Consideraciones sobre la reincorporación de las escuelas infantiles

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La actividad en las escuelas infantiles se paralizó en la mayoría de las comunidades en fechas anteriores al estado de alarma. Ante la vuelta a la actividad, FENACEIN pide “claridad” al Gobierno y cooperación de todas las administraciones e instituciones.

Entre las medidas de la “desescalada” figura la incorporación de los menores de seis años a los centros. Esto supone una población de 1,7 millones de alumnos matriculados. Este ingreso, previsiblemente minoritario a las aulas, en la fase 2 solo será accesible cuando ambos padres trabajen presencialmente. Así, a partir del 25 de mayo las zonas que cumplan con los indicadores establecidos, podrán entrar en esa fase.

Para cooperar con el Gobierno FENACEIN manifiesta las siguientes peticiones:

Consideran que “las Escuelas Infantiles son los únicos establecimientos apropiados para la incorporación de los niños de las edades de cero a seis años. Son las únicas que poseen autorización administrativa y cumplen con todos los requisitos legales. La Administración debe evitar estructuras ilegales que no cuentan con autorización y que trabajan al margen de cualquier normativa”.

Solicitan que se si se establecen un límite en el acceso a las Escuelas, este debería realizarse en base a delimitar un aforo o porcentaje de ocupación, teniendo en cuenta los metros cuadrados y el número de aulas y de espacios de usos múltiples de cada centro, y no someterlo únicamente a la situación que puedan acreditar los padres respecto a su situación laboral. No obstante, puede priorizarse a las familias que ambos trabajen presencialmente, a que teletrabajen o a que no estén trabajando. Sería importante que se permita la incorporación de aquellos alumnos que necesiten una atención especial por tener un retraso madurativo o alguna dificultad de aprendizaje, o simplemente porque necesiten un refuerzo antes de incorporarse al segundo ciclo de educación infantil.

Medidas

Por todo ello, consideran que es necesario contar con unas medidas que garanticen la viabilidad de esa incorporación en tres aspectos.

  • Sobre la salud. Es básico contar con unos protocolos claros y asumibles por parte de las escuelas infantiles, facilitándoles por parte de la Administración los medios necesarios para llevarlo a cabo. Es imprescindible tener la garantía para salvaguardar la salud de los niños y de los trabajadores. El pretender un distanciamiento social en las escuelas infantiles, no es posible debido a la edad de los alumnos y la necesidad de contacto físico que para su óptimo desarrollo es necesario en esta etapa, por ello debe sustituirse por otro tipo de medidas, las cuales deben conocerse por las escuelas con tiempo para poder valorar la viabilidad de su implantación así como de su coste.
  • Aspectos laborales. Para garantizar la continuidad de los puestos de trabajo es imprescindible que se conozca el número de alumnos que se permiten por aula. Para ello es necesaria una incorporación flexible del personal que se encuentra en los ERTES proporcional al reinicio de la actividad cuando sea viable.
  • Realidad económica. Es necesario que las Escuelas dispongan de los recursos económicos necesarios para la sostenibilidad de la actividad. Es necesario que el Gobierno planifique con las Administraciones Autonómicas un plan económico para que las Escuelas. Facilitar ayudas directas a los centros que garanticen la apertura y el poder dar el servicio a las familias.  Del mismo modo, es imprescindible generar un proyecto económico para el inicio del próximo curso que garantice a las Escuelas su viabilidad. El cierre de estos centros no supone solo un problema empresarial, sino que desembocará en un problema social, ya que desaparecerá una parte imprescindible de la oferta educativa del país.

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