La conjura de los necios

tontos

Esta columna también se podría haber llamado “Entre todos lo mataron y él solito se murió”, pero resulta que si fuera así como se hubiera titulado, habría eximido de responsabilidad a quienes son, en buena medida, la raíz del problema. Hablo, claro, del curso escolar 2020/21 y de quienes sabia y duramente han planificado y están gestionándolo.

La historia democrática a veces nos depara situaciones que al ciudadano de “a pie” nos cuesta entender y digerir. Cierto es que uno, que ha ejercido democráticamente su derecho al voto, debe sentirse también responsable del mismo. Aún así, es tanta la perplejidad, el asombro, la estupefacción con la que uno asiste a tanta demostración de incompetencia de unos y otros que solo le queda pensar que, haya votado lo que haya votado, es porque no había otras opciones razonables. Mala suerte, nos ha tocado vivir una de esas “conjunciones planetarias gubernamentales” en la que mire uno hacia donde mire no encuentra a nadie que “dé pie con bola”.

Por todo lo anterior, señalo, denuncio, advierto que la absoluta ineficacia y descoordinación de las diferentes administraciones, central y autonómica (en este caso hablo de la CAM) y la increíble desconexión entre las diferentes consejerías de ésta última, nos llevan inevitablemente al colapso de este próximo curso escolar.

Permítanme señalar algunos ejemplos acaecidos en estas dos primeras semanas de inicio del curso y que, sin duda, dan idea de lo que va a ocurrir en las próximas cuando ya todos los centros y etapas hayan iniciado su andadura en el nuevo curso. No hay nada mejor que dar datos objetivos para ilustrar opiniones.

1- Inicio de curso en un colegio del sur de Madrid. A todos los trabajadores la empresa decide hacerles un test rápido días antes de que ingresen alumnos en el centro para asegurar la salud de sus trabajadores, alumnos y familias. Un profesor da positivo y se le insta a que vaya a su centro de salud a que le realicen una PCR y, claro, se quede en su hogar en cuarentena hasta el resultado. El médico de cabecera de dicho centro de salud, con visibles signos de enfado, señala al profesor que si no hay síntomas “debe reincorporarse inmediatamente a su trabajo. ¡¡¿Qué derecho tiene la empresa para decidir apartarlo de ello?!!”. El trabajador se reincorpora un lunes, fecha de inicio de las clases de su grupo, y por la tarde le llama el mismo doctor para decirle que su PCR ha salido positiva. Resultado: un grupo de 20 alumnos y el profesor 15 días en casa.

2- Colegio de la Norte de Madrid. Un alumno comunica que es PCR positivo. El colegio inicia el protocolo correspondiente y la coordinadora COVID del centro se pone en contacto con Servicio de alertas/epidemiología de la CAM para recibir las instrucciones oportunas. El responsable de dicha área señala que se debe ponerse a la totalidad del grupo en cuarentena pese a que, como se señala desde el centro, el Protocolo de actuación para el COVID emitido por la Consejería de Educación y trasladadas a los centros en fecha 31/08 señalan que ese no es el camino “a seguir”, sino que hay que “cuarentenar” solo a los alumnos contacto estrecho. Ante el empecinamiento del responsable, el colegio decide poner en cuarentena a todo el grupo de alumnos y comunicar dicha decisión a las familias. Horas después se vuelve a llamar desde dicho Servicio de alertas/epidemiología para aceptar el argumento del centro y éste tener que comunicar por la noche al resto de alumnos afectados de ese grupo que pueden reintegrarse al día siguiente.

3- Mismo caso que el anterior en un colegio de la zona Este. Mismo empecinamiento de la responsable de turno del Servicio de alertas/epidemiología de la CAM, con el resultado de 2 clases enviadas a hacer una cuarentena que no corresponde según los criterios recibidos por la Consejería de Educación.

Me gustaría decir aquello de: “los hechos aquí narrados son ficción y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia”. Pero son absolutamente reales y actuales.

Podría seguir narrando algunos hechos más que han vivido los colegios que han abierto ya las puertas en este curso 2020/21, que los hay, pero no dispongo de espacio suficiente en este artículo.

En fin, que después de vivir los espectáculos del pasado miércoles 16 de septiembre en el Congreso y en la Asamblea de la CAM; signos, el uno, de la escasa importancia que le dan al ciudadano y a sus problemas, y el otro, de una descoordinación evidente entre consejerías y departamentos, solo me queda animar y felicitar a todos los equipos directivos y personal de los centros por el enorme trabajo que están haciendo pese a la adversidad de las condiciones.

Y dicen que el PIB va a caer un 12,5%. Poco me parece… Y dicen que el curso va a continuar con “normalidad”. Y si mi abuela “tendría” ruedas, sería bicicleta.

Los protocolos no funcionan. Los criterios no valen. Es urgente pruebas rápidas, baratas y fiables (PCR de antígenos o saliva) y cambiar lo anterior en función de esto. Si no, el colapso.

Dicho queda.

Jaime García Crespo, CEO de Grupo Educación y Sistemas

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