Depresión y ansiedad atenazan a casi 7 de cada 10 jóvenes

El 64% de los jóvenes de entre 16 y 29 años presentan niveles de depresión grave (22,2%) o moderada (42,3%), y en mayor medida, un 66,8%, de ansiedad, siendo hasta el 41,4% síntomas de ansiedad grave y un 25,4% de ansiedad moderada. En ambos casos, depresión y ansiedad, quienes no presentan síntoma alguno representan solo un tercio del total.

Así se desprende del artículo ‘¿Qué necesitan las personas jóvenes para sentirse bien?’, que forma parte de un proyecto seleccionado por la Fundación laCaixa en la convocatoria de investigación sobre la realidad social de las personas jóvenes (FS22-1), cuyos autores son Marta Díez, Águeda Parra, Inmaculada Sánchez-Queija, Mari Carmen García Mendoza, Virginia Paloma y Carmen Paniagua de la Universidad de Sevilla; así como Rocío de la Fuente, de la Escuela Universitaria de Osuna.

De acuerdo con los investigadores, los índices medios de malestar de las personas jóvenes de este estudio se consideran moderados, dado que las puntuaciones rebasan el umbral de la normalidad, aunque sin llegar a ser graves.

Si se analizan detenidamente los datos de cada una de las escalas de malestar, se observa que el 35,5% de los participantes en el estudio no presentan síntomas depresivos, frente al 42,3%, que presentan unos niveles de depresión moderada, y el 22,2%, unos niveles de depresión grave.

En el caso de la ansiedad, hay un 33,2% de jóvenes sin síntomas ansiosos, frente a un 25,4% con ansiedad moderada y un 41,4% con ansiedad grave. Con respecto al estrés, el 42,2% de los jóvenes de ambos sexos no presentan estrés, el 35,7% presentan un estrés moderado y el 22,1%, un estrés grave.

Con relación al género, prosigue el estudio, las mujeres presentan unas tasas de depresión, ansiedad y estrés considerablemente más altas que los hombres, pero las tendencias difieren según van cumpliendo años. En el caso de las mujeres, las puntuaciones de depresión, ansiedad y estrés disminuyen con la edad, mientras que en el de los hombres aumentan. En cualquier caso, ellas tienen puntuaciones más altas en todas las edades.

Al comparar el malestar psicológico de los jóvenes de ambos sexos según su situación económica, se observa que los niveles de malestar aumentan en las personas con una situación económica poco favorable, de modo que quienes tienen un nivel económico bajo presentan unas puntuaciones más altas en depresión, ansiedad y estrés que quienes disfrutan de una situación económica media y alta.

La salud, lo primero

Precisamente, en este estudio se preguntó a los jóvenes encuestados qué necesidades debían ser satisfechas para que se sintieran bien en el momento actual; podían contestar libremente y con tantas respuestas como fuera preciso. La primera necesidad identificada fue la salud (30,2%).

La mayoría de las respuestas aludían a la salud mental, lo que demuestra que su ausencia es una de las principales preocupaciones actuales. De entre las respuestas cabe citar, por ejemplo, “Tranquilidad y estar bien emocionalmente”, “Sentirme bien conmigo mismo” o “Menos ansiedad”.

La segunda necesidad fue la economía (27,4%). Esta categoría incluía respuestas tales como “Estabilidad económica”, “Una mejor situación económica” o “Dinero para comprarme objetos que me hagan más sencilla la vida”. Muy relacionado con la economía, aunque sin nombrar explícitamente el dinero, el 12,10% de las personas encuestadas identificaron cuestiones relacionadas con el trabajo, como “Mantener o mejorar un empleo”.

La tercera necesidad fue las relaciones sociales (19,5%). Las relaciones familiares fueron las que se indicaron con más frecuencia (12,9%), seguidas de las relaciones con las amistades (9,7%) y con la pareja (5,2%).

Por último, otras necesidades identificadas se referían a poseer valores humanos universales (8,9%, “Lealtad”); avanzar en los estudios (7,5%, “Buenas notas en la carrera”), o conseguir retos personales (6,4%, “Encontrar algo que me apasione”).

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