CSIT pide a la URJC “por humanidad” que evite el ‘despido’ de centenares de profesores visitantes

De Mabel Velástegui - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=33651272

Si no cambia la situación, lo previsto es que el próximo 31 de agosto unos 300 profesores visitantes, no pocos de los cuales cumplen una década o más impartiendo docencia en la Universidad Rey Juan Carlos, sean despedidos. Esta universidad pública no podrá ser acusada de no avisar: lo hizo en tiempo y forma, pero los sindicatos que defienden los intereses de los profesores afectados piden no aplicar su salida desde lo más parecido a la clemencia, “por humanidad”, afirma Nuria Alonso, del sindicato CSIT Unión Profesional.

La realidad es que esos profesores visitantes, en cumplimiento de la legislación anterior, que no ha cambiado con la nueva LOSU, debieran haber sido profesores de otras universidades que ejercerían en otra distinta a la suya por un periodo no mayor de dos años.

Esto no ha ocurrido, es lo que podría considerarse un ‘fraude ley’, pero responde a la necesidad que tenía la universidad, como otras en una época determinada, de contar con personal para atender las clases y a los responsables del momento no se le ocurrió mejor cosa que contratar a estos docentes como visitantes, ni siquiera siéndolos muchos profesores de otras universidades.

Es algo que recuerda a la situación de los profesores asociados, con limitación por ley de horario y gestión, pero que durante años permitieron a las universidades dotarse de profesorado para, casi, ejercer como los PDI, el personal docente investigador, es decir, el profesor de la casa con plaza. ¿Se abusó con los asociados? Literatura al respecto hay, y es probable, cuando no real, que haya ocurrido lo mismo con la figura de los profesores visitantes.

Opciones de continuidad hay, pero no de manera automática. De todos los profesores visitantes que han estado ligados a la URJC estos años, aquellos con el doctorado podrán concursar a las plazas de Ayudante Doctor que se están convocado, pero quienes no lo sean o no hayan podido concursar a una estas plazas el 1 de septiembre no estarán en la URJC, a no ser que el rectorado tome alguna medida que a día de hoy no ha planteado.

¿Qué decía y dice la ley?

¿Estamos hablando de contratos en fraude de ley los firmados hasta ahora por la URJC con estos docentes? El Artículo 54 de la LOU, la norma universitaria anterior a la actual, vigente el periodo en el que se formalizaron y prorrogaron estos contratos, establecía, con respecto a los profesores visitantes, que el contrato era viable con profesores o investigadores de reconocido prestigio de otras universidades y centros de investigación, tanto españoles como extranjeros.

También que la finalidad del contrato era la de desarrollar tareas docentes o investigadoras a través de las que se aporten los conocimientos y la experiencia docente e investigadora de los indicados profesores a la universidad. Y lo principal: El contrato habría de ser de carácter temporal con la duración que se acuerde entre las partes y dedicación a tiempo parcial o completo.

Este es el quid de la cuestión. Aunque la normativa estatal, en su día la LOU, y de la propia Comunidad de Madrid, por medio de su Decreto 153/2002, no establecen un plazo máximo, el Convenio Colectivo de Universidades Públicas de Madrid referido al Personal Docente e investigador de 2003 indica que la duración máxima del contrato de visitantes será de 2 años.

“Efectivamente, hay personas que llevan más de una década con contratos de visitante que han encadenado en períodos de 2 años”, explica a ÉXITO EDUCATIVO la representante del CSIT UP.

Estos profesores visitantes estarían sometidos a un contrato con condiciones precarias, muchas horas de docencia, salarios ajustados y temporales. Pero quien lo firmara en su día, lo hizo voluntariamente y a sabiendas. Precisamente, las universidades han utilizado siempre todas las figuras contractuales disponibles para cubrir la docencia y el profesorado visitante ha desempeñado ese papel “con una lealtad institucional que no está recibiendo actualmente” de parte de las universidades, denuncia Nuria Alonso.

Su sindicato, CSIT, y otros con representación en la universidad, trabaja activamente con relación a este tema en el seno del comité de empresa, con reuniones con el vicerrectorado y atendiendo a todo el profesorado visitante afectado.

“Entendemos que podría extenderse la duración del contrato hasta el fin del período transitorio. Sin duda no es una solución satisfactoria, pero podría dar la oportunidad a que quienes están en proceso de obtener el doctorado tengan algún margen”, insiste Alonso como mal menor dentro de lo que cabe.

En segundo lugar, pide que se equipare al profesorado visitante en cualquier medida de flexibilización de la aplicación de la LOSU relativa al Personal Docente e Investigador (PDI), y en tercer lugar ruega a las instancias competentes que se exploren todas las vías posibles que permitan que el profesorado visitante permanezca en la URJC.

“Es una cuestión humana”, dice Nuria Alonso en sus declaraciones a ÉXITO EDUCATIVO, quien recalca que “estamos hablando de personas que forman parte de la URJC desde hace muchos años”, razón de más para afirmar que “es de justicia que la universidad responda a su lealtad con toda su fuerza”.

Por otro lado, su salida supondría una “pérdida de recursos”, pues, subraya, “estamos hablando de personas con gran experiencia docente en la URJC, un talento que no estamos en condiciones de desperdiciar”. Un profesorado, en suma, que, “sin duda, contribuiría a resolver el problema de docencia que tiene que enfrentar la URJC en los próximos años”.

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