Creatividad e innovación en los equipos directivos

Vivimos en una sociedad que exige desarrollo científico-tecnológico de manera continua, y para cumplir las expectativas en demandas y servicios, las organizaciones necesitan innovar y mejorar permanentemente.

La educación y el desarrollo son responsabilidad de los centros educativos y de las universidades, que deben contar con el apoyo de las instituciones gubernamentales para transmitir, enriquecer y difundir el conocimiento.

Uno de los cometidos de la educación (principalmente universitaria) es producir conocimientos para solucionar problemas de diferente naturaleza, para ello, se debe incentivar y promover el pensamiento creativo e innovador en los estudiantes.

Países asiáticos como China y Corea del Sur han pasado de ser simples economías rurales a convertirse en ejes punteros del desarrollo mundial, fundamentalmente por sus evolucionadas tecnologías, resultado de grandes dosis de creatividad.

Actualmente, cualquier empresa exitosa cuenta al frente con personas creativas e inteligentes. Se trata de personas que abren nuevos caminos sobre los que se pueda innovar.

La creatividad no es ninguna novedad. Es pensar (inteligencia) en una fertilización cruzada de ideas o recombinación de las mismas, y el ser humano es el único que es capaz de ser inteligente y tener ideas para solucionar problemas. Crear (pensar cosas nuevas), innovar (hacer cosas nuevas) y emprender (buscar los recursos para hacerlas). El ser humano no ha hecho otra cosa más que inventar desde hace millones de años, desde lo más primitivo, como el lenguaje, las herramientas, las pinturas en cuevas o las pirámides hasta la invención del teléfono, la anestesia, la penicilina, el ordenador o el smartphone.

Los grandes descubrimientos fueron un día simples ideas, y saber transformar esa idea inicial en una auténtica revolución es cuestión de práctica y pensamiento productivo.

Hay una frase de Erwin Schrödinger (Premio Nobel de Física en 1933) que transmito a mis compañeros de trabajo siempre que puedo: “El pensamiento productivo consiste no tanto en ver lo que aún nadie ha visto, como en pensar lo que todavía nadie ha pensado sobre aquello que todos ven”. Y cuando preguntan si se puede aprender a innovar, les contesto que “se puede” y “se tiene que” para poder sobrevivir.

Ser creativos nos confiere una ventaja brutal. La creatividad se puede aprender, se puede potenciar ejercitando el ingenio y la inventiva y es indispensable como herramienta de trabajo en los equipos directivos, por ejemplo, a través de brainstorming (tormenta de ideas), los mapas mentales o la sinéctica.

Por ejemplo, si se da el caso de una crisis en la organización, más vale ser creativo, para que el obstáculo pueda ser convertido en una oportunidad para cambiar las cosas que no estén bien, y sin miedo al cambio.

Hay varios caminos para llegar al éxito. No es solo cuestión de suerte y fe. Los equipos directivos deben fomentar la creatividad y la innovación con pasión, riesgo, libertad, ética, generosidad y talento. Y cuanto más creativa sea una organización, más caminos y más medios tendrá al alcance para llegar a la meta.

Noa Carballa es doctora en Comunicación, licenciada en Periodismo y Publicidad y miembro del Consejo Editorial.

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