas décadas desde un 32,9% en 2008 a un 14% en el año 2023, de acuerdo con el último análisis que ha hecho al respecto la Fundació Bofill.

A pesar de esta reducción, Cataluña como región (14%) y España como país (13,6%) siguen estando muy por encima de las cifras de abandono escolar de la Unión Europea (9,6% en 2022). Mientras otros países como Portugal, Grecia o Irlanda han logrado reducir mucho el abandono escolar temprano (AEP) en los últimos 10 años y alcanzan con creces los objetivos europeos, Cataluña no ha logrado en ningún momento cumplir el objetivo europeo de estar por debajo del 10 % y, lo que no es precisamente esperanzador, según pone de relieve la Fundació Bofill:  se encuentra lejos de alcanzar la meta del 9% marcada para 2030.

El mapa es el siguiente. En España, sólo 4 comunidades autónomas cumplen el objetivo europeo del 9% de AEP, mientras que Cataluña, a pesar de su mayor capacidad y recursos económicos, se mantiene, no obstante, por encima de la media española en cuanto a malos resultados, aunque solo sea ligeramente.

La evidencia es que el abandono escolar prematuro se ceba especialmente con los colectivos más vulnerables: la tasa es más del doble para los jóvenes de origen migrado o de familias con bajo nivel de estudios o de renta respecto al resto de estudiantes. En esos colectivos, las tasas de abandono superaban el 30% en 2022. Según los últimos datos, el problema sigue siendo especialmente grave entre los chicos, con una tasa de abandono del 15,8%, cifra superior a la de las chicas (12,0%).

Los efectos del abandono

El abandono escolar tiene consecuencias sociales, ya que los jóvenes sin estudios postobligatorios sufren el doble de paro, tienen salarios más bajos, mayor dificultad para pagar la vivienda y peor salud, entre otras consecuencias que implican una pérdida de oportunidades sociales y vitales. Y, económicamente, este coste social puede llegar a sumar el 1% del PIB debido al menor desarrollo económico y al aumento de la pobreza y la exclusión social.

El informe de la OCDE Education at en Glance 2023, con foco en el estado de la educación profesionalizadora en los diferentes países, reafirma la urgencia de luchar contra el abandono educativo prematuro en aquellos países donde éste es un fenómeno preocupante, o en regiones como es el caso de Cataluña de las que se, por su mayor renta per cápita, por comparación con otras comunidades españolas, cabría esperar mejores resultados. El estudio de la OCDE demuestra lo imaginable, que la población sin estudios postobligatorios sufre mayores tasas de paro y vive a lo largo de la vida con mayor precariedad y salarios bajos.

Porque otra evidencia es que cuanto más se alargan las trayectorias educativas más se incrementan las perspectivas de empleo en el corto plazo, mayores son los ingresos y menos afecta al paro en tiempos de crisis. Por ejemplo, en Cataluña, en 2023, las personas sin estudios postobligatorios representaban el 45,3% de los parados.

Las crisis económicas y las políticas educativas de los últimos años han ayudado temporalmente a retener alumnado en el sistema educativo, pero no es suficiente para reducir de forma drástica este problema, que podría volver a aumentar en períodos de recuperación económica.

Esta tendencia se explica por la contratación en sectores de baja calificación como la construcción y el turismo , y puede verse por ejemplo en el notable descenso en las cifras de abandono escolar prematuro (AEP) durante el período de crisis financiera que se va producir a partir de 2008 o en el período de confinamiento por la pandemia de la Covid-19, según atestiguan los analistas de la Fundació.

Tras el colapso generado en 2020, el primer sector económico en reactivarse fue el de servicios, que ocupa mayoritariamente trabajadores con baja calificación, y que explica el aumento en las cifras de abandono de 2022. En 2023 hay una corrección de la tasa de AEP a causa de una normalización del mercado de trabajo.

Ve la Fundació Bofill que el futuro de miles de jóvenes depende de un mercado de trabajo que en función de la coyuntura económica expulsa a más o menos jóvenes del sistema educativo, con las consecuencias que ello implica. Si no se impulsan actuaciones concretas y muy intencionales, advierte, el abandono seguirá dependiendo de la evolución del mercado de trabajo.

Plan de choque

En este contexto, la Fundació recuerda que la legislatura catalana se encamina hacia su fin y en el abandono escolar, uno de los principales retos educativos, no se han tomado medidas substanciales. Es uno de los problemas que más condiciona las oportunidades de los jóvenes, y “debe ser una prioridad ineludible del Gobierno” catalán, afirma.

Por otra parte, y por si fuera poco, la “preocupante” pérdida en los niveles de aprendizaje desde la pandemia de la Covid-19 recogida a través de las pruebas de competencias básicas, PIRLS y PISA indican que las dificultades en la adquisición de competencias no se identifican suficientemente a tiempo y que no se destinan los recursos suficientes para evitar que acabe derivando en abandono prematuro.

En este mismo sentido, el incremento de vulnerabilidad y de la pobreza infantil en estos últimos 4 años puede comportar nuevos incrementos de abandono si no se ponen en marcha las medidas necesarias para asegurar y acompañar trayectorias educativas de éxito.

“Nuestro sistema educativo”, lamenta la Fundació, “no tiene las herramientas necesarias para hacer frente a esta problemática que cada año lastra a los futuros de miles de chicos y chicas” por lo que, avisa, “para reducir de forma permanente las altas tasas de abandono es necesario actuar sobre las carencias que todavía tiene el sistema educativo catalán”.

Es necesario, apunta, que el Gobierno catalán “no demore más” el impulso efectivo del Plan de Choque contra el Abandono Escolar anunciado por el departamento de Educación y reclamado por una amplia mayoría del Parlamento de Cataluña, a fin de reducir progresivamente abandono escolar por debajo del 9%, tal y como dispone la Unión Europea para el año 2030.

Medidas recomendables

El Plan de Choque, a juicio de la Fundació, deberá contener un conjunto de nuevas medidas priorizadas, relevantes, específicas, bien definidas, dotadas presupuestariamente, implementables en el corto plazo y con un impacto evaluable.

Así, lo primero ha de ser identificar y priorizar recursos hacia los centros que concentran mayor vulnerabilidad social y altos niveles de abandono escolar desde los últimos cursos de la educación secundaria postobligatoria, con dotación de recursos y personal adicionales, dispositivos específicos de acompañamiento en la transición hacia el educación postobligatoria y dotación adicional de personal de atención educativa no docente.

También ampliar la cobertura de ayudas y becas al alumnado para evitar que la falta de recursos sea una barrera por la continuidad de los estudios. Alcanzar las 11.000 “becas salario” anuales para jóvenes de entre 16 y 18 años de hogares desfavorecidos para que se mantengan en el sistema educativo.

Por supuesto, aprobar el nuevo decreto de orientación que incluya la implementación de Planes Individualizados de Orientación Educativa y Acompañamiento a la transición educativa en todos los centros de secundaria desde el primer ciclo de secundaria hasta el segundo curso de la postobligatoria y reducir la segregación y concentración del alumnado que abandona en 4º de ESO. Porque, advierte la Fundació, existe una “elevada concentración” de jóvenes que no sigue hacia la educación postobligatoria en una cuarta parte de centros educativos. Es por ello “imperativo” focalizar las políticas contra el abandono escolar en esa realidad y luchar contra el abandono escolar pasa también por luchar contra la segregación, recuerda.

Por último, este plan de choque habría de planificar y ampliar la oferta de educación postobligatoria para que todos los jóvenes puedan continuar sus estudios y asegurar que ningún joven se quede sin estudiar por falta de plazas adecuadas y apoyar presupuestariamente a los ayuntamientos en sus acciones de lucha contra el Abandono Escolar Prematuro: planes de absentismo, recursos de orientación y segunda oportunidad.

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