¿Está la educación preparada para afrontar los retos de la revolución digital?

Desayuno de Educación
La educación debe considerar cómo será el futuro laboral para preparar a los jóvenes

La educación que necesitan los alumnos en el contexto actual, en plena revolución digital, educativa y laboral ha sido el contenido del Desayuno de Educación de la Confederación de Padres y Madres de Alumnos COFAPA. En él ha participado Miguel Barrero, director de Educación de la Fundación Santillana y presidente del Gremio de Editores de España.

En la sesión se ha comentado los cambios “drásticos” que están acometiendo de manera singular los propios centros educativos. Lideran estos cambios, con programas y metodologías innovadoras y revolucionarias. No son cambios que se puedan generalizar y reflejan un profundo cambio de paradigma educativo, asediado por las nuevas tecnologías, la globalización y la digitalización.

Barredo ha subrayado que esta nueva educación, cada vez más activa en tantos y tantos centros, exige un nuevo tipo de docente, volcado también en las enseñanzas básicas y, a la vez, en las posibilidades que aportan, que no son pocas, las nuevas tecnologías. Recuerda que si la escuela quiere estar en contacto con la realidad laboral y social, deberá ver qué tipos de empleos son los que las empresas demandan, para adaptar el mundo de la escuela a esas tendencias, cada vez más normalizadas.

En su intervención, Barrero ha hablado de algunas tendencias que se están imponiendo a un ritmo vertiginoso.

  • Las tareas físicas y repetitivas desaparecerán del mundo laboral.
  • Serán necesarios trabajadores que asuman las posibilidades de la automatización, la inteligencia artificial, la robotización.
  • El teletrabajo va a desarrollarse mucho más.
  • Serán necesarias las competencias socioemocionales, destrezas que hoy día apenas tienen cabida en la escuela y que en el día de mañana se generalizarán.

¿Cómo es el futuro?

Barrero avanzó algunas predicciones.

  • La economía va a girar hacia Asia.
  • Habrá más migraciones, lo que va a exigir una formación intercultural con escuelas más heterogéneas.
  • Potenciará la educación en la ciudadanía, dando valor a la participación democrática y a la eliminación de las desigualdades.
  • La amenaza del cambio climático y de la inseguridad va a provocar un aluvión de nuevas profesiones.
  • Envejecimiento de la población.
  • Aumento de las aplicaciones en Internet y la proliferación de delitos cibernéticos.
  • Cambios familiares en las primeras décadas del siglo XXI.

¿Preparados?

El autor duda de que la educación, salvo profesores y escuelas innovadoras, formen a los alumnos en esta dirección, que tiene implicaciones directas en los procesos de aprendizaje, en la manera de impartir los conocimientos y en el tiempo y el espacio dedicados a la formación. Ha destacado que la familia no puede quedarse al margen de estos cambios ni poner frenos. Al contrario, debe asumir su papel de orientar y dar criterio.

Para Barrero, muchos de estos cambios pueden canalizarse a través de la Formación Profesional, debe ser impulsada y prestigiada.

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