Cecilia Manrique (EC Madrid): «Educar y evangelizar no sólo es posible, sino que da sentido a nuestra propia identidad»»

Cecilia Manrique, licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad Pontificia de Salamanca y la Universidad Complutense de Madrid, es, desde mediados de noviembre, la nueva presidenta de Escuelas Católicas de Madrid.

Así lo decidió la Asamblea General Estatutaria de Titulares de Centros de ECM, que resolvió la cuestión por unanimidad. Esta religiosa de la Asunción, sustituye en esta responsabilidad al salesiano Manuel de Castro, quien fue destinado por su institución a dirigir el Colegio Salesianos de Barakaldo y que forma parte del consejo editorial de ÉXITO EDUCATIVO desde su fundación.

En la actualidad, la hermana Cecilia es superiora provincial de la Congregación de Religiosas de la Asunción. Con anterioridad, fue directora de distintos centros educativos de la institución y miembro de su consejo provincial y general. Por tal motivo, desde hace diez años forma parte de la junta rectora de ECM.

Ahora explica con más detalles sus planes en esta entrevista concedida a ÉXITO EDUCATIVO.

Cecilia, toda una vida comprometida al carisma y misión de las religiosas de la Asunción. Comparta con los lectores el sentimiento que le produce mirar hacia atrás.

En mí predomina un sentimiento de plenitud: una vida llena de acontecimientos y sobre todo de innumerables rostros de personas con quienes he tenido la oportunidad de convivir en países y lugares muy diferentes a lo largo de muchos años como religiosa y educadora en la Asunción. Mis propias decisiones y mi disponibilidad me han llevado a educar en contextos tan diferentes como Colegios de secundaria en África, a dedicarme en España a la Diversidad en los inicios de la Integración y programas experimentales de orientación;  bastantes años en diferentes colegios llevando la dirección, siempre compaginada con horas de enseñanza pues el contacto diario con profesores y alumnos me era indispensable.

El ser miembro del Equipo de Titularidad me ha aportado una mirada más amplia. He tenido la suerte de una relación frecuente y solidaria con otras Instituciones educativas, en especial a través de Educación y Gestión y Escuelas Católicas en Castilla y León, Andalucía, Asturias y ahora Madrid. La pasión por la educación en un contexto de vivencia y transmisión fe-cultura ha sido siempre para mí una satisfacción y motivo de sentirme realizada en mi vocación.

En la actualidad, desempeña el servicio de superiora provincial de su congregación. Háblenos brevemente de qué supone esa alta responsabilidad.

Supone asumir la responsabilidad y animación de las 16 comunidades de España, junto con sus respectivas misiones de colegios, centros socioeducativos y acción pastoral. Misión que realizo en colaboración estrecha con tres Consejeras y con laicos del Equipo de Titularidad y del Equipo de Economía y Solidaridad, además de otros equipos configurados y relacionados a nivel internacional: Asunción Juntos-Misión Compartida, Educación, Pastoral escolar y de Jóvenes, Comunicación, JPIC-S (Justicia, Paz- Cuidado de la Creación-Solidaridad ) AMA (voluntariado internacional) etc.….

Supone también para mí ser partícipe de la riqueza de vida de una congregación Internacional, sus orientaciones de vida y misión. En lo concreto esto se vive en encuentros como el que tendremos el próximo mes de febrero en la India donde representantes de 32 países. estaremos reunidas durante un mes. No sólo reunidas, sino que viviremos un tiempo de inmersión en diferentes realidades de nuestras comunidades de la India.

La congregación de religiosas de la Asunción tiene un marcado carisma educativo ¿Entiende que esa presencia cristiana tiene sentido en este Madrid del siglo XXI?

El carisma de la Asunción es esencialmente educativo, de transformación de la sociedad por los valores del Evangelio. De nuestra fundadora heredamos la predisposición a “amar nuestro tiempo” y, por ello, encontramos también en este Madrid del Siglo XXI la razón de ser de nuestro compromiso cristiano, no solo en los colegios sino también en otros ámbitos como la migración y la pastoral.

Cuéntenos algo de la historia de su institución: cuándo vino a España, cuáles fueron sus presencias, qué colegios tuvieron en Madrid…

Las primeras religiosas de La Asunción llegaron a Málaga, procedentes de París, en 1865. Nuestro primer colegio en Madrid fue el Real Colegio de Santa Isabel, un colegio fundado por Felipe II en 1595 y que en 1876 nos fue confiado el Rey Alfonso XII casado con la Infanta Mercedes que había sido alumna de nuestro colegio de Auteuil (París). Más tarde en 1893 la Reina Regente, Mª Cristina, confió por 25 años a las religiosas de la Asunción la dirección del Real Colegio de Loreto. Su presencia duró hasta 1939.

En 1932 , en previsión de posibles desalojos de Loreto y Santa Isabel y para poder continuar su misión educativa, una parte de la comunidad se traslada a la Calle Velázquez, 90 ocupando el palacio de la Duquesa de Torres, con un precioso jardín y un gran solar. Comienzan allí un Liceo o “instituto polígloto”  no confesional, amparado por la Embajada de Francia. Este colegio transformado en externado en 1939 continuará hasta 1967 en que se trasladó al actual Colegio Asunción Cuestablanca donde convivirán las alumnas del antiguo Velázquez y las provenientes de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes.

Desde 1939, a petición del Obispado de Madrid, las Religiosas, junto con las Alumnas mayores de Velázquez realizan una labor socio educativa y asistencial en Vallecas: dispensario, comedor de ancianos y pobres, alfabetización de niños y adultos. En 1949 se crea una escuelita sostenida por Velázquez y se inicia un taller para dar trabajo a las chicas, simultaneando la labor social con la educación. En poco tiempo el espacio queda pequeño y se compra la casa de la C/ Leonor González, 14 que da origen al actual Colegio Asunción Vallecas.

Recientemente ha sido nombrada presidenta de Escuelas Católicas de Madrid: ¿Qué supone para usted ser presidenta de esta institución?

Entiendo la presidencia como un cargo de representación y colaboración ya que la mayor responsabilidad en el día a día recae sobre el Secretario Regional y todo el Equipo que desde la sede de Escuelas Católicas asumen el liderazgo, asesoramiento y buena gestión de los numerosos departamentos y sectores de esta institución.

Contamos también con una Junta Directiva, lugar de diálogo y apoyo trabajando juntos al servicio de una misma misión educativa que soñamos mejor siempre para el beneficio de todos los Centros.

Lleva años siendo miembro de la Junta Rectora de ECM. ¿Cómo ve al Secretariado de la sede? ¿Conoce ya a todos sus miembros, las empresas, la fundación Educación y Evangelio?

Ser miembro de la Junta Rectora me ha proporcionado un mayor conocimiento de la excelente labor que ejercen el Secretariado, los Departamentos y diferentes instancias ubicadas en la sede de Escuelas Católicas de Madrid. Constato la inestimable dedicación del Secretario Regional que ejerce también su misión al exterior en diálogo con la Administración y otras Instituciones. No menos valiosos son los servicios de Economía y comunicación-relaciones públicas.

Los Centros de Madrid nos beneficiamos de una asesoría jurídica y una gestoría muy competentes que responden a todas las necesidades de aplicaciones legislativas y facilitan la buena gestión laboral de cada colegio. La implantación de numerosos programas innovadores en nuestros Centros no sería tan creativa y eficaz sin la formación, animación y seguimiento por parte de los Departamentos pioneros en programas innovadores como el 43.19, Artes, Bilingüismo con Beda, Deportes, Convivencia. Una de mis primeras tareas será la de conocer más de cerca la Fundación Educación y Evangelio con su organización, diferentes áreas y proyectos al servicio de 14 colegios con un Proyecto educativo común. Detrás de todos estos departamentos están personas entregadas y apasionadas por la educación.

Desde el conocimiento de la organización, ¿Tiene sentido ECM entre las escuelas cristianas de nuestra región? 

Por lo que acabo de responder anteriormente creo que queda patente el sentido y lo indispensable que es la existencia de la organización de Escuelas Católicas de Madrid. Pondría de relieve el apoyo y la solidaridad que supone caminar juntos aprendiendo unos de otros, unir fuerzas en momentos de dificultad.

Nuestra identidad de Escuela Católica aporta a la Comunidad de Madrid la riqueza de un modelo educativo que promueve una educación integral, inclusiva, creativa y que, en una sociedad plural y diversa, ofrece libertad de elección para los padres.

Una oportunidad única que ofrecen la mayoría de nuestros Colegios es la posibilidad de realizar en un mismo Centro toda la escolaridad, desde Infantil hasta finalizar el Bachillerato o la Formación Profesional. Los colegios católicos tenemos bien claro cual es nuestro “perfil de salida del alumnado”: personas felices, formadas en toda su integridad, con valores, que logren su realización personal en el servicio a los demás, mejorando y transformando nuestra sociedad.

Conoce bien la realidad de los tres centros de tu institución que prestan servicio en la Comunidad de Madrid, ¿Cuáles son sus principales problemas?

Por haber sido miembro del Equipo de titularidad de mi congregación durante ocho años he llevado el seguimiento de los tres colegios de La Asunción en Madrid, donde también he enseñado, aunque por cortos periodos. Situados en tres zonas muy distintas, tienen características muy diferentes y sus problemas son a la vez similares y peculiares.

El Real Colegio de Santa Isabel-La Asunción, pertenece al patrimonio Nacional y está situado en pleno Centro de Madrid, entre Atocha y Lavapiés. En él se da la enriquecedora diversidad y convivencia de alumnos de 32 nacionalidades con toda la atención que supone dar respuesta a situaciones personales y familiares como son la migración, la huida de la guerra, la pobreza bajo múltiples formas.  La Asunción está abierta a una educación caracterizada por la multiculturalidad y convivencia.

De características similares, pero en una zona más periférica se encuentra el Colegio La Asunción Vallecas, también un hervidero de 38 nacionalidades diferentes donde un equipo docente y todo el personal viven su compromiso social y solidaridad con los alumnos más vulnerables y necesitados de atención. En La Asunción siempre se ha dado importancia a la cultura con valores cristianos y abierta al mundo. La integración, convivencia religiosa e intercultural no suponen ningún problema.

En uno y otro colegio se respira un ambiente cálido y acogedor donde los alumnos se sienten a gusto, queridos y muy valorados con independencia de su nacionalidad, religión, situación económica o circunstancias diversas. Estas circunstancias sí requieren por parte de la Administración Educativa una mayor aportación en recursos humanos y ayudas que no se dan por igual y discriminan a la concertada por ejemplo comedor y transporte, ámbitos en que la solidaridad de la Congregación, profesores y Cáritas suplen a lo que debiera ser un deber de justicia e igualdad hacia las familias vulnerables. Una gran diferencia es la posibilidad de continuidad que tienen los alumnos en el Bachillerato de Vallecas por ser concertado mientras que en Santa Isabel se da con mayor frecuencia el abandono al finalizar la ESO. Las Becas no son la mejor solución.

El Colegio Asunción-Cuestablanca está situado en el barrio de Hortaleza en Sanchinarro. La historia de este colegio está vinculada a la del colegio de la Calle Velázquez. Su traslado a Cuestablanca en 1967-68 respondía a una llamada de Iglesia, en ese momento. Esta propuesta perseguía la promoción de valores humanos y una educación cristiana en la zona norte de Madrid, que en ese momento no tenía suficiente oferta de centros religiosos. En los últimos 20 años el entorno del colegio ha cambiado mucho. Desde 1997 ha sido testigo del crecimiento del barrio en el que se inserta. Actualmente es un centro en el que se educan alrededor de 1450 alumnos distribuidos en la enseñanza privada de Primer Ciclo de Educación Infantil (2 años), y los niveles concertados de 2º Ciclo de Educación Infantil, Primaria, E.S.O. y Bachillerato

Una de las prioridades en la Asunción siempre ha sido la de ofrecer una educación de calidad abierta a todos. El centro siempre se caracterizó por tener un alumnado plural, tanto por su procedencia como por los niveles socioeconómicos y culturales de las familias. Ser centro concertado en todos sus niveles posibilitó esta integración.

En nuestra época de grandes cambios educativos, debemos afrontar nuevos retos: integrar las nuevas metodologías, digitalizar, modificar y crear nuevos espacios educativos ¿Cómo afrontarlos en un contexto de financiación insuficiente y cortapisas a una aportación voluntaria de los padres?

Educar y evangelizar: ¿Es posible el binomio? ¿Son los centros de Escuelas Católicas verdaderos agentes evangelizadores? ¿Y verdaderos motores de innovación pedagógica?

Educar y evangelizar no sólo es posible, sino que da sentido a nuestra propia identidad. La razón de la existencia de la escuela católica es la evangelización, que se vive no sólo a través de lo explícitamente pastoral sino a través de la enseñanza y una educación integral que impregna el ambiente y todas las actividades. En nuestros Colegios católicos transmitimos un sentido de la vida, una visión de la realidad, acorde con el Evangelio y sus valores; se favorece el diálogo entre fe, cultura y vida. En un contexto intercultural e interreligioso, y respetando las opciones de cada uno, ofrecemos espacios de experiencia y compromiso cristiano que llevan al crecimiento personal y a vivencias de fe e interioridad, de respeto, verdad y libertad, de inclusión y armonía en las relaciones, de cuidado y solidaridad.

En cuanto a la innovación pedagógica creo que es evidente la transformación que se está llevando a cabo en la metodología mediante proyectos de calado y que inciden tanto en el aprendizaje (trabajo colaborativo e interdisciplinar, planes de digitalización …) como en la convivencia (mediación, cuidado…) y en la remodelación de espacios. Antes enumeraba algunos de los programas que se promueven desde Escuelas Católicas de Madrid, que demuestran su dinamismo, esfuerzo, creatividad y que motivan más a los alumnos.

Por último, ¿algunas palabras para los centros de ECM y su secretariado?

Merece la pena caminar y trabajar juntos, como Iglesia, buscando la mejor manera de servir a nuestra sociedad desde la misión educativa que nos es confiada. Con optimismo y esperanza, apostamos por un futuro educativo siempre mejorable.

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