El autismo y la discapacidad intelectual en alumnos, las necesidades educativas especiales mayoritarias

Las discapacidades más frecuentes en el alumnado con necesidades educativas especiales en España son los trastornos del espectro autista, con un 29,7%, y la discapacidad intelectual, con un 26,1%, lo que representa casi el 60% del total. Le siguen los alumnos con trastornos graves de conducta, un 13,5%,

Un total de 966.924 alumnos con necesidad específica de apoyo educativo recibieron algún tipo de refuerzo durante el curso 2022-2023, según la última ‘Estadística de las Enseñanzas no universitarias. Alumnado con Necesidad Específica de Apoyo Educativo curso 2022-2023’, publicada por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes.

Esos más de 966.000 estudiantes representan el 12% del total del alumnado, un 2% más que en el curso anterior. De ellos, el 27,2% (262.732 alumnos) recibió apoyo por necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad o trastornos graves. El 72,8% restante, más de 704.000 estudiantes, lo recibió por otras necesidades específicas.

La mayoría del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo son hombres, el 61,6%, por un 38,4% de mujeres. El 79,3% (767.027 estudiantes) se concentra en las enseñanzas básicas: un 42,5% en la Educación Primaria y un 32,5% en la ESO y el 4,3% Educación Especial específica.

Además de los señalados, el 5,9% de los alumnos presenta discapacidad motora, el 3,5% discapacidad auditiva y el 1,5%, discapacidad visual, mientras que un 4,5% son alumnos con pluridiscapacidad.

Centros ordinarios y especiales

Del total de alumnado con necesidades educativas especiales, el 84,2% está escolarizado en centros educativos ordinarios y el 15,8% en centros y unidades de Educación Especial.

Por tipo de discapacidad, los mayores porcentajes de escolarización en centros ordinarios corresponden a los trastornos graves de conducta (98,1%), trastornos graves de la comunicación y el lenguaje (98%) y discapacidad auditiva (95,5%). El menor nivel de escolarización en centros ordinarios se da entre el alumnado con pluridiscapacidad, con un 40,9%.

Dentro del alumnado con otras necesidades específicas, destaca el que recibe apoyo educativo por situaciones de vulnerabilidad socioeducativa, que supone un 36%. Les siguen los alumnos con trastornos del aprendizaje (31%), trastornos de la atención (7,8%), trastornos leves y moderados del desarrollo del lenguaje y la comunicación (7,7%), y los alumnos con altas capacidades intelectuales (7,3%).

Así es la educación especial en España

En España, la educación especial está estructurada dentro del marco del sistema educativo general, con el objetivo de proporcionar apoyo y recursos adicionales a los estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE) para que puedan acceder a una educación de calidad de acuerdo con sus capacidades y potencialidades.

El proceso de identificación de los estudiantes con necesidades educativas especiales comienza en los centros educativos a través de la detección temprana y la evaluación continua de los estudiantes. Los profesionales de la educación, como los maestros, los orientadores y los equipos de orientación educativa y psicopedagógica, colaboran en este proceso.

Una vez identificados, los estudiantes con necesidades educativas especiales pueden someterse a una evaluación psicopedagógica para determinar sus necesidades específicas y establecer un plan individualizado de intervención educativa (PIIE) que incluya adaptaciones curriculares y medidas de apoyo personalizado.

Para aquellos estudiantes cuyas necesidades no pueden ser atendidas en los centros educativos ordinarios, existen centros de educación especial que ofrecen una educación adaptada a sus necesidades específicas. Estos centros pueden atender a estudiantes con discapacidades físicas, sensoriales, intelectuales o con trastornos del espectro autista, entre otros.

Además de los centros de educación especial, los estudiantes con necesidades educativas especiales en centros ordinarios pueden recibir apoyos y recursos adicionales para facilitar su inclusión y participación en el currículo escolar. Esto puede incluir apoyos específicos, como el apoyo de maestros de educación especial, adaptaciones curriculares, materiales didácticos adaptados, tecnologías de apoyo y otros servicios de apoyo psicopedagógico.

La formación del profesorado en el ámbito de la educación especial es fundamental para garantizar una atención adecuada a los estudiantes con necesidades educativas especiales. Se ofrecen cursos de formación continua y especialización en educación inclusiva y atención a la diversidad para dotar a los profesionales de las herramientas y habilidades necesarias para atender las necesidades de todos los estudiantes.

Inclusividad al por mayor

Este tipo de educación se enmarca en un concepto que crece como la espuma en el sistema educativo, la llamada ‘educación inclusiva’. Se trata de un enfoque educativo que busca garantizar el acceso, la participación y el éxito de todos los estudiantes, independientemente de sus características individuales, capacidades o necesidades específicas.

El objetivo principal de la educación inclusiva es crear entornos educativos que sean acogedores, respetuosos y que respondan a la diversidad de los estudiantes, promoviendo su aprendizaje, desarrollo y bienestar en igualdad de condiciones.

Algunos principios clave de la educación inclusiva incluyen reconocer y valorar la diversidad de los estudiantes en términos de habilidades, capacidades, antecedentes culturales, lingüísticos, sociales y emocionales, así como garantizar que todos los estudiantes tengan acceso a una educación de calidad y oportunidades de aprendizaje que respondan a sus necesidades individuales, sin discriminación ni exclusión.

Por supuesto, se preocupa por fomentar la participación activa y significativa de todos los estudiantes en la vida escolar y en el proceso de enseñanza y aprendizaje, promoviendo un sentido de pertenencia y comunidad, y de proporcionar apoyo y recursos adicionales a los estudiantes que lo necesiten, incluidas adaptaciones curriculares, tecnologías de apoyo, servicios de apoyo psicopedagógico y otros recursos educativos, para facilitar su participación y progreso académico.

Fomentar la colaboración entre los profesionales de la educación, los estudiantes, las familias y la comunidad en general para promover una cultura de inclusión y trabajar juntos en la identificación y respuesta a las necesidades individuales de los estudiantes es otro de sus objetivos y premisas.

En este sentido, la palabra compromiso adquiere un significado superlativo. Comprometerse con la mejora continua de los sistemas educativos y las prácticas pedagógicas para garantizar que todos los estudiantes reciban una educación de calidad y se les brinde el apoyo necesario para alcanzar su máximo potencial sería un fin en sí mismo de la educación inclusiva.

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