CCOO ve insuficiente prohibir el uso del móvil en la escuela: también hay que atajar su abuso fuera

woman holding iPhone during daytime

“Está claro que si fuera de la jornada escolar no se producen cambios en las pautas de uso de las tecnologías, no habremos avanzado mucho en la solución real al problema”, sostiene CCOO, a propósito de las crecientes prohibiciones del uso del móvil por parte de los alumnos durante el horario escolar, incluido el tiempo de ocio que representa el patio o el comedor escolar.

Para el sindicato, son necesarias más medidas “para afrontar un problema social que traspasa el ámbito educativo” y que se centra en el “abuso de las tecnologías” y los problemas que, advierte, “ello genera en la infancia y la adolescencia”.

Por ello, como “reto integral” que a su juicio es, insta a los poderes públicos a que lo aborden escuchando a las todas partes implicadas: familias, docentes, profesionales sanitarios, etc.

Para CCOO, en el ámbito de la enseñanza, es necesario que el debate público y de los legisladores distinga el uso de los dispositivos por parte del alumnado, el uso de la tecnología en el ámbito laboral docente y la aplicación de la tecnología en la enseñanza.

Así, la prohibición del uso de móviles en horario lectivo, en los términos que ha propuesto el Ministerio, es “razonable”, y, de hecho, en muchos centros ya está estipulado de forma similar y contribuye a un debate social necesario.

No obstante, avisa, “no puede ser algo aislado ni es suficiente si queremos abordar adecuadamente una problemática de este calado con todas sus implicaciones, que son tanto educativas como sociales, y es necesario no dejarse llevar por las reacciones al calor de debates que deben ser matizados, argumentados y basados en las evidencias científicas de las que ya se disponen, entre las que se encuentran aquellas que señalan la aparición de problemas que afectan a la salud física, mental, sexual y social”.

La aplicación de la tecnología en el proceso de enseñanza, sostiene el sindicato, no debe suponer un aumento de la exposición a las pantallas de alumnado, sino una mejora significativa respecto a las metodologías existentes.

En este contexto, apunta, “su uso debe estar, como en toda la metodología pedagógica que se aplique, basada en la evidencia científica más actualizada, lejos de modas que, en ocasiones, responden más a intereses comerciales que a una enseñanza basada en evidencias”.

Por esta razón conmina a los poderes públicos y a las empresas tecnológicas a que aborden juntos esta situación, “escuchando a las partes implicadas, y que estas actuaciones vayan acompañadas de programas de sensibilización, prevención e intervención dentro y fuera del contexto escolar para empresas, familias, niños, niñas y jóvenes”.

En lo que respecta a los centros educativos, es “imprescindible” dotarles de recursos que puedan facilitar la formación del personal, docente y no docente, e impulsar de manera decidida actuaciones en diferentes ámbitos, entre el que destaca la coordinación del bienestar y protección de la infancia y la adolescencia.

También estima que debe dotarse a los centros de personal adicional con el perfil adecuado, profesorado de servicios a la comunidad o figura análoga, para poder abordar con éxito las actuaciones que fuesen necesarias, en colaboración con las familias.

Porque, concluye el sindicato, “si se quiere que el sistema pueda abordar los diferentes retos que tiene por delante, entre otros este, debe incrementarse la red de orientación educativa y psicopedagógica, reducirse las ratios y aumentar la plantillas del profesorado, rebajando el horario lectivo de cada docente y mejorando sus condiciones de trabajo, para poder optimizar también las labores de tutoría y la posibilidad de colaborar en programas específicos, y aumentar los apoyos especializados para el alumnado más vulnerable”.

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