¿Con qué titulación se puede ser profesor de FP?

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La Formación Profesional o FP, como se la conoce popularmente, vive uno de sus mejores momentos. Muy al contrario de como fue para la llamada generación de la EGB que hubo de lidiar con las primeras promociones de una incipiente FP, cuya imagen social no era precisamente la mejor.

En ese trayecto, la FP, nunca mejor dicho, también se ha profesionalizado, de modo que nadie pone en duda la cualificación de unos docentes, aquellos pioneros y los actuales, que formaron algo más de un par de generaciones de profesionales que, por cierto, necesitaba -y aún más necesita hoy- el país.

En este contexto, el certificado oficial de Formación Pedagógica para el acceso a la Profesión Docente de FP se presenta como un título habilitante con validez en todo el territorio nacional que permite impartir docencia en titulaciones de Formación Profesional a aquellas personas que, por razones derivadas de su titulación, no pueden acceder a los estudios de máster universitario. Y esta acreditación es posible en la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA.

En la EDU/2645/2011 se establece a nivel estatal, la formación equivalente a la formación pedagógica y didáctica exigida para quienes, aun estando en posesión de una titulación declarada equivalente a efectos de docencia, no pueden realizar los estudios de Máster.

Por su parte, la Ley Orgánica 2/2006 de 3 de mayo, en el artículo 100 señala que para ejercer la docencia en las diferentes enseñanzas reguladas por esa misma Ley, será necesario estar en posesión de las titulaciones académicas correspondientes y tener la formación pedagógica y didáctica que el Gobierno establezca para cada enseñanza.

Esta necesidad de mayor formación didáctica se ha hecho más patente con la universalización de las enseñanzas de Formación Profesional, y el incremento de la atención a la diversidad de alumnos en todos los niveles de enseñanza. El educador ya no sólo debe ser un experto en su materia, sino que debe tener la suficiente capacidad didáctica para adaptar la misma a grupos de alumnos muy heterogéneos en intereses, capacidades y actitudes.

El docente de Formación Profesional, en la actualidad, debe enfrentarse a una realidad educativa compleja, donde, además de la diversidad antes mencionada, debe afrontar una enorme presión social para asumir la formación de los adolescentes y jóvenes de una forma integral, muchas veces en contextos complejos de escasa colaboración e incluso con problemas de convivencia. Todo ello inmerso en una compleja y cambiante legislación educativa.

Al finalizar los estudios se obtiene la certificación oficial que acredita estar en posesión de la formación pedagógica exigida por la legislación vigente y que habilita para ser profesor de Formación Profesional en España.

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