Daniel Pérez (‘JimCrick’): «La herramienta es la que escucha y evita a los padres tener que leer los chats de sus hijos»

Daniel Pérez asegura que nadie tiene acceso a la información que recoge JimCrick, "solamente un juez".

Daniel Pérez es responsable de marketing y comunicación de JimCrick: una novedosa e innovadora aplicación que es capaz de detectar el bullying, el acoso sexual y el ciberacoso, destinada a padres con hijos de entre los 8 y los 14 años. Para conocer cómo funciona y saber más sobre la inteligencia artificial que caracteriza a esta herramienta digital, hemos conversado con Daniel Pérez sobre las siguientes cuestiones.

¿Cómo se origina la idea de JimCrick App?

Somos tres socios: Óscar Trabazos es el ingeniero responsable de la herramienta, experto en IA y cofundador de NAD, Salvador Beltrán, responsable financiero y, en mi caso, Daniel Pérez, responsable de marketing y comunicación. Hace ya un tiempo que Óscar Trabazos desarrolló para el Ministerio de Interior una herramienta capaz de detectar amenazas terroristas online y, el propio Trabazos, que tiene un hijo con el síndrome de Asperger, se preguntaba cómo su hijo va a relacionarse digitalmente online… Esa preocupación le llevó a pensar que JimCrick App podría ayudarle a detectar el acoso digital.

A partir de ahí, contacta conmigo y le propongo que la herramienta tiene que ir más allá y no centrarse únicamente en la detención, sino que habría que incorporar el acompañamiento parental. Porque los padres nos sentimos muy perdidos en cómo ayudar o asesorar a nuestros hijos en temáticas que se nos escapan. Porque, aunque sepamos, la vida va tan rápido que no nos da tiempo a actualizarnos… Por este motivo nace Not Alone Digitally (NAD), una comunidad de ayuda; la herramienta JimCrick, de manera concreta, sirve para detectar el acoso digital y también asesorar a los padres en cómo deben actuar en cada caso. Detrás de JimCrick no solo hay ingenieros también hay un grupo de pedagogos que construyen todos los diálogos que se generan con los padres y los niños durante el acompañamiento. De la misma manera, estos son los que han escrito las diferentes guías para que los padres puedan leerlas según cada situación saber cómo hablar con sus hijos y cómo dirigirse a ellos.

¿En qué consiste exactamente?

La herramienta trabaja con un sistema de algoritmos que realizan una escucha silenciosa de las conversaciones en las redes sociales de los jóvenes. ¿Qué es la escucha silenciosa? Está hecha a partir de un mecanismo por el que nadie tiene acceso, solo la propia herramienta que ha sido diseñada; de esta manera, la privacidad del niño está completamente cubierta, tanto dentro de casa como fuera.

Nos diferencia de otras herramientas en que JimCrick da igual desde donde el niño hable o desde el lugar donde se le hable, porque siempre está escuchando lo que sucede en la red social. Por lo tanto, da igual si coge la tablet del abuelo, si lo hace desde un ordenador de sobremesa o desde cualquier otro dispositivo: el algoritmo sigue «escuchando» igualmente. Siempre con una garantía, 100%, de la integridad del niño y, desde nuestra compañía, la protección del chaval. Nadie tiene acceso a esa información, solamente un juez. La información almacenada se borra cada seis meses a no ser que nos hayan hecho un requerimiento y tengamos que guardarla.

La escucha se basa en el vocabulario y en el lenguaje que el niño va aprendiendo con el tiempo y se realizan comparaciones; también se escuchan los tiempos de respuesta del joven, es decir, si no responde a los mensajes o si tienen un vocabulario agresivo, lo comparamos con su capacidad de respuesta normal y podemos empezar a pensar que algo está pasando. Y, si al tiempo, está borrando muchos mensajes, pues igualmente se puede pensar que algo ocurre. Por otro lado, se tienen en cuenta la cantidad de niños que participan en la conversación y si hay diez contra uno, se puede estar produciendo una situación de acoso. Los algoritmos detectan, miden, lo que es un índice de peligrosidad y si se está produciendo una situación extraña, lanzan un aviso. Ese mensaje a los padres, en primer lugar, le pide calma y también colaboración, porque nadie mejor que los padres para decidir si hay acoso o no existe. La herramienta le recomienda que observe a su hijo y determine una serie de pautas a través de la información que le ofrecemos relacionada con el comportamiento. Si el padre detecta que el comportamiento ha cambiado, nos contesta y la herramienta le traslada cuál es el próximo paso, para que así hable con el hijo y le confirme o no si está recibiendo acoso. En el caso de que el niño lo niegue, pero la herramienta sigue detectando situaciones anormales se vuelve a contactar con el padre y le sugiere cómo debe reaccionar con el hijo. Nosotros, poco a poco, vamos cerrando el caso hasta que se confirme si se está recibiendo acoso y, a partir de ahí, se le aconseja cómo debe actuar.

¿Cómo actúa en caso de grooming?

En caso de grooming funciona de manera distinta. Al recibir una amenaza de grooming se le pide a los padres que averigüen si la persona que habla con su hijo es del entorno, si la conoce, si es menor o no… Si no conoce a esa persona, se le recomienda que contacte de manera directa con las autoridades, si no seremos nosotros los que nos pondremos en contacto, tratando de averiguar si quien hay detrás es un menor o no.

La aplicación en sí es el sistema de comunicación entre los padres y JimCrick, por donde se comunican incidencias y otras informaciones de interés. El sistema trabaja, directamente, en las redes sociales con acuerdos que hemos ido consiguiendo. Estamos presentes en la gran mayoría de redes sociales y, en la actualidad, nos encontramos ampliando. Estamos intentando introducirnos en los chats de los videojuegos.

¿Qué tipo de especialistas recomiendan a los padres cuando se detecta alguna situación fuera de lo habitual?

Un gabinete de psicología y, sobre todo, asociaciones.

Evitando que los padres tengan que espiar a sus hijos

¿Cuál es la satisfacción de los padres? ¿Tiene alguna utilidad para centros educativos?

Es cierto que hemos empezado hace poco y, gracias a Dios, no hemos tenido ningún caso relevante. Estamos trabajando con alrededor de 1.500 familias. Los padres nos trasladan que se sienten que están informados y tranquilos, y al no ser una herramienta de espionaje lo importante es que no se generan conflictos.

Lo que se pretende desde JimCrick es ayudar a las familias a la socialización digital de sus hijos, porque sabemos que es difícil, en muchas ocasiones, al sentirse los jóvenes espiados. En nuestro caso no se pueden sentir espiados porque es una herramienta de protección en la que los padres no pueden escuchar las conversaciones. Hasta el momento no hemos tenido ningún feedback contrario, al revés, todo ha sido positivo.

Hasta el momento es un servicio que acompaña a los padres, pero sí se puede llevar a centros educativos y que estos lo puedan recomendar a las familias. Además, se podrían hacer trabajos de adaptación Ad Hoc.

Ahora mismo, incluso, estamos centrados en ampliar otro tipo de temas, como puede ser el juego, el desorden de alimentación o cualquier otro tipo de problemática que pudiera ser online, porque la herramienta tiene el potencial.

¿Es la única app en España que ofrece este servicio?

Hasta donde sabemos sí, porque existen muchas aplicaciones y herramientas de ayuda, pero ninguna ofrece el acompañamiento y la escucha. Existen muchas herramientas de control, mediante control parental y limitan la libertad del niño en redes —no se puede generar un pacto con el niño, porque lo que estás haciendo es coartarle—, otras son de aviso o de alarma donde se pulsa un botón y también las hay de consejos, pero no de acompañamiento durante una situación concreta. Por otro lado, también ofrecemos la protección del menor, la intimidad del niño y la familia, porque es la herramienta la que escucha y evita a los padres tener que leer los chats de sus hijos.

Son treinta años de experiencia laboral aplicada a una herramienta, más todo el trabajo previo que se hizo con el Ministerio, por lo que desarrollar una herramienta de este tipo no es evidente. Durante el desarrollo de la misma quisimos aportar utilidad y un valor social, por encima de todo.

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