Cualquier tiempo pasado es anterior

Jaime úbeda

Es consenso para toda la sociedad que la lucha contra el virus terminará venciéndolo como ha pasado en todas las pandemias vividas. En estos meses están emergiendo las actitudes, capacidades y posibilidades que tienen los actores sociales para el combate de esta situación y el afrontamiento del futuro post-pandemia. La realidad es que prácticamente todos siguen pensando que el futuro será bastante parecido al pasado. Ese sesgo viene dado por la incapacidad de mirar, evaluar y planificar en el nuevo contexto. Sigo viendo presupuestos en distintos sectores productivos basados en las mismas reglas del juego que antes de la pandemia.

Y la realidad es cruda como siempre: ha cambiado todo y mucho. En una sociedad mediocre se premia la capacidad de adaptación. Adaptarse es lo mínimo y lo mínimo siempre es de mediocres. Es decir, impera como siempre escuchaba a mi padre: la “ley del mínimo esfuerzo”. Como expresaba en una ocasión el catedrático Daniel Innerarity: “nuestras sociedades están bien preparadas para calificar y gestionar a la media. Pero lo malo es que cualquier disonancia nos suena como extraño y lo calificamos como malo”. Y ahora es tiempo de disrupción y cambios radicales.

Para la educación, en concreto para los colegios, la realidad ha cambiado radicalmente. Y sin demora tendremos que empezar a afrontar con detalle las cuatro principales y obligadas lecturas de la realidad:

Leer la realidad social:

el concepto de movilidad ha cambiado. En primer lugar, porque muchas personas han abandonado las oficinas y están trabajando desde casa. El concepto de proximidad se va a imponer para todas las actividades de la familia: colegio, comida, extraescolares, ocio, descanso, etc. En segundo lugar, porque las familias han descubierto durante el confinamiento que la familia es un activo, que hay que cuidarla y que pasar tiempo juntos es una inversión. Y esto se traduce en comer juntos, pasear juntos, jugar juntos y descansar juntos.

Leer la realidad económica:

está desapareciendo el concepto de puesto de trabajo y se impone el concepto de empleo o multiempleo. De tal manera que cada trabajador en activo va emplear su jornada de trabajo en varias actividades. Mientras va ocurriendo esto de manera acelerada, la crisis económica es una obviedad para todas las capas económicas y sociales.

Leer la realidad demográfica:

aquel país que tenga en su visión de futuro convertir su ciudadanía en una sociedad del aprendizaje está abriendo un plan de inversión que una alta durabilidad y escalabilidad. Tal vez el análisis de si hay pocos niños o si hay envejecimiento deje de afectar tanto a los colegios con una lectura de la demografía con más profundidad y alcance.

Leer el cambio de usos y costumbres:

comuniones, entierros, reuniones, bodas, cenas, entrenamientos y amigos de seis en seis parece que empiezan a cambiar las costumbres de una sociedad donde todo se hacía a lo grande. Tal vez el mercado deba de dejar de concebir el crecimiento por volumen como su religión; tal vez haya que dejar de vender más para vender mejor.

Y que cada colegio se aplique el cuento. Que la añoranza del pasado no mejora la educación, no me mejora los colegios y no produce, necesariamente, mejores resultados. Ya lo decían los “Les Luthiers”: cualquier tiempo pasado fue anterior. Lean, lean y mucho la realidad.

Jaime Úbeda, director del colegio San Patricio El Soto

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1 Comentario

  1. Es una visión real de la vida. En nuestra vida no paramos de aprender y tambien de cambiar tanto fisiologica como psicologícamente.
    Y siempre aprendemos de este gran amigo como es Jaime Ubeda. Un abrazo fuerte desde Sevilla

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