Desmontando mitos sobre tecnología en las aulas

Con motivo del Día Internacional de la Educación, Edutech Cluster ha querido desmentir cualquier idea contraria sobre la utilidad de la tecnología en el aula a través de 6 creencias erróneas. Porque, además, tan solo un 38,5% de los padres considera que los colegios deberían enseñar a los estudiantes a hacer un buen uso de la tecnología.

El hub que engloba a la comunidad educativa y tecnológica, Edutech Cluster, alude a los datos que recoge el informe de 2011 elaborado por Inteco y Orange: ‘Hábitos seguros en el uso de smartphones por los niños y adolescentes españoles’. Sin embargo, más de la mitad de los progenitores piensa que es trabajo de los operadores de telecomunicaciones contribuir a que los menores hagan un buen uso de la tecnología y de internet.

Por este motivo, si debería utilizarse la tecnología en los centros educativos o a quién corresponde ayudar a los jóvenes a ser responsables, entender y aprovechar el buen uso de los dispositivos, Edutech ha querido recordar que este debate quedó en el pasado porque «la realidad es tecnológica».

Haciendo alusión a la prohibición de los dispositivos móviles en las aulas madrileñas, la agrupación de empresas relacionadas con las TIC transmite que esta situación ha generado entre los escolares «una gran confusión y desmotivación con su educación, pues el lugar que les debe formar para ser ciudadanos plenos les prohíbe algo que ya conciben como normal, en lugar de enseñarles a usarlo de manera correcta y beneficiosa para ellos, mucho más allá de colocar una pizarra digital en clase o disponer de iPad. Y es que, como señalan esos datos, los padres todavía no consideran que sea en el colegio donde sus hijos deben aprender las competencias digitales que serán claves para su futuro».

6 mitos que alejan la tecnología de las aulas

Edutech Cluster quiere desmontar las creencias que demonizan a la tecnología en los centros educativos y, para ello, arecurre a las siguientes negaciones:

  • La tecnología en el aula no lastra los resultados académicos

Ante el temor a que por el uso de la tecnología se resienta el rendimiento escolar, el programa Reinvent the Classroom de HP Education demuestra que, integrando la tecnología en la dinámica de aprendizaje de los adolescentes en un espacio innovador en el que se potencien las diferentes habilidades de cada uno, sus resultados académicos mejoran en un 30% en las competencias de Matemáticas, Ciencias y Escritura.

  • La tecnología no es un fin en sí mismo sino un medio

Leer en el calendario de clases de la semana la asignatura de ‘Tecnología’ y preguntarse «¿qué les enseñarán aquí a mis hijos?» es algo que a más de un padre le habrá pasado. El error es concebir la competencia digital como una materia más, separada y descontextualizada, cuando lo realmente efectivo y beneficioso es enseñarla de manera que impregne el método de enseñanza de todas las asignaturas, igual que lo está en la vida real. Así, los alumnos la interiorizan como parte de su formación y aprenden a usarla de manera productiva.

  • La tecnología no distrae en clase

Las cabezas agachadas de los niños mirando las pantallas de los móviles es quizás la primera imagen que teman los profesores y padres cuando se habla de tecnología. Sin embargo, incluyendo el uso de estos dispositivos en clase para fines pedagógicos y guiados por un docente, los niños no sienten la necesidad de evadirse de la clase para disfrutar de su gadget favorito, pues ya están haciendo uso de él, de manera formativa.

  • La tecnología no resta capacidad de observación y concentración

El miedo a que la multitud de estímulos que emanan de los dispositivos electrónicos les haga ser menos observadores y les reste concentración se desvanece cuando se hace un uso de la tecnología guiado y enfocado a la adquisición de habilidades y conocimientos. Con ella, los niños fomentan su aprendizaje experiencial, el debate, la puesta en común de conocimientos, así como la reflexión y la investigación, pero, sobre todo, esta les ayuda a desarrollar las competencias que exige el mundo profesional y personal actual, como la capacidad de adaptarse a los cambios, de resolver problemas y de ser flexibles ante los entornos cambiantes.

  • La tecnología en el aula no crea adicción

No podemos evitar que los adolescentes y niños vivan rodeados de tecnología y con acceso a Internet. Según datos de la agencia Adglow, recogidos por Edutech, la mitad de los niños con 11 años ya posee teléfono propio, lo que aumenta hasta el 75% para los de 12. Sin embargo, cuando entran en el centro educativo, se lo prohíben y demonizan, provocándoles un desconcierto y rechazo ante su educación, que deriva en desmotivación y bajos resultados académicos, a la vez que una mayor necesidad de emplear sus dispositivos digitales cuando salen de clase. Revirtiendo esta situación e integrando la tecnología en su aprendizaje en las horas lectivas, no tienen la necesidad de usarlo durante tanto tiempo cuando salen del aula, haciendo que utilicen ese tiempo libre en otras actividades, como las deportivas.

  • La tecnología no discrimina ni potencia el individualismo

Tener acceso a la tecnología no aísla a los más pequeños del mundo y de la sociedad, es más, les sitúa en el centro y les aporta el conocimiento y las herramientas necesarias para entenderlo y vivir en él. Además, al tener todos acceso a ella en el aula, sin discriminación por mayor o menor poder adquisitivo, les hace sentirse iguales unos a otros por el mero hecho de contar con ella. A todo ello se une también la capacidad integradora de los alumnos con necesidades especiales ya que pueden disponer de unidades didácticas especialmente diseñadas para ellos, siguiendo así el ritmo de la clase sin necesidad de que el profesor les dedique más tiempo del que dispone para la totalidad de los alumnos.

Víctor Arenas
Author: Víctor Arenas

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