Crónica de un año bisiesto con apéndice

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

Hoy hace un año.
Vaya por delante nuestro recuerdo a todos esos miles de familias devastadas por el dolor de la pérdida de seres queridos en unas circunstancias dolorosísimas, emocionalmente hablando, y kaftkianas incluso en el mundo más onírico-virtual que uno hubiera podido llegar a imaginar. Se nos llegó a olvidar la fragilidad de lo que somos y en nuestra infinita soberbia pensamos que hechos del pasado no podrían volver a ocurrir. Y ocurrieron casi en el mismo año de distinto siglo. La prepotencia del primate “resabido”, o “resabiao”, que no es lo mismo, como diría mi abuela, es infinita. La estulticia, también.

Permítanme centrarme en un año de catarsis sectorial y trasladar mi visión, más o menos acertada, de lo que ha sido este transcurrir de los meses.

Estamos a unas horas después, hace un año, de que gran parte de los colegios de España nos hayamos quedado en shock tras la comparecencia del presidente del gobierno, Sr. Sánchez, y de muchos de los presidentes/as autonómicos, en las que se nos acaba de comunicar que vamos a estar confinados en nuestras casas durante quince días. Muchos centros comenzaron a plantearse diversas cuestiones que tenían que ver con la respuesta necesaria que debían dar a sus alumnos y familias.

  • – ¿La duración iba a ser realmente de quince días? Todo indicaba a que, pese al optimismo exacerbado de nuestros dirigentes, eso no iba a ser así. Solo hacía falta mirarles el rictus “semiestreñido” de su cara (normal, yo lo hubiera tenido igual con la que se nos venía encima), y antender a lo que nos decían las estadísticas de Italia.
    – ¿La respuesta de los centros a esta situación era?
  • El email y deberes a gogó.
  • Llamadita telefónica a las familias para centrar temas de estudio.
  • Suspensión temporal (2-3 semanas a lo sumo) de servicios.
  • Juegos reunidos Geyper en familia para trabajar competencias básicas, ya que no podemos hacerlo durante el curso normal.
  • Mucha lectura. Recomendemos: Mark Twain para cursos finales de Primaria; Gerald Durrell en ESO; y, quizás, Cervantes en Bachillerato. Total, no nos vamos a ver en otra en la que tengamos a nuestros alumnos encerrados en una casa durante quince días, así que, aprovechemos la ocasión. Eso sí, no seamos duros, sugirámosles “Las novelas ejemplares”, se digieren mejor. No es cosa de abusar.
  • Vacaciones alargadas. En quince días nos vemos todos descansados ¡Qué falta hacía!
  • Con un poquito de perspicacia, de profesionalidad, dedicación y recursos para haberlo hecho, vamos a continuar las clases en modo virtual, tal y como estaba previsto y que obedece al compromiso con nuestro alumnado y familias.

    Ya saben la respuesta. Todas válidas, no todas acertadas.

    Es cierto que la casuística en la reacción de cada centro tenía un componente trascendental que era la edad de los alumnos. Es evidente, y así se ha demostrado, que los centros de educación infantil tuvieron serias dificultades para adecuar su propuesta a unos alumnos que, por edad, difícilmente podían hacer un seguimiento del proyecto online y, además, con unas familias que, producto de lo anterior, se encontraban en sus casas atendiéndoles. Se había perdido el sentido “asistencial del centro” que permitía a madres y padres continuar con su vida profesional habitual. Entiéndaseme bien, no estoy diciendo que ese sea el único sentido de la educación infantil, pero sí un componente trascendental que dificultó, aún más, poder continuar con una propuesta lógica en esa etapa.

    En el caso de los centros de Primaria, Secundaria, Bachillerato, universidad y posgrado, en los que la autonomía del alumnado es muy diferente y las necesidades de las familias también, surgieron las grandes “brechas educativas”. Muchos centros fueron capaces de adaptar de forma más o menos inmediata su propuesta educativa a un entorno digital y, por tanto, hacer que sus alumnos fueran capaces de continuar recibiendo sus clases de forma sistemática. Bien es cierto que atender de forma virtual no significa mandar deberes por Internet; implica atender directamente a alumnos, y sin que ello sea una novedad educativa o metodológica (que no lo es, ni una cosa ni la otra), si supone hacer de uno esa obligación y darles la respuesta adecuada. Muchos alumnos, demasiados, han estado meses sin poder continuar unas clases que les eran necesarias para continuar con sus estudios.

    ¿Cuál fue el problema? ¿En qué etapas? ¿Cómo se resolvió? ¿Se ha resuelto? ¿Se ha convertido en preocupación de cara al futuro?

    Lamento decir esto, porque sé que va a escocer, pero la realidad es que mucho centro educativo no estaba preparado ni a nivel de recursos, ni de formación de sus docentes, ni de voluntad, ni mentalmente hablando. Es decir;
    – Ni se tenían, en algunos casos, los recursos necesarios para poder haber prestado el servicio con continuidad. Los quince días, acabaron convirtiéndose en cuatro meses (120 días),
    – Ni algunos centros tuvieron interés en hacerlo; ni en los primeros quince días, ni en los ciento cinco restantes (¨vacaciones¨ pagadas),
    – Ni sus docentes tenían la formación adecuada para poder enfrentarse a una situación así (ni las ganas, ni la obligación),
    – Y, en algunos casos y etapas, como hemos señalado anteriormente, no era ni posible, ni adecuado.
    – La realidad es que, a resultas de esta trágica situación, aquellos colegios privados, y concertados, universidades privadas, centros de formación privados, formación profesional, e incluso, centros de infantil privados de lo más creativo, han sido capaces de satisfacer las necesidades y angustias de muchos de esos alumnos/as y familias. Otros no.

    Me pueden creer o no, esto es discrecional, pero a resultas de esta circunstancia les puedo asegurar que en muchos colegios privados y concertados, universidades privadas, centros de posgrado o de infantil privados, estamos observando unos crecimientos de matrícula realmente sorprendentes, sin ninguna duda producto de nuestra respuesta a la situación vivida, y de la incapacidad de darla por parte de las diferentes administraciones. Y ahí siguen muchas de ellas:
    – Sin recursos en forma de dispositivos para alumnos y docentes,
    – Sin formación para el profesorado de sus centros,
    – Sin enfoque claro en las necesidades de su alumnado y sus familias,
    – Sin preocupación por el futuro y como resolver la brecha educativa, etc.

    Y según escribo estas líneas me van informando las distintas gacetas digitales sobre los hechos que acontecen en los distintos parlamentos autonómicos de nuestro país: moción de censura en Murcia auspiciada por PSOE y Ciudadanos, respuesta defensiva del PP de Ayuso en Madrid con la convocatoria de elecciones anticipadas; moción de censura de Más Madrid y PSM para intentar paralizar o al menos emponzoñar, la convocatoria anterior; moción de censura en Castilla y León, etc.

    En fin, todo muy “pensando en el ciudadano”; porque a nadie se le debe escapar que esas son nuestras preocupaciones en este momento.

    ¡Cómo está el patio! Pero de los de Monipodio.

Jaime García Crespo, CEO de Educación y Sistemas

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