Cómo asumir desde la universidad el reto de popularizar las carreras STEM

‘El mundo, dice Ian Stewart en su libro “Cartas a una joven matemática”, necesita desesperadamente matemáticos, físicos y programadores’; yo creo que el mundo necesita también más mujeres que se decidan a estudiar una carrera tecnológica porque lejos de la frialdad y la pura abstracción que muchas veces se les atribuye, las carreras científicas y técnicas son profunda y radicalmente sociales porque están en la base de la respuesta a cualquiera problema, incluso a cualquiera de los retos a los que nos enfrentamos como sociedad.

Hoy nadie duda de que la ciencia es un activo importante para el país, de que la innovación es un factor de competitividad inexcusable y cada vez somos también más conscientes de que el número y la excelencia de nuestros científicos constituyen un indicador importante de nuestra capacidad como sociedad para afrontar los desafíos tecnológicos, pero también socioeconómicos del futuro.

Formar en matemáticas, en ingeniería o en física a nuestros jóvenes se convierte así en la mejor apuesta de futuro. Y en ese futuro tienen que ser protagonistas también nuestras jóvenes que, en algunos casos, como Meg, la joven protagonista de la obra de Stewart, miran a veces con incertidumbre las carreras STEM, pero saben que cursar dichos Grados significa un futuro lleno de oportunidades y significa también libertad; significa que podrán elegir dónde y en qué sector quieren desarrollar su carrera profesional.

Este año hemos comprobado de forma muy especial hasta qué punto el conocimiento, la investigación y la ciencia son instrumentos poderosos para afrontar y dar respuesta a nuevos retos. Y paralelamente, hemos encontrado nuevos referentes hombres y también mujeres, algunas muy jóvenes, en la vanguardia del conocimiento y de la investigación.

El reconocimiento público del valor social de la ciencia y conceder una mayor visibilidad a esas mujeres son sin duda el mejor antídoto contra falsos estereotipos y una gran ayuda para invertir tendencias y lograr que cada vez más mujeres se incorporen a las carreras tecnológicas.

Contagiar esa ilusión por las carreras científicas entre nuestros jóvenes es una tarea en la que todos debemos involucrarnos, y generar la complicidad necesaria para que cada vez más se decidan a estudiar matemáticas, ingeniería o física será un éxito de todos; pero es, sin duda, la propia Universidad la que ha de asumir el reto.

A través de programas atractivos que integran e incorporan las demandas de nuestros sectores industriales que aseguran una incorporación inmediata con todas las garantías al mercado laboral, en U-tad hemos encontrado en los Dobles Grados, combinando Ingeniería del Software con Matemática y también con Física Computacional, una clave de éxito en la incorporación de chicas que están encontrando en ellos su mejor opción.

Es nuestra responsabilidad, es nuestro reto, y es nuestra oportunidad. Porque cada alumno que cuenta las bondades, las oportunidades, la satisfacción y el futuro que le ofrece su aprendizaje es un paso más, un paso de gigante en nuestro objetivo. Son, sin duda, nuestros actuales alumnos los mejores embajadores para extender la pasión por las carreras científicas.

Ahora más que nunca, en el mes en que se celebra el 8 de marzo, tenemos que saber y expresar que la entrada de las mujeres en las carreras científicas es el camino necesario y más seguro para alcanzar su incorporación a los procesos de decisión; que en definitiva, será la igualdad en el ámbito científico y tecnológico la mejor garantía de una igualdad plena, efectiva y real.

Mar Angulo, Coordinadora Académica del ‘Doble Grado en Ingeniería del Software y Matemática Computacional’ en el Centro Universitario U-tad.

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