José Carlos Gómez Villamandos (Crue): «Las universidades españolas podemos ser más eficaces, pero no más eficientes»

José Carlos Gómez Villamandos , rector de la Universidad de Córdoba y presidente de Crue hasta abril de 2022
José Carlos Gómez Villamandos, rector de la Universidad de Córdoba (UCO) desde junio de 2014, ha presidido Crue Universidades Españolas desde mayo de 2019. Esta misma semana termina un mandato que ha venido marcado por la pandemia, y por la tramitación y aprobación de diversas leyes de gran importancia para la Universidad española. Catedrático del Departamento de Anatomía y Anatomía Patológica Comparadas de la facultad de Veterinaria de la universidad pública cordobesa, también había sido presidente de Crue–I+D+i.
Cuenta pues con una amplia experiencia universitaria que, sin duda, le habrá ayudado a capear unos cuantos temporales en un mar agitado por una pandemia mundial y unas leyes polémicas y complicadas. A unas pocas horas, apenas a un día de dejar su puesto como presidente de Crue, tiene la amabilidad de responder a las preguntas de ÉXITO EDUCATIVO.
Fue usted elegido presidente de la Crue en mayo de 2019, o sea que ha pasado prácticamente todo su mandato con la pandemia de COVID-19 y sus efectos. ¿Cómo cree que lo ha hecho la universidad española en este periodo?

 

La pandemia de la COVID-19 ha supuesto para la Universidad española, posiblemente, el mayor reto al que ha tenido que enfrentarse. Pasamos de un modelo presencial en su práctica totalidad a otro a distancia, de un día para otro. No fue una planificada transición hacia una docencia online, sino una decisión valiente para evitar que la actividad académica y educativa se parase. Lejos de parecer arrogante, creo que la Universidad lo ha hecho bien: ha cumplido con su misión de servir a la sociedad, mediante la donación de toneladas de material sanitario, y el ofrecimiento de miles de científicos dispuestos a arrimar el hombro para acabar con el virus. Pero también ha hecho todo lo que ha estado en su mano para que ningún estudiante se quedara fuera de la misma por causas ajenas a su propia voluntad.

Ha habido cambio de ministro de Universidades hace pocos meses, Joan Subirats sustituyó a Manuel Castells. ¿Ustedes lo han notado en algo?

Aún es pronto para valorar la situación, pero esperamos que se acerquen posturas entre el Gobierno y la Universidad, que es la que finalmente tiene que aplicar las leyes. Joan Subirats conoce la universidad española y la gestión de lo público. Yo creo que, si hay voluntad, se podrá culminar el proceso de reforma.

¿Cree que fue buena idea separar en tres ministerios Universidades, Ciencia y Educación?

Crue siempre ha defendido la unión de Universidades y Ciencia, precisamente porque el 70 por ciento de la producción científica en España se realiza en la Universidad. Pero no es algo que piensen solo un grupo de rectores y rectoras, sino que las principales sociedades científicas españolas respaldan esta postura. Es imprescindible que la gestión del llamado triángulo del conocimiento –investigación-innovación-educación– se concentre en un único ministerio, como así ocurre en otros países europeos.

No parece muy fluida la relación con el Ministerio de Universidades en los últimos meses. Ha habido roces por la Ley de Convivencia Universitaria, por el anteproyecto de la Ley Orgánica del Sistema Universitario, por los contratos de los investigadores… ¿Los partidos políticos, el gobierno, no escuchan a los rectores?

Crue Universidades Españolas tenía grandes esperanzas en que la futura Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) diera a las universidades las herramientas necesarias para poder competir en igualdad de condiciones que el resto de los sistemas universitarios del entorno europeo. Sin embargo, el texto del anteproyecto de Ley aprobado por el Consejo de Ministros el pasado verano no cumplió con las expectativas. Las universidades necesitan una ley mucho más innovadora, que les dote de mayor autonomía y financiación. Sobre la Ley de Convivencia Universitaria, hay que recordar que el texto que llegó al Congreso para su tramitación se había consensuado entre los principales actores del Sistema Universitario y las modificaciones sustanciales que se realizaron en la Cámara alta solo responden a intereses políticos ajenos a la Universidad. En cuanto al sistema de contratos de investigadores e investigadoras, fue un asunto del que Crue advirtió con la aprobación de la reforma laboral y que se ha resuelto in extremis tras pedirlo las universidades en reiteradas ocasiones porque ponía en riesgo la situación laboral de más de 25.000 investigadores e investigadoras.

¿Por qué cree que hubo que esperar a resolver este asunto en el último momento?

Yo creo que se debió a un error de cálculo y falta de coordinación. Lo cierto es que los nuevos contratos para actividades científico-técnicas están contemplados en el proyecto de reforma de la Ley de la Ciencia, a propuesta de Crue. Pero la entrada en vigor de la reforma laboral, que suprime los contratos por obra y servicio, ligados a la duración de los proyectos de investigación, y empleados por las universidades para este personal, puso en una situación muy comprometida a las universidades porque todavía no podían aplicar los nuevos contratos de una ley que sigue en tramitación. Agradecemos, no obstante, al Gobierno que haya aprobado finalmente un decreto para dar solución a esta situación transitoria hasta la aprobación de la nueva Ley de la Ciencia.

José Carlos Gómez Villamandos , rector de la Universidad de Córdoba y presidente de Crue hasta abril de 2022

Tiene muchos problemas la Universidad española, ¿cuál diría que es el más urgente?

La Universidad española tiene varios problemas que requieren soluciones urgentes, como el de la infrafinanciación y la falta de autonomía. Pero también creemos que existe la necesidad imperiosa de conectar más con el sector productivo y el entorno. Es imprescindible que los gobernantes tengan en cuenta el potencial que tienen las universidades para transformar la sociedad y lograr una economía basada en el conocimiento. Creo que este es el gran reto.

Y buscando la otra cara de la moneda, ¿qué es aquello de lo que nos podemos sentir más orgullosos, qué se está haciendo no bien, sino muy bien en los campus españoles?

Podemos sentirnos orgullosos de que, gracias a las universidades, España ha pasado de ser invisible en el campo de la investigación a convertirse en la décima potencia mundial. También me gustaría destacar otro punto fuerte: tenemos un profesorado cada vez más preparado.

Generalizando podemos decir que las universidades españolas no aparecen muy arriba en los ránquines internacionales. ¿Por qué? ¿Eso indica algo sobre la calidad de nuestra enseñanza universitaria?

España se posiciona como el séptimo país que cuenta con más universidades en el Top 1.000 del último Academic Ranking of World Universities 2021 (ARWU) o ranking de Shangái. Concretamente, sitúa 39 instituciones españolas entre las mil mejores de un total de 69 países. Son seis universidades más en este listado respecto de 2018 y esta evolución tan significativa solo es comparable con la de China y Reino Unido.

¿Sería usted partidario de un examen de selectividad unificado, puesto que con esa nota se puede acceder a cualquiera de las universidades públicas españolas?

El actual modelo funciona bien, porque sirve para modular la nota de Bachillerato, pero eso no quita para tener un sistema más homogéneo en el diseño y en los criterios de evaluación tanto en la EvAU como en Bachillerato. No me refiero con esto a que Crue defienda una prueba única para todo el Estado, sino a que haya unas mismas reglas del juego que garanticen la igualdad de oportunidades, independientemente de la situación socioeconómica

¿Cómo ve el sistema de gobernanza de las universidades? ¿Está lo suficientemente profesionalizado para un mundo tan competitivo?

En España, y en el caso de las universidades públicas, contamos con un sistema basado en la participación y el autogobierno por la propia comunidad universitaria, con mayoría de la parte académica, y con un órgano de representación y supervisión externo con presencia de distintos colectivos sociales. Un sistema bastante similar al de otros países de la Europa continental. Un sistema que en atención a sus recursos y marco normativo tiene un desempeño positivo. Si nos fijamos en los ránquines internacionales, nuestras universidades consiguen los mismos resultados que universidades de otros países con presupuestos dos o tres veces superiores. Desde luego que podemos ser más eficaces, pero no más eficientes.

En un entorno tan competitivo, no solo en el terreno de juego nacional, sino internacional ¿Qué papel juega el marketing en los planes estratégicos de las universidades?

Más que de marketing, yo prefiero hablar de visibilidad y transparencia. Las universidades forman en conocimiento, y también en valores y en competencias y habilidades, las denominadas soft skills. Ese es nuestro sello distintivo respecto de otros estudios superiores. El sistema universitario español es muy homogéneo en cuanto a la calidad de su enseñanza, pero muy diverso en cuanto a metodología y objetivos. A la hora de que el estudiantado elija lo que cree más útil para sus aspiraciones profesionales y personales, es importante que sepa los ámbitos en los que una u otra universidad hacen más hincapié o están más especializadas. Y para eso necesita información con la que poder comparar.

¿Qué encargo o sugerencia le dejaría a su sucesor?

Ninguno, la mayoría de los presidentes y presidentas de Crue desempeñamos este puesto después de haber formado parte de la estructura de Crue, bien en sus órganos de gobierno o de asesoramiento. Somos muy conscientes de que el correcto desempeño de la misión de la institución se basa en el enorme potencial de trabajar en equipo, apoyándonos en la colaboración y la cooperación. El próximo responsable de Crue sabe perfectamente lo que tiene que hacer para que el universo Crue siga siendo un referente en el ámbito de la Educación Superior.

¿Qué ha sido lo mejor de su periodo al frente de la Crue, su mejor recuerdo?

Teniendo en cuenta que mi etapa como presidente de Crue ha estado marcada fundamentalmente por la pandemia y una compleja negociación con el Gobierno por las leyes de Universidades, de la Ciencia y de Convivencia Universitaria, así como por otras normas que eran urgentes para evitar el colapso del sistema, me quedo con la intensidad –pasión, diría– con la que he visto a los rectores y rectoras unirse para defender la calidad y competitividad del Sistema Universitario Español. Siempre tendré en mi retina una foto, en Toledo, a principios de 2020, después de unas jornadas que fueron el punto de partida para la consecución de la estrategia Universidad 2030, en la que han quedado perfectamente reflejados los retos de la universidad que necesitamos para abordar en la próxima década el salto hacia una sociedad del conocimiento. Es un hecho constatado que los países que apuestan por sus universidades son los que se convierten en los más desarrollados.

¿Cómo cree que debería ser la mejor universidad del mundo?

Volcada en formar a ciudadanos con una gran capacidad de pensamiento crítico y concienciados de su responsabilidad para transformar este mundo en un lugar mejor.

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