Cuando Portugal superó a España en rendimiento de sus alumnos

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

En el contexto europeo, Portugal ha quedado históricamente más rezagada que España en cuanto al índice de ampliación del acceso a la educación, los años de escolarización y la proporción de la población que alcanza niveles superiores de educación. Sin embargo, el tiempo y la paciencia parecen haber dado la razón al país vecino que, en el cómputo global desde los años 60, ha llegado a superar a España en rendimiento de sus alumnos.

Es una de las conclusiones del estudio ‘El Nivel de Habilidades en España: Cómo Resolver el Puzzle con Encuestas Internacionales’, encargado por FEDEA a la profesora e investigadora Montse Gomendio.

Según las encuestas internacionales, los niveles de rendimiento de los estudiantes han sido tradicionalmente inferiores a los de España, pero desde la década del baby boom hasta la actualidad Portugal ha ido mejorando constantemente, hasta el punto de que en estos 60 años ha superado a España en términos de rendimiento de los estudiantes.

Estos avances, explica la analista Gomendio, han sido el resultado de las reformas educativas que implementaron evaluaciones nacionales estandarizadas de los estudiantes y de los docentes, que se mantuvieron durante más tiempo que la LOMCE en España.

En general, describe la autora de este estudio, las políticas aplicadas en España, que se centran más en los insumos que en los resultados, han dado lugar a “incrementos sustanciales de los niveles de inversión en educación hasta la crisis financiera”, aunque, se lamenta, “sin ningún impacto en el rendimiento de los estudiantes”.

Esto se debe, señala en su estudio, a que la mayor parte de la inversión se ha destinado a la reducción del tamaño de las clases y al aumento general de los sueldos de los maestros. “Todas las evidencias demuestran que ninguno de ellos influye en los resultados de los estudiantes y España es un ejemplo elocuente. Cuando la calidad de los docentes es deficiente, la reducción del número de clases y la contratación de más docentes con bajos niveles de cualificación no darán lugar a ninguna mejora”.

En este ámbito, indica Gomendio, la única estrategia que ha demostrado su eficacia consiste en proporcionar más y mejor formación a los profesores, crear incentivos vinculados al rendimiento y aplicar normas más exigentes. No obstante, advierte, durante décadas, ningún gobierno ha abordado esta “cuestión crucial” debido a los “altos costos políticos asociados con el nivel de resistencia que muestran los sindicatos”.

Todas las encuestas internacionales arrojan resultados coherentes para España: los niveles de rendimiento de los estudiantes se situaron por debajo de la media de la OCDE en los primeros ciclos y permanecieron estancados durante décadas. “Esto demuestra claramente”, subraya, “que el sistema educativo estaba dando malos resultados y que no podía mejorar con el tiempo”.

Sin embargo, en el curso 2015/2016, comenta, se produjeron mejoras, coincidiendo con la implementación de la LOMCE que fue aprobada en 2013. “Pero el hecho de que los cambios se detuvieran poco después y luego se revirtieran con la siguiente reforma educativa, la LOMLOE de 2020, “dificulta sacar conclusiones firmes”.

“El rendimiento de los estudiantes disminuyó después de la implementación de la LOMLOE, lo que apoya la idea de que los elementos centrales de la LOMCE estaban en la dirección correcta”, sostiene la investigadora.

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