¿Cómo prepararnos para clases bimodales?

La incertidumbre es lo peor que tiene el coronavirus. Si supiéramos a ciencia cierta que algo malo va a pasar pero conociéramos el alcance de esa maldad, podríamos prepararnos para ello. El problema ahora es que no sabemos exactamente qué es lo que va a pasar. Y eso paraliza a muchos.

En situaciones de incertidumbre tenemos que tener confianza en que todo va a ir bien, pero al mismo tiempo es necesario prepararse para lo peor. Debemos mantener siempre la cabeza fría y seguir avanzando.

En el terreno educativo, vemos opiniones y actuaciones para todos los gustos. De un lado, lo más habitual está siendo ser muy prudentes y mantener los centros educativos cerrados de momento. Del otro lado, hay políticos que han decidido reabrir escuelas, siendo plenamente conscientes del enorme riesgo que corren de que su decisión pueda desenvocar en un rebrote de la enfermedad. Así lo hizo el Ministro de Educación de Francia, que explicó su postura en esta entrevista.

De hecho, hay un buen número de países que han reabierto sus sistemas educativos y, en general, esto no ha supuesto que haya aumentado la expansión del coronavirus, salvo algunas excepciones, según publicó el Center for Global Development. Sin embargo, estas excepciones son importantes. Muy significativo es el caso de Corea del Sur, que ha tenido que cerrar más de doscientas escuelas cercanas a la capital, Seul, tras detectar un leve aumento de infecciones.

Aún es pronto para sacar conclusiones, pero es fundamental estar atentos a la evolución de la situación en otros países.

La clase bimodal: presencial y a distancia

En cualquier caso, lo que está claro en medio de esta incertidumbre es que la pandemia va para largo. Parece que el virus no se va a diluir como un azucarillo en el agua. No sabemos si estará con nosotros durante meses, o durante años. Y la educación no puede sentarse a esperar acontecimientos: debe prepararse para lo que se ha dado en llamar «la nueva normalidad».

La pregunta es ¿cómo será la realidad que viene? Se está trabajando con varios escenarios posibles, unos más optimistas y otros pesimistas. Y en medio de ellos ha emergido la necesidad de organizar la educación con lo que el Ministro de Universidades, Manuel Castells, bautizó en su intervención de abril como «enseñanza bimodal»: una combinación de clases presenciales y clases a distancia. La expresión ha ido calando después en diferentes medios.

Esta enseñanza bimodal que tiene una parte presencial y otra parte a distancia muy probablemente será lo que marque la nueva normalidad en educación. Habrá que ver cuánto tiempo podrán los estudiantes estar en las aulas y cuánto tiempo estarán on line. La alternancia puede establecerse en turnos de mañanas o tardes, por días o por semanas. Aún no está claro. Tampoco está claro cómo se dividirá a los grupos de estudiantes. Y, sobre todo, no queda muy claro cómo podrán los docentes atender a todos. Pero no queda más remedio que pensarlo y prepararnos para ello.

Prepararnos para la clase bimodal

Independientemente de la organización de turnos que se establezca, lo primero que hay que garantizar es la infraestructura. En los colegios se debe garantizar la distancia social y la desinfección, y en sus domicilios docentes y estudiantes deben contar con los medios adecuados para una escuela on line.

La inversión en dispositivos y conectividad es absolutamente necesaria. Sin ella en las actuales circunstancias no hay garantías de una continuidad suficiente de la educación. Habrá que ver cómo articular esa inversión, qué intensidad podrá dársele y qué alcance. Seguramente habrá que empezar con dotar de un portátil corporativo a todos los docentes, como venimos reclamando desde abril. Pero luego habrá que continuar con los estudiantes.

Además de eso, será necesario articular todos los medios para poder digitalizar la educación. También centramos uno de nuestros artículos en ello. Las medidas principales que mencionamos (además de las de infraestructura) son la formación masiva de los docentes, garantizada mediante certificaciones apropiadas, y un despliegue de software adecuado: software de gestión, software generalista y contenidos educativos digitales.

En cuanto a reflexiones pedagógicas sobre cómo abordar la clase bimodal, me ha parecido especialmente interesante este artículo de Mary Burns, del Education Development Center. Hasta ahora es lo más lúcido que he leído. En él se habla de cuatro grandes medidas: diseño instructivo específico para la nueva normalidad, preparar a los docentes, preparar a los estudiantes, y asegurar la estructura.

Ahora digitalizar la educación es obligatorio. Y cuanto antes se ponga todo el mundo a ello, mejor. No sobra el tiempo.

Julián Alberto Martín

La tecnología, ¿mejora la educación?

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