Cómo convertir el caos en calma: consejos prácticos para profesores de clases con alumnos problemáticos

Dar clase es una tarea que parece fácil. El profesor tiene los conocimientos y se los transmite a los alumnos de la mejor manera posible, utilizando para ello diversas técnicas, desde las más sofisticadas utilizando las nuevas tecnologías hasta la clásica lección magistral, que, dicho sea de paso, todavía sigue siendo esencial en las aulas. Pero la situación de las clases es muy diferente.

El profesor se tiene que enfrentar a constantes interrupciones y eso es ley de vida, el día a día de un docente. Aunque la situación empeora cuando hay en el aula un alumno disruptivo, que desafía la autoridad del profesorado que, además, debe tener una buena dosis de paciencia y un extra de esfuerzo para lidiar con este asunto. Lo fundamental precisamente es eso, afrontarlo con paciencia, empatía y estrategias efectivas para asegurar un entorno de aprendizaje positivo y productivo para todos los estudiantes involucrados. Hay que recordar que en esa misma clase conviven el alumno disruptivo y el alumno más aplicado que lo único que quiere es aprender.

Una estrategia docente efectiva implica la implementación de técnicas de gestión de aula. Establecer reglas claras y consistentes es el primer paso. Los estudiantes deben comprender las expectativas de comportamiento y las consecuencias de sus acciones. La consistencia en la aplicación de las reglas es clave para establecer un ambiente equitativo y predecible en el aula. Además, diversificar las actividades en clase puede mantener a los estudiantes comprometidos, reduciendo las oportunidades para el comportamiento disruptivo. La variabilidad en las metodologías de enseñanza puede captar la atención de los alumnos, haciéndolos participar activamente en el proceso de aprendizaje.

En cuanto al trato con alumnos disruptivos, la empatía y la comprensión son cruciales. Es esencial abordar sus comportamientos problemáticos sin reforzarlos negativamente. Los maestros deben evitar confrontaciones públicas, optando por discusiones privadas para entender las razones detrás de su comportamiento. Mostrar interés genuino en sus vidas y preocupaciones puede ayudar a establecer conexiones significativas, fomentando un cambio positivo en su actitud.

Simultáneamente, es vital reconocer y recompensar a los estudiantes que se comportan correctamente y están comprometidos con el aprendizaje. Reforzar positivamente el buen comportamiento puede motivar a otros estudiantes a seguir el ejemplo. Establecer un sistema de recompensas, como elogios públicos o pequeños incentivos, puede incentivar el comportamiento positivo y crear un ambiente donde se valora el respeto mutuo.

Para los profesores, es fundamental mantener la calma y la compostura, incluso en situaciones desafiantes. El autocontrol emocional es una habilidad esencial al lidiar con alumnos disruptivos. Además, buscar apoyo y orientación de colegas o supervisores puede proporcionar nuevas perspectivas y estrategias para abordar los desafíos en el aula.

El papel de los padres en esta dinámica también es significativo. La comunicación abierta y constante entre maestros y padres es esencial para abordar los problemas de comportamiento. La colaboración entre la escuela y los padres puede ayudar a identificar las causas subyacentes del comportamiento disruptivo y trabajar juntos para encontrar soluciones efectivas.

Para hacer que los alumnos disruptivos abandonen esa conducta y se incluyan en la clase de manera activa, es necesario abordar el problema desde diferentes perspectivas. Las estrategias docentes, el papel de los padres y la intervención de otros profesionales pueden ayudar a que estos alumnos desarrollen las habilidades necesarias para aprender y comportarse de manera adecuada.

Por eso, es importante saber cuáles son las causas de esa conducta. Hay que recordar que, en muchas ocasiones, es algo más personal y emocional que otra cosa. Como todo en la vida, estos problemas se tienen que abordar de manera individual. No sirven los protocolos que se establecen para un alumnado más generalista, sino que hay que adaptarse a la situación de cada alumno para así hacerles llegar el mensaje de que una correcta actitud en clase es vital para su aprendizaje. Asimismo, el alumno necesita sentir que es capaz de aprender y comportarse de una manera adecuada, y para ello, es importante que los padres se involucren en su aprendizaje.

Afrontar una clase con muchos alumnos disruptivos puede ser un reto, pero no es imposible. Con la aplicación de las estrategias adecuadas, es posible crear un entorno de aprendizaje positivo y seguro para todos los alumnos.

Ana Lacasa es licenciada en Filología Hispánica, en Periodismo y profesora de Lengua Española y Literatura 

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