Comunicación interna: la clave para una cultura corporativa fuerte y participativa

Noa Carballa - Éxito Educativo

En cuestiones de comunicación interna, el tamaño no importa. Hay quien piensa que es un lujo que solo se pueden permitir las grandes empresas. “Nosotros somos cuatro gatos, ¿para qué vamos a invertir esfuerzo o dinero en comunicación interna?”. Lo cierto es que todas las empresas, grandes y pequeñas (Amancio, con su gigante; tú, con tus gatos), están compuestas por personas que necesitan estar estimuladas.

Si la empresa quiere conservar en su equipo a aquellos trabajadores valiosos que demuestren ser eficaces, efectivos, resolutivos y creativos, tiene por delante tres retos: compromiso, diálogo y colaboración. Generar compromiso, estimular el diálogo para que la empresa conozca las necesidades de los trabajadores y, por último, lograr la colaboración de los propios trabajadores. De esta manera, aumentará la productividad, la competitividad y la participación. Los empleados involucrados e identificados con la organización no se fugan y pueden llegar a ser los mejores portavoces de sus marcas. En esto consiste la comunicación interna y está demostrado que genera, al menos, un 30% de beneficios.

“Entonces, ¿tengo que hablar más con mis empleados?”. Hablar con los trabajadores ya no juega un papel secundario en las comunicaciones de la organización. Además, la comunicación interna es la base del entendimiento, lo que repercutirá en mejorar el clima de trabajo. Para saber qué es lo que pasa en cada momento en la empresa, hay que mantenerse en contacto mediante un diálogo permanente, con las personas y departamentos, a través de preguntas que exigen respuestas. Decía Platón que “si se interroga a las personas planteando bien las preguntas, descubren por sí mismas la verdad sobre cada cosa”. Para comunicarnos correctamente es imprescindible plantear preguntas inteligentes que nos permitan obtener respuestas claras y comprobar si los mensajes han sido bien entendidos.

Por todo esto, surge la necesidad de crear un plan de comunicación interna, en el que se aglutinen con coherencia las acciones para mejorar la comunicación dentro de la empresa. Es decir, una hoja de ruta de comunicaciones que proporcione una guía clara para la comunicación con los empleados.

En el caso de los colegios, por un lado, entre los principales objetivos está el de informar a los empleados acerca de los objetivos de su organización o una iniciativa específica; permitirles tomar medidas acordes a las circunstancias, la realidad o los cambios y darles toda la información que les ayudará a alcanzar esos objetivos.

Por otro lado, los públicos principales son los profesores (responsables directos del servicio que se ofrece, que es la educación) y el personal de administración y servicio, pilar fundamental en la estrategia de marketing educativo, especialmente, todos los que trabajan de cara al público. Si el centro es una obra corporativa de una institución, deberá también cuidar la comunicación con dicha organización.

En cuanto a los canales que se pueden emplear para la comunicación interna, se deben considerar los que mejor se adapten a las necesidades del centro educativo, su potencial económico o el volumen de personal a gestionar. Se podrían clasificar en canales orales, como eventos, desayunos o reuniones, personales o grupales, en las que se mantiene un contacto físico entre los diferentes interlocutores dentro de la empresa. En segundo lugar, los canales escritos, como circulares, buzón de sugerencias… Son los más tradicionales, pero probablemente sean los más efectivos para los trabajadores poco familiarizados con las nuevas tecnologías. Y, por último, los canales digitales: utilizar vías como la página web, google calendar, listas de difusión y grupos de WhatsApp o Telegram, correo electrónico, intranet, video llamadas y aplicaciones móviles.

La comunicación interna es la base para el buen funcionamiento de cualquier organismo. Tratándose de un centro educativo, con mayor razón habrá que aunar esfuerzos en trabajar la comunicación interna porque, al fin y al cabo, la educación es el cimiento de todo lo que somos y lo que seremos.

Por Noa María Carballa, doctora en Comunicación y miembro del Consejo Editorial de Éxito Educativo.

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