¿Cómo formarse en el uso de la tecnología desde una visión pedagógica?

child playing game on white ipad

La pregunta se la formulan muchos docentes, particularmente desde que la pandemia puso en valor la educación no presencial, en su doble condición de respuesta que salvó la situación durante el confinamiento y como complemento sustantivo de la formación en general.

El profesor debe formarse en el uso de la tecnología, pero siempre desde una visión pedagógica e integradora, afirma Silvia Prieto, directora de Innovación de la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA, y experta en Tecnología Educativa, quien advierte que estudiar no es juego, pero que sí se puede jugar a aprender en serio

Ese es, precisamente, el objetivo principal del Máster Universitario en Tecnología Educativa de la UDIMA, por un lado familiarizar al docente con las nuevas tendencias tecnológicas en el ámbito educativo y, por otro, prepararle para hacer un uso pedagógico de unas herramientas que hoy son unas, pero que mañana serán otras, distintas o no, pero sí avanzadas.

Así que, mejor despejar el terreno: no se puede considerar la gamificación o la realidad virtual como tendencias pedagógicas. Ahora bien, la realidad virtual es una tecnología que debe estar al servicio de la pedagogía para amplificarla y mejorarla, aclara Silvia Prieto.

“La gamificación”, explica, “permite trabajar la adquisición de los conocimientos y competencias, planteados en cada asignatura, de una forma más lúdica. Es una experiencia inmersiva que resulta de gran utilidad a la hora de captar el interés y atención de los estudiantes. Trabajar sobre aquello que los motiva y con un apoyo visual tan potente como el de los juegos, hace del proceso de enseñanza y aprendizaje un camino mucho más sencillo, significativo y efectivo”.

Tendencias pedagógicas

¿Qué depara el futuro y de qué tendencias pedagógicas muestra el camino el máster de la UDIMA? En esencia sería la clase invertida o flipped classroom, el microaprendizaje, el neuroaprendizaje, el aprendizaje adaptativo, el aprendizaje basado en competencias, el aprendizaje basado en proyectos o el aprendizaje basado en problemas. Todas ellas, forman parte de la transformación que la educación está viviendo y del cambio del rol del docente, señala la profesora Prieto.

En este contexto, surge la necesidad de que los profesores se alimenten de nuevos procedimientos. Entre las competencias fundamentales que deben cumplir los docentes para llevar a cabo acciones formativas en modalidad e-learning o b-learning, Prieto destaca las siguientes: “conocer los enfoques, tendencias y líneas de investigación actuales en el ámbito de la tecnología educativa; tener la capacidad de seleccionar y utilizar correctamente diferentes herramientas y plataformas tecnológicas para crear entornos de enseñanza y aprendizaje”.

También planificar y diseñar contenidos y recursos digitales que potencien el trabajo en equipo, la innovación, y la creatividad en el ámbito de la sociedad digital, comprender las implicaciones educativas, comunicativas y sociales de los recursos tecnológicos en el diseño de propuestas educativas con TIC, así como realizar un uso seguro y ético de la información digital y de los recursos tecnológicos en el ámbito educativo, respetando los derechos de autor y la propiedad intelectual.

¿Qué modalidad es mejor?

Las dos modalidades tienen sus ventajas y serán más o menos adecuadas, dependiendo del perfil del estudiante. La modalidad e-learning, recuerda Silvia Prieto “lleva la educación a todos los lugares del planeta, en cualquier momento y lugar, presentándose como la solución perfecta” para aquellos que no disponen de mucho tiempo, o que tienen que trabajar y cumplir con diferentes responsabilidades, al mismo tiempo que necesitan formarse y actualizarse permanentemente. La educación virtual facilita así el aprendizaje a lo largo de toda la vida o lifelong learning.

En cuanto a la modalidad semipresencial, el uso de la tecnología flexibiliza la formación presencial. En esta modalidad, por un lado, el estudiante gana autonomía y libertad a la hora de aprender y, por otro, permite diversificar las metodologías que se usan en la enseñanza tradicional con las del e-learning, dando con la combinación de actividades presenciales (clases cara a cara, laboratorios, estudios de campo), y de actividades en línea (chats, encuentros virtuales, grupos de trabajo online).

Tras la crisis sanitaria vivida, y en determinados niveles formativos (no es una buena opción en los básicos), parece una opción que se generalizará al combinar los beneficios de la enseñanza presencial y la enseñanza virtual.

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