Cómo ven los jóvenes la adaptación digital de la escuela a la pandemia (II)

Clase online

Abordamos hoy la segunda parte del informe Experiencias y percepciones juveniles sobre la adaptación digital de la escuela en pandemia  que ha analizado la adaptación del sistema educativo español a la digitalización que ha venido forzada por la pandemia de COVID-19. La primera parte del trabajo, realizado por la Fad BBVA, a través del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, fue un estudio cualitativo que les resumimos el pasado viernes. Hoy analizamos el estudio cuantitativo en el que se ha encuestado a 602 estudiantes de ESO, FP o Bachillerato de 14 a 18 años.

Usos de las TIC en el hogar

Clases onlineLa inmensa mayoría de los encuestados dispone de smartphone personal (91,2%), más un 5,1% que tiene, pero compartido. Otros dispositivos tecnológicos en los hogares son el ordenador portátil (el 52% tiene uno propio, y el 32,9% lo comparte), impresora y/o escáner (17,1% propio y 54,8% compartido), tablet/iPad (31,2% propio y 26,9% compartido) y ordenador de sobremesa (27,7% propio; 30,1% compartido).

Aunque la mayoría dispone de los elementos tecnológicos necesarios, el informe señala que en el 15,1% de hogares no hay ordenador portátil, y el 42,2% no tiene ordenador de sobremesa.

Para seguir las clases online, el dispositivo más utilizado, con diferencia, es el ordenador portátil.

Actividades educativas frecuentes

La actividad que más se hace “constantemente o con frecuencia”, (75,7%) es el uso de mensajería instantánea (WhatsApp, Telegram, Hanghouts, etc.) para comunicarse con compañeros o profesores.

Otras actividades que también se realizan constantemente o con frecuencia son: búsqueda de información en blogs, páginas webs, Wikipedia, etc., sobre temas relacionados con las clases (73,3%); recibir o enviar mails (73,1%); uso de programas online de edición de textos, presentaciones, etc. —Word, Excel, PowerPoint, Google Docs o similares— (71,5%); seguimiento de vídeos en YouTube u otras plataformas sobre temas relacionados con las clases (60,6%); y seguir clases por videollamada (57,7%).

Dificultades de aprendizaje

Educación onlineEl género es la variable que determina diferencias más reseñables (y estadísticamente significativas) en relación a las sensaciones o dificultades experimentadas durante la formación online. Por ejemplo, más mujeres dicen haber sentido estrés o ansiedad, el 57,2%, por el 31,8% de los hombres; falta de motivación (60,7%, dieciocho puntos más que ellos); falta de concentración (60,1%, quince puntos más); o aburrimiento (67%, por 52,9% los hombres). En definitiva, las mujeres parece que vivieron la formación online de forma más compleja o tormentosa, o que, al menos, así lo reconocen.

Experiencias con la educación online

A la hora de seguir las clases online, las principales dificultades que se señalan son los cortes o lentitud de la conexión (un 30,4% “constantemente o con frecuencia” y el 35% “a veces”), un ambiente poco adecuado en casa (28,6% “constantemente o con frecuencia” y 22,3% “a veces”), tener que dedicarse a otras tareas (25,6% “constantemente o con frecuencia” y 25,9% “a veces”), y tener que compartir los equipos y/o dispositivos (22,6% “constantemente o con frecuencia”; otro 22,6%, “a veces”).

Por el contrario, a la hora de hablar de los medios de su centro educativo, (en una escala 0-10 donde 0 significa una valoración “muy negativa” y 10 “muy positiva”), la valoración sobre si hay medios técnicos adecuados para que los profesores puedan dar las clases online se puntúa con un 6,08, seguida de cerca por el interés y la motivación que muestran los docentes (5,96).

Educación onlineEn un segundo escalón estarían “la capacidad de los profesores y profesoras para impartir las clases online” (5,63), “la capacidad que existe para resolver las dudas o consultas que se plantean durante las clases online” (5,61), “la capacidad de los alumnos y alumnas para seguir las clases de manera online” (5,55) y “la manera en que están organizadas y planificadas las clases online” (5,50).

Más que criticar los medios técnicos o la motivación de los profesores, los alumnos señalan sus propias carencias y muestran más dudas por los problemas estructurales y de organización, que por las capacidades individuales. Datos que matizan lo escuchado en los grupos, donde los discursos son más críticos con el profesorado.

También hay que destacar que para una cifra alta de los encuestados “seguir las clases online requiere de más constancia” (alcanza un 7,18 en una escala 0-10) y también que “con la educación online estamos mucho más sobrecargados de tareas” (6,79) o que “el ritmo de las clases online es más lento que el presencial” (6,76).

También en línea con lo escuchado en los grupos cualitativos se destacan el esfuerzo extra que supone la formación online. El 46,3% afirma que con la formación online ha tenido que “esforzarse más”, por un 30,1% que dice que se esforzó lo mismo y un 19,8% que reconoce que se esforzó menos.

Aparentemente, el esfuerzo empleado dio sus frutos, pues el 47% afirma que los resultados académicos asociados a ese esfuerzo han sido “mejores”, por un 30,9% que dice que han sido “iguales” y un 18,9% que los califica como “peores”. Datos más positivos que lo que transmitía el tono de los discursos grupales, en los que se hace más hincapié en el esfuerzo extra que supone conseguir los mismos resultados.

La principal ventaja que se destaca de la formación online es que “es más cómoda” (47,7%), seguida de que “puedes organizarte el tiempo como quieras” (39,4%) y que “se evitan desplazamientos innecesarios” (38,5%).

Tecnología en los centros educativos

Clases onlineCentrando la atención en la realidad de los recursos tecnológicos en los centros educativos, el 74,4% señala que dispone de ordenador en el aula, por un 70,1% que tiene pizarra digital, 67,8% salas de ordenadores y 62,6% conexión a internet en el aula. Tan solo el 23,1% tiene tablets/iPads en el aula.

Más del 70% de los alumnos y alumnas tienen ordenador y pizarra digital en el aula, pero hay grandes diferencias entre centros públicos y centros privados o concertados.

La tecnología parece ser bienvenida en el aula. La frase “la tecnología propicia propuestas educativas más innovadoras” es puntuada con un 7,24 sobre 10 y “el uso de la tecnología hace que las clases me resulten más interesantes” recibe un 7,03.

En definitiva, los jóvenes tienen una visión muy positiva de la presencia y el uso de tecnologías en los centros educativos (propicia innovación, ayuda a la formación, entretiene, pero no distrae…), desde la asunción de lo imprescindible de su presencia, aunque con la percepción de que al cuerpo docente le faltan conocimientos para aprovechar al máximo toda su potencialidad.

Expectativas sobre el futuro de la educación y propuestas de mejora

En el dilema formación online, formación presencial, la mayoría de los encuestados piensa que en el futuro convivirán ambas, pero prefiere la educación exclusivamente presencial

El (34,9%) piensa que combinarán a partes iguales la formación online y presencial, un 22,4% que cree que tendrá más peso de la presencial, un 18,1% que sólo habrá presencial; el 12% que tendrá más peso laonline y un 8,8% cree que sólo habrá online.

Otra cosa distinta es lo que les gustaría que fuera. Entonces el 33,6% afirma que le gustaría que la educación en el futuro fuera exclusivamente presencial, por un 24,9% al que agradaría una combinación online/presencial a partes iguales,

Una mejor planificación del curso y la adaptación de los temarios a la educacion online son los aspectos a mejorar más señalados.

Los autores del informe destacan también que “mejorar la capacitación tecnológica del profesorado” alcance un 20,8% en relación a la educación online, y se quede tan solo en el 14,8% si se habla de la presencial, como si tal capacitación fuera distinta, o requiriera cosas distintas, y la tecnología no se moviera ya, de forma inevitable, en la complementariedad online/offline.

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