David Nel·lo y Luis Leante, ganadores de la vigésimo octava edición del Premio Edebé

Los autores han recibido sendos premios por sus obras literarias presentadas al certamen orientado a la literatura infantil y juvenil. David Nel·lo (Barcelona, 1959) por su novela original en catalán ‘La crònica de l’Iu Eskar’ (‘La crónica de Ivo Cukar’) y Luis Leante (Caravaca de la Cruz, Murcia, 1963), con la novela ‘Maneras de vivir’. En esta edición se han presentado más de 300 obras literarias.

La obra de Nel·lo, ganadora en la categoría infantil, relata el éxodo de una extensa familia de cucarachas, contado por uno de los miembros más jóvenes de la familia. Una fábula nada típica en un mundo de animales que piensan y hablan y sienten igual que los humanos, capaces de lo mejor y de lo peor. La guerra, los refugiados, el racismo y la xenofobia, pero también la esperanza, el respeto a la diferencia y el valor de la amistad se explican equilibrando perfectamente dramatismo y sentido del humor. El propio autor expresaba que quiso rendir “un homenaje a las fábulas de Esopo o Jean de La Fontaine e invitar a reflexionar sobre el concepto distorsionado y absurdo de territorio».

Por la parte que le corresponde a Luis Leante, la ganadora en la categoría juvenil, ‘Manera de vivir’, entrelaza de forma periodística la historia de cuatro protagonistas unidos por la música, el destino y el derecho a una segunda oportunidad. Una novela que habla de la superación, de la capacidad de redimirse y reinventarse y el valor de los lazos familiares. Es un homenaje a la música rock de los ochenta, a aquellos músicos que con sus luces y sombras embelesaron a tantos jóvenes. Y un amor incondicional por la música, que funciona como motor de la novela. Inspirada en la mítica canción, Luis Leante reivindica con su obra que «hay muchas maneras de entender la música, muchas maneras de leer y muchas maneras de escribir. En definitiva, hay muchas maneras de vivir. Y nadie debería decirnos cuál es la mejor, porque esa categoría no existe».

Ambas historias, muy dispares, enlazan con el mundo de los jóvenes. Un mundo de relaciones no siempre idílicas, con conflictos, miedos y prejuicios. A pesar de las diferencias, perdonar y alargar la mano hacia los demás es la mejor opción para seguir viviendo.

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