China: una gran oportunidad para los centros educativos privados

China: una gran oportunidad para los centros educativos privados

Durante la última década son muchos los centros educativos españoles que en algún momento se han dirigido a mí para consultarme acerca de la gestión de alguna de sus actividades relacionadas con el ámbito chino. Ahora es más o menos normal que los colegios privados incluyan entre su oferta algún tipo de actividad vinculada a China, siendo la enseñanza del idioma chino mandarín sin duda la más ofertada. Pero hubo un tiempo, no hace tanto, donde esto era algo novedoso y diferenciador. Años después, donde este tipo de actividades ya no sorprenden a casi nadie por novedosas, el único aspecto que puede diferenciar a un centro de otro es la calidad y solidez de su oferta.

Aun siendo así, en un escenario donde está claro que China representa el nuevo poder económico y comercial mundial, todavía son muchos centros educativos los que mantienen los errores de antaño, esos por los que en ocasiones se veían obligados a recurrir a personas como yo. Y esos errores siempre suelen terminar en la misma conclusión: son incapaces de realizar una buena gestión de sus actividades vinculadas a China porque su desconocimiento no les permite valorar internamente si estas actividades y sus proveedores son los adecuados.

En contadísimas ocasiones estos centros cuentan con una persona dentro de la organización capacitada para evaluar las actividades asociadas a China que están contratando e impartiendo. Algunos dicen contar con una persona china que se encarga de esas gestiones, pero lo habitual, dentro de lo excepcional de encontrar esa figura, es que esa persona, prácticamente siempre mujer y muy joven, simplemente sea una china que habla español pero que rara vez tiene una trayectoria que avale el puesto que desempeña.

Como muchos empresarios me habrán oído decir en estas dos últimas décadas cuando me preguntan por qué otros países son capaces de desarrollar negocios con China con más facilidad y solidez que España, el mal endémico es que el asesoramiento empresarial se puede resumir con una sola frase: “personas que saben poco asesorando a personas que no saben nada”. Pues esta frase no es ajena en el ámbito educativo.

Volvamos a la incapacidad de evaluar a los proveedores y las actividades, docentes y planes académicos que estos proponen. Lo más recurrente en los últimos años es que los centros que contactan conmigo, casi siempre a través de terceras entidades o personas que me recomendaban, lo hacen cuando ven que sus alumnos pierden interés por las clases de idioma chino.

En ese momento se preguntan cosas como: “¿Cuál es el nivel de mis alumnos? ¿Han aprendido lo suficiente en estos meses? ¿Por qué un porcentaje considerable no quiere seguir con las clases? ¿Por qué mi proveedor me ha mandado cuatro profesoras distintas en el último curso?”. Y lo normal es que no tengan respuesta para ninguna de esas preguntas. Por suerte para mí, las respuestas en casi todos los casos, independientemente de los factores de cada entidad, suelen ser las mismas. Y así se repiten desde hace años.

Centros educativos o asociaciones de centros educativos deben comenzar a ver China como un mercado atractivo para sus alumnos, los padres de estos y, cómo no, para la misma entidad educativa desde el punto de vista académico y económico. En un ámbito como el chino, en el que cada vez tienen presencia más centros, la diferenciación viene dada por la especialización. Y será esta especialización la que les otorgue una visión distinta que les ayudará a tener cada vez más campos de acción y negocio que su competencia.

Todo pasa por tener una, dos o tres personas dentro de la entidad que se centren en hacer de esta oportunidad un negocio sólido, a largo plazo y cada vez con más escenarios de acción. Ya no vale con tener un chino, hay que tener a la persona o equipo apropiado. Que cuando hablamos de clases de idioma chino tengan la capacidad de diseñar programas propios a los que se adapten los proveedores y no hacerlo al revés. Que estén igualmente capacitados para evaluar a proveedores, profesores y alumnos y aporten el conocimiento y recursos suficientes para solucionar contratiempos. Que sepan cómo atraer alumnos chinos y los motivos por los que no tiene mucho sentido invertir en acciones en China para este fin. Que conozcan el día a día de la comunidad china en España, de dónde vienen y a dónde van. Que sepan con quién y cómo hablar para tener presencia en esa comunidad. Que mantenga contacto con los representantes consulares chinos en España. Que sepan trabajar la imagen y comunicación de la entidad en los canales correctos. Que fomenten acuerdos con instituciones chinas en España y China. Que sepan buscar nuevas acciones y proyectos que les diferencien, como pueden ser los campus de verano en España y China o las actividades culturales y artísticas. Que tengan bien claro que deben dirigir un proyecto que busca la diferenciación, la calidad y el máximo retorno económico para la entidad.

Y que gracias al conocimiento de lo que otras entidades extranjeras están haciendo relacionado con China, no pongan límites a sus metas. Porque tan complejo era poner en marcha clases de chino en un colegio español hace 20 años, como complejo es hoy abrir un colegio español en China.

Víctor Ladreda, Director General de Weilai en China. Director General de la Oficina Económica y Comercial para los mercados de habla hispana de la ZLC de la Región de Hengqin, China. (2015 a 2020). 

En los siguientes enlaces tienen la primera, la segunda, la tercera, la cuarta y la quinta entrega de la serie de artículos en los que Víctor Ladreda ha explicado a los lectores de ÉXITO EDUCATIVO cómo captar estudiantes chinos para las universidades españolas.

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