De visionarios y otras zarandajas

Foto: Pool Moncloa/Fernando Calvo

«La actualidad manda», escuché decir a uno de nuestros prohombres de la patria este pasado miércoles, antes de iniciar su interpelación habitual al Presidente del Gobierno. Hago suyas sus palabras y eso me lleva a tener que abordar los dos temas candentes de actualidad educativa que han surgido esta semana. Por un lado, las medidas de cara a asegurar un correcto inicio de nuevo curso que están tratando de consensuar las comunidades autónomas y el MEC. Y, por otro, la visión educativa contemplada en el Informe España 02050 que presentó ayer con gran “pompa y circunstancia” el Presidente del Gobierno.

En nuestro país somos muy de blanco o negro. De galgos o podencos. De unas veces tanto y otras tan poco. De ¡A mí el pelotón, Sabino, que los arroyo! Nos llevan en una suerte de angustia permanente y de tensión total ante la dicotomía de la toma de decisiones permanente y, además, “¡en ya!”. Por suerte mi casa es gris.

El año pasado, allá por los inicios de la canícula, reclamábamos insistentemente medidas por parte de la Administración (estatal y autonómica) para poder enfrentar un inicio de curso 2020/21 con un mínimo de solvencia. Las del MEC llegaron allá por el mes de julio, y la de muchas de las consejerías de educación de las diferentes comunidades autónomas, a finales de agosto. A pocos días de iniciar ese principio de curso que, incluso, algunas tuvieron que retrasar porque los centros dependientes de su administración no llegaban a implantar las medidas mínimas necesarias.

Desde esta columna y a través de redes sociales, criticamos con dureza lo que considerábamos era una muestra más de la habitual improvisación y desinterés o desdén hacia los centros educativos. Recuerdo, por si ustedes no, que no se trasladaron protocolos de funcionamiento e instrucciones para los centros en algunas comunidades -por ejemplo, la madrileña- hasta el mes de septiembre. Un despropósito.

En este caso nos encontramos en la situación inversa. En un ataque de “germanofilia emocional aguda”, la administración se ha puesto a proponer medidas, que no suenan mal todo sea dicho, a mediados del mes de mayo, cuando la evolución de la pandemia y las actuaciones sanitarias se están implementando aun y dibujan un horizonte algo más esperanzador. La previsible inmunidad de rebaño (que palabro tan “ad-hoc” para nuestra sociedad), a través del proceso de vacunación masivo y la continuación del contagio leve, indica que es posible que algunas de las restricciones que aún nos planteamos no vayan a ser necesarias. En todo caso, bienvenido sea que se hayan puesto a intentar coordinar las actuaciones sanitario-educativas de cara al siguiente curso y que vayan aclarando líneas de actuación a los centros y así dejen descansar a los equipos docentes, que buena falta les hace.

Lo del informe “España 02050” ya es “harina de otro costal”. Hemos pasado, como si de un viaje astral nos refiriéramos, de las minucias del presente, a las solemnidades del futuro. Un futuro visionado y predicho por Moncloa y sus fontaneros que, así a bote pronto, a uno se le vienen dos imágenes a la cabeza para tratar de ilustrar semejante pantomima.

La primera, la de un presentador de la televisión gala que entrevistaba a un supuesto vidente ataviado con las prendas propias de la profesión. El presentador descerrajó la primera pregunta «¿Usted puede prever el futuro?» A lo que el vidente contestó de forma rápida y afirmativa. Dos segundos después el presentador le endilgó un guantazo de proporciones épicas. Aún en estado de estupefacción el invitado, el presentador le espetó «¿la ha visto venir?, no ¿verdad?». Y concluyó, «usted no es un vidente, es un farsante».

La otra, vaya por Dios qué mal momento para ponerse a elucubrar sobre el futuro, que tener la crisis migratoria de Ceuta. Porque claro, qué confianza le puede dar a uno sobre las capacidades predictivas de este gobierno y sus fontaneros monclovitas, cuando no son capaces de vislumbrar el acto-consecuencia a dos días vista. Es decir, si estos obtusos de gobernantes que “nos hemos dao” no pueden presagiar que traernos al líder del Frente Polisario a Logroño para hospitalizarlo, va a acarrear una crisis sin precedentes con Marruecos dos días después, ya me dirán ustedes qué podemos esperar de aquí a 29 años.

Ni siquiera, habrán observado, que me he metido a analizar el coste del tratamiento de Brahim Ghali. Esos 30 millones de € que ha habido que apoquinar al régimen alauí y que se aprobaron en el Consejo de ministros del miércoles 19 de mayo para aplacar su ira. Hombre, a poco que alguien hubiera pensado, ¿a nadie se le ocurrió que con esos 30 millones nos podríamos haber llevado a Ghali, no digo yo al hospital Mount Sinaí de Nueva York, que a lo mejor le hubiera parecido una provocación al Polisario, pero sí al menos haberlo alojado en alguno de los hospitales más prestigiosos de algún otro país del resto de Europa?

Y no lo vieron venir.

Del Informe 02050 y en lo referido a la educación he de decir que aún no he podido leerlo con detenimiento, por lo que solo puedo hacer referencias al mismo a través de lo escuchado en la entrevista que Alsina en Onda Cero hizo ayer jueves a la ministra Celaá. En este sentido decir que haber escuchado que se prevé un contexto donde “las metodologías serán más activas, habrá mayor personalización de la educación, los valores STEAM se deberán desarrollar hacia las mujeres, la formación profesional jugará un papel muy relevante para la futura inserción laboral de los jóvenes”, y ya, en el colmo del desiderátum, en la presentación del informe por parte del Presidente del gobierno, que éste se atreviese a decir que “todo ello deberá hacernos aspirar a colocarnos en la vanguardia de la educación mundial”,  no hace sino que a uno se le escape una sonrisa cínica. Si eso es lo que desarrolla ese informe, por favor, caigan en la cuenta de que van con 30 años de retraso. Eso, algunos colegios, centros de infantil y universidades, ya lo están haciendo en nuestro país. Si me pareció interesante lo que la Sra. Ministra esbozó sobre el profesorado y el desarrollo de la carrera docente, pero eso ya lo había señalado Marina a través de su “Libro blanco de la profesión docente” en 2015. En todo caso, si en eso se ponen de acuerdo, bienvenido sea.

Concluyo manifestando la esperanza de que, al menos, el coste de la elaboración de ese informe no se parezca en nada a lo acontecido con el señor Ghali. Aunque no tengo mucha confianza.

Jaime García Crespo, CEO de Educación y Sistemas

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