Educación online y estándares e-learning

Igual que los conductores no estamos obligados a ser mecánicos, pero sí a tener una idea mínima sobre cómo funciona un coche, cuando hablamos de educación digital o enseñanza online, es importante al menos tener unas nociones básicas sobre estándares e-learning. No hace falta que los conozcamos en profundidad, pero sí que sepamos que existen y para qué. Cuál es su función. Por qué son importantes. Y por qué no se debería trabajar sin ellos.

Los comentaremos además desde dos puntos de vista diferentes.

  • Estándares tecnológicos. Los más destacados a nivel internacional son sobre todo desde hace muchos años SCORM y, más recientemente, xAPI o Tin Can API. Aunque también hay otros.
  • Estándares de calidad. En España tenemos la suerte de contar con la norma UNE 71362:2017. Así que merece la pena conocerla.

Hoy repasaremos brevemente estos dos puntos de vista. Y los haremos fácilmente comprensibles para cualquiera.

¿Qué es SCORM?

SCORM son las siglas que corresponden a «Shareable Content Object Reference Model», que podríamos traducir por ejemplo como: modelo de referencia para el intercambio de objetos de contenido. Es un conjunto de reglas que fueron establecidas inicialmente por el ejército de Estados Unidos para que sus proveedores les sirvieran contenidos educativos de una manera determinada.

El problema que había hasta entonces era que cada creador de contenidos educativos entregaba sus archivos digitales organizándolos según su propio criterio, por lo que cuando se juntaban esos contenidos con los de otros proveedores resultaban difíciles de gestionar. Lo que hicieron los militares americanos simplemente fue definir un criterio convencional determinado que todos los proveedores debían seguir.

Muy básicamente, los contenidos educativos bajo SCORM se sirven en la forma de una carpeta en la que hay una serie de subcarpetas predefinidas con una estructura determinada y un manifiesto exterior en el que el proveedor explica qué es lo que hay en las carpetas. Todos los archivos llevan siempre una nomenclatura estándar, y están ordenados también siguiendo unas reglas. Es simplemente una manera de empaquetar los contenidos. Podría valer cualquier otra, pero se ha definido una convencionalmente para que todas vayan iguales.

A partir de estas especificaciones, el sector tuvo un estándar al que acudir, y poco a poco ha ido extendiéndose prácticamente a todos los países y a todos los proyectos de educación digital. La primera edición de SCORM es del año 1999, pero posteriormente ha habido versiones sucesivas. Las más extendidas son la 1.2, que tiene algunas limitaciones, y la 1.3, que casi siempre se denomina «SCORM 2004», y que es preferible por tener mayor alcance.

¿Y qué es Tin Can API o xAPI?

El protocolo de SCORM está pensado sobre todo para contenidos educativos digitales que se colocan en plataformas de gestión del aprendizaje o Learning Management Systems (LMS). Uno de los LMS más conocidos es Moodle, aunque hay muchísimos más. Los LMS como Moodle y otros son sistemas de software que sirven cursos y contenidos digitales a los estudiantes. En ellos se albergan los contenidos y se hace un seguimiento de lo que los estudiantes hacen con los contenidos.

Por eso era necesario un protocolo que sirviera para que una empresa que ofrece cursos pudiera incluir en su LMS los contenidos de distintos proveedores y todo funcionara correctamente. Esto sigue siendo lo más habitual hoy en día, y por eso SCORM tiene una grandísima implantación.

¿Pero qué pasa cuando una empresa tiene unos contenidos educativos de su propiedad y los quiere distribuir fuera de un LMS? La conjunción de plataforma más contenido es una opción, pero hay otras. Y además estas otras formas pueden ser mejores en términos de experiencia de usuario.

La experiencia de usuario de los estudiantes que estudian en un LMS viene determinada necesariamente por el LMS. Por mucho que un autor de contenido quiera lucirse con la calidad de sus contenidos, nunca podrá ofrecer algo mejor al usuario que lo que le permite el LMS, si es que sus contenidos van a consumirse dentro de uno de ellos. Por eso, algunos proveedores de contenidos, con la idea de mejorar la experiencia de usuario, quieren controlar todo, y lanzan un producto que trabaja de una manera integrada. Esa es la razón de que se quisiera mejorar SCORM y se lanzara Tin Can API, Experience API o xAPI, porque de las tres maneras podréis encontrarlo.

Básicamente, la idea que subyace a Tin Can API es que el seguimiento de lo que hacen los estudiantes con el contenido no se comunica a una plataforma externa, sino que se almacena y se gestiona en un elemento propio del contenido, que suele llamarse Learning Record Store (LRS).

De esta manera, por ejemplo, pueden plantearse contenidos educativos digitales mucho más ricos desde el punto de vista interactivo o multimedia, como películas interactivas, contenidos avanzados o videojuegos educativos. Porque las plataformas y los estándares son desde luego un avance, pero no tienen por qué poner coto a las posibilidades del medio.

¿Y la calidad de los contenidos educativos digitales?

Este es otro asunto diferente. Tanto SCORM en sus distintas versiones, como Tin Can API son protocolos técnicos para garantizar la interoperabilidad. Pero los contenidos desarrollados bajo ellos pueden ser de distintas calidades, mejores y peores. ¿Se puede utilizar una barra de medir para evaluar la calidad de un contenido digital?

Este es desde luego un asunto que daría lugar a muchas opiniones, y seguramente cada uno podría tener la suya, estableciendo prioridades distintas, elementos irrenunciables diferentes, etc. En nuestro país tenemos la suerte de que la Asociación Española de Normalización (UNE) encargó a un grupo de trabajo (el Comité CTN 71/36) que se dedicara a este asunto. Modestamente puedo decir que participé en algunas reuniones del Comité sobre todo en los años 2011 y 2012, si no me falla la memoria, cuando estaba comenzando su trayectoria. El Comité sigue activo actualmente.

Fruto del trabajo de este Comité de la UNE tenemos actualmente la Norma UNE 71362:2017, de Calidad de los materiales educativos digitales. Es una muy buena norma, cuyos parámetros fundamentales pueden conocerse rápidamente en esta información divulgativa del Ministerio de Educación.

Aquí solamente diremos que la Norma recoge 15 criterios muy concretos para evaluar los contenidos. Así que no puede ser más práctica. Todos los que trabajamos con contenidos educativos digitales deberíamos conocer esta norma, y aplicarla.

Espero que la columna de hoy no haya resultado muy tediosa. Mi objetivo ha sido dar a conocer muy brevemente algunos aspectos que son necesarios. Seguiremos profundizando y hablando de más cuestiones en esta sección. Permanezcan atentos.

Julián Alberto Martín

La tecnología, ¿mejora la educación?

Sobre el autor

Todas las columnas del autor

Julián Martín
Author: Julián Martín

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here