La economía, la hermana pobre de la educación

De acuerdo con la definición de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Educación Financiera puede definirse como el conocimiento y la comprensión de los conceptos y riesgos financieros, y las habilidades, motivación y confianza para aplicar dicho conocimiento y comprensión a fin de tomar decisiones efectivas en una variedad de contextos financieros, mejorar el bienestar financiero de los individuos y la sociedad y permitir la participación en la vida económica.

En el caso de España, los distintos estudios y las encuestas realizadas para conocer los conocimientos financieros de los jóvenes y del conjunto de la sociedad arrojan resultados que se encuentran lejos de lo deseable y que hacen imprescindible la implementación de programas de mejora de la Educación Financiera.  Para contribuir a mejorar esta situación, instituciones como la Fundación de Cajas de Ahorros (FUNCAS), la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) o el Banco de España (BdE) han apostado por programas de Educación Financiera que pretenden, no solo formar a los jóvenes a través de la creación de programas destinados al ámbito escolar, sino también contribuir a la sensibilización del conjunto de los ciudadanos sobre la necesidad de tener suficientes conocimientos para tomar sus decisiones financieros de forma adecuada.

En España, desde 2008, se han puesto en marcha dos planes de Educación Financiera y cada vez son más las instituciones, públicas y privadas que, conscientes de lo prioritario de este asunto, contribuyen al fomento de la Educación Financiera.

Sin embargo, los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) para la Educación Financiera entre los estudiantes españoles no son muy optimistas. El estudio refleja que uno de cada cuatro estudiantes españoles de 15 años carece de las competencias básicas en materia financiera y solo un 6% de los estudiantes es capaz de analizar proyectos financieros complejos, resolver problemas no rutinarios y entender el panorama económico a nivel global. Estos datos situaban a España en la posición número diez de las catorce posibles, por debajo de la media de los países con los que se elabora el estudio.

En el caso de los adultos españoles, la situación es bastante similar. El estudio de la Universidad de La Rioja (UNIR) realizado en 2013, basado en 2.500 entrevistas telefónicas, concluyen que el 63 por ciento de los adultos españoles no puede definir qué es la prima de riesgo y uno de cada dos no conoce el nombre del Ministro de Economía. Todos los estudios llevados a cabo muestran una falta de Educación Financiera entre los ciudadanos españoles, tanto jóvenes como adultos.

Aunque en las últimas leyes educativas se ha dado más presencia a la economía, la escasa presencia, tanto en la educación primaria como secundaria, de conocimientos específicos de esta materia no contribuyen a que las nuevas generaciones salgan mejor preparadas de los institutos.

Esto redunda en una carencia para los ciudadanos del presente y del futuro, ya que nuestros jóvenes serán, como ya ha ocurrido con anterioridad, incapaces de tomar decisiones económicas responsables y coherentes con su forma de vida. No podemos ser optimistas cuando acabamos de ver cómo cientos de miles de personas se han visto afectadas por la contratación de hipotecas a las que no podían hacer frente ante una subida de los tipos de interés, o contrataban acciones “preferentes” de las que luego no podían deshacerse. Es solo una muestra de que la escasez de cultura financiera acaba causando problemas a las familias y al conjunto de la población. Tome nota quién sea el encargado de redactar la próxima normativa de educación y no olvide que, para todo en la vida, es mejor prevenir que curar.

Dra. Yolanda Berdasco, profesora de Periodismo en UDIMA y directora de «Los viernes pasta» en RNE

 

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