Dale “flow” a tus alumnos

Dale

¿Qué es el “flow”?

¿Alguna vez has experimentado ese estado en el que te sumerges tan profundamente en una actividad que el tiempo parece desvanecerse y te sientes completamente inmerso en ella? Este estado es lo que se conoce como estado de “flow”. El concepto de flow fue introducido en 1975 por el psicólogo húngaro estadounidense Mihály Csikszentmiháyi y es uno de los pilares básicos de la psicología positiva. Cuando estamos en estado de flow, nos sentimos como si tuviéramos un superpoder: una concentración absoluta que nos permite disfrutar plenamente de la tarea que estamos realizando. En este estado, estamos tan absortos en la actividad que nos rodea que perdemos la noción del tiempo y no queremos que la experiencia termine.

Aunque se trata de un término objeto de estudio y presente en múltiples campos y muy diversas áreas como el marketing, ventas o el diseño de experiencia de usuario, en este artículo le daremos una vuelta, nos lo llevaremos a nuestro terreno, la educación, y exploraremos en detalle cómo el estado de “flow” puede transformar la experiencia de aprendizaje de nuestros alumnos.

¿Qué beneficios tiene el “flow” en el aprendizaje de nuestros alumnos?

En el contexto educativo, el “flow” puede tener un impacto significativo en el aprendizaje de los alumnos. Cuando los estudiantes experimentan el estado de flow, están más motivados, comprometidos y receptivos al proceso de aprendizaje. Al estar completamente inmersos en una actividad, son capaces de absorber información de manera más eficiente y retenerla por períodos más prolongados.

Los beneficios del “flow” en el aprendizaje de los alumnos son diversos y abarcan diferentes aspectos del desarrollo académico y personal. Entre ellos podemos incluir:

  • Un mayor rendimiento académico: Los estudiantes que experimentan el estado de “flow” tienden a destacar en su rendimiento académico, ya que están más concentrados y comprometidos con sus tareas escolares.
  • Un incremento de la creatividad: El estado de “flow” favorece la creatividad y la resolución de problemas, permitiendo a los alumnos encontrar soluciones innovadoras y pensar de manera más flexible.
  • Una mejora en la autoestima: Experimentar el “flow” proporciona a los estudiantes una sensación de logro y satisfacción personal, lo que contribuye a fortalecer la autoestima y la confianza en uno mismo.
  • Una reducción del estrés: El “flow” además actúa como un amortiguador natural contra el estrés, ya que permite a los alumnos concentrarse en la tarea en cuestión y dejar de preocuparse por otros factores externos.

En definitiva, el estado de flow puede ser una poderosa herramienta para optimizar el proceso de aprendizaje de los alumnos, brindándoles una experiencia educativa más enriquecedora y gratificante.

¿Cómo podemos fomentar el estado de “flow” en nuestras aulas?

Desafíalos pero no los agobies. Plantear desafíos en clase siempre aumenta la motivación en el aula. A los alumnos les encanta competir, lo encuentran divertido. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado y no agobiarlos con un exceso de complejidad. Debemos proporcionarles actividades y proyectos acordes a sus habilidades y conocimientos, pero que también les haga salir de su zona de confort de una forma amena. Sin que ellos se den cuenta estaremos estimulando su pensamiento crítico y preparándolos para enfrentarse a situaciones complejas que les pueden surgir en la vida real. Además, superar los retos que les pongamos aumentará su satisfacción personal y por tanto su confianza en ellos mismos.

Proporciónales un feedback positivo. Un feedback constructivo es esencial para ayudar a nuestros alumnos a mejorar. Fortalece su autoestima y confianza a la vez que los motiva. Reconocer su esfuerzo y sus logros es importante, pero, a la vez, también lo es explicarles en qué aspectos pueden mejorar. Para ello les daremos las indicaciones necesarias que les ayuden a conseguirlo.

Fomenta su autonomía. Los alumnos deben percibir que tienen un cierto control de su proceso de aprendizaje. Les hará sentirse más comprometidos con el proyecto y motivados para alcanzar los objetivos marcados. También estaremos promoviendo que aprendan a tomar decisiones de una manera tranquila y responsable lo que les hará sentirse más maduros.

Crea un ambiente en el aula que les proporcione confianza y apoyo. Sentir que el docente confía en ellos y les apoya en todo aquello que intentan les da seguridad a la hora de asumir riesgos ya que pierden el miedo a equivocarse. Es importante promover el trabajo cooperativo y animarles a que se apoyen entre ellos, aprendan unos de otros y compartan sus ideas y expectativas.

Hazles reír. Ponernos a su nivel en ciertos momentos y bromear con ellos respetando los límites necesarios estimula el “Flow” en el aula. Está comprobado que una idea expuesta con humor se retiene con más facilidad y durante más tiempo. Percibir la cercanía del profesor o profesora les da tranquilidad y perciben los obstáculos como una oportunidad y no como un problema. Una experiencia en el aula amena y divertida enriquece su proceso de aprendizaje.

Fomenta la concentración. Los sonidos fuertes o un movimiento constante favorece que los alumnos pierdan la concentración fácilmente. Si eliminamos las distracciones el nivel de concentración de todos aumentará significativamente. Esto no significa únicamente que deban estar en silencio absoluto sino que debemos fomentar un aprendizaje activo en el que ellos participen activamente en la resolución de los problemas que se expongan o en los debates que surjan. Su mente estará pendiente de lo que se hace y mejorará su capacidad de concentración.

Darle “flow” a nuestros alumnos no es ni más ni menos que conseguir que se sientan comprometidos con su proceso de aprendizaje. Como consecuencia de ello, aumentará su motivación y se mostrarán más receptivos a aprender todo lo que nosotros queramos enseñarles. Para ello, únicamente debemos ofrecerles actividades que mantengan su atención, plantearles retos, proporcionarles una retroalimentación positiva, fomentar la participación activa y crear un ambiente en el que se sientan seguros y disfruten. Fácil, ¿verdad?.

Ver cómo asumen los retos con confianza y autonomía a la vez que desarrollan una habilidad especial para resolver los problemas hace que todo nuestro esfuerzo haya valido la pena. ¡Démosles Flow y veamos cómo brillan!

Por Rosa Mª y Lucía Yagüe Mayans, docentes de Secundaria y Bachillerato del del Colegio Las Colinas School.

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