El giro de Google Educación hacia la claridad

Recientemente se han celebrado los diez años de los ordenadores Chromebook de Google, que de alguna manera marcaron el comienzo de la actividad de Google Educación. Y prácticamente coincidiendo con ese aniversario, la compañía de Sillicon Valley ha dado un giro muy importante en educación, que vamos a analizar hoy.

Es importante indicar que este articulo es una opinión estrictamente personal y absolutamente intransferible. Nada de lo que aparece aquí ha sido comentado con personal de Google ni representa de ninguna manera ninguna toma de posición de ningún socio o partner de Google, ni por supuesto de la propia Google.

En toda esta década de trabajo de Google en educación, la propuesta de valor ha ido ampliándose, incorporando distintos elementos. Pero siempre bajo la misma visión general. Así, puede decirse que los dispositivos fueron el punto de partida.

Los Chromebooks nacieron como una manera de hacer más sencillo el acceso al hardware y su uso. Realmente supusieron una apuesta muy arriesgada, con su base directa en la nube. Seguramente se adelantaron a su tiempo. Hoy en día ya no aparecen como ordenadores tan disruptivos, porque tienen una importante capacidad offline, y además la disponibilidad de conexión a Internet es prácticamente ubicua. Sin embargo, en su momento eran una opción muy radical. Pero Google tuvo claro que el futuro estaba en la nube. También en educación.

Aplicación educativa

Pero el hardware y la nube no eran suficientes en educación. Hacía falta algo más. Los Chromebooks trabajaban fundamentalmente con lo que entonces se llamaba Google Apps, y concretamente con Google Apps for Education. Este paquete de aplicaciones es unos pocos años más antiguo que los Chromebooks, y juntos hacían equipo. No se concebían los Chromebooks sin Google Apps for Education.

Y ¿cuál fue ese paso adicional? El lanzamiento de Google Classroom en 2014. Así se presentó en el blog oficial de la compañía. Este nuevo sistema ya sí era 100% específico para educación. Y fue un producto con una vocación global desde el primer momento, ya que se lanzó en 42 idiomas diferentes. Estaba claro que no se trataba de una experimentación, o un «producto mínimo viable».

Google Classroom ha sido siempre un producto pensado para ser masivo. La idea de Google con él es intentar conseguir un estándar. Algo que todo el mundo de la educación de una u otra manera deba utilizar. O al menos marque una forma de hacer las cosas. También ha tenido su evolución en estos años.

De dónde viene Google Educación

Inicialmente, Google Classroom acompañaba a Google Apps for Education (GAfE). Más tarde, se relacionó con G Suite for Education (GSfE). Y, desde el pasado mes de abril, se complementa con Google Workspace for Education (GWfE). Este carrusel de nomenclaturas sucesivas en tan poco tiempo tiene su explicación.

La primera denominación, Google Apps, parecía buena idea. Y de hecho es la que más tiempo ha durado hasta ahora, ya que nació hacia 2006 y tuvo su fin en 2016. Sin embargo convivió con las aplicaciones para sistemas móviles, como iOS o Android, que también se llaman Apps. Esto no ayudaba mucho, porque las Google Apps no eran apps para Android.

En este periodo hubo un tiempo en el que Google sí apostó por Android como sistema operativo para educación, y hasta hubo un apartado educativo en el Android Market, aunque en aquella época ya había cambiado también su denominación hacia Google Play. Era la época en la que las tabletas parecía que iban a dominar en educación, como vimos en este artículo de esta misma sección: ¿Tienen sentido el iPad y las tabletas en educación?

Pero esa época breve de Google Play for Education, que se presentó en 2013, duró muy poco. Enseguida se volvió a los Chromebooks, y esta fase es casi anecdótica. De hecho es bastante difícil encontrar restos de ella en la red. Y no tuvo apenas impacto.

G Suite se presentó oficialmente en 2016. Y tenía sentido hablar de conjunto, porque era eso de lo que se trataba. No eran unas apps, sino un conjunto de herramientas. Y así ha sido durante cuatro años.

En octubre de 2020 volvió a cambiar el nombre hasta el actual de Google Workspace, que ya explica claramente el propósito de estas herramientas: trabajar con ellas. Esta nueva nomenclatura se acompañó con un rediseño importante de los iconos. En educación el cambio se retrasó seis meses, ya que Google Workspace for Education se ha implantado en el mes de abril de 2021, prácticamente ayer.

¿Y por qué hubo esos seis meses de retraso?

¿Por qué existe Google Educación?

En esta entrevista, el Global Channel Lead de Google Workspace for Education explica muy bien que en educación se han introducido una serie de cambios muy importantes (un giro) con la nueva nomenclatura recién estrenada. Los veremos aquí.

Hasta abril de 2021, Google tenía en educación una oferta gratuita y otra de pago. Esta oferta de pago se había lanzado en Estados Unidos en abril de 2018 (ver blog oficial aquí), y aún tenía muy poco recorrido internacional cuando llegó la pandemia. En realidad estaba naciendo. Y tuvo que ser puesta en espera. Así, pues, hasta hace muy poco tiempo Google Educación ha sido vista en general como una iniciativa que podría calificarse como «sin ánimo de lucro». Es la percepción generalizada.

Y de hecho de ahí viene buena parte de cierta polémica que en ocasiones rodea al uso educativo de Google. Han sido prácticamente 15 años en los que Google no ha ganado dinero en educación. Los Chromebooks son dispositivos con un precio muy ajustado en educación. Y puede decirse que, en el caso de que tengan un margen, éste ha sido tradicionalmente pequeño. Y las herramientas educativas, con todos sus cambios de nomenclatura, han sido gratuitas. Entonces, ¿por qué una grandísima empresa como Google hace esto?

Esta ha sido la razón por la que muchos han intentado buscar tres pies al gato, y hemos visto acusaciones de todo tipo. Las más repetidas tienen que ver con los datos de los estudiantes. Pero ya vimos en este artículo que las instituciones pertinentes confirman la seguridad del trabajo de Google Educación.

Así pues, surgían otras interpretaciones alternativas. Y aunque desde la compañía se ofrecían explicaciones, ahora la situación se ha vuelto aún más nítida y transparente para cualquier persona que se interese mínimamente por informarse.

El giro de abril de 2021

Desde abril de 2021, Google ofrece varias ediciones del producto Google Workspace for Education. Sin complejos. Y por nuestra parte opinamos que está bien que esta oferta sea nítida y clara. Así no tienen cabida las «teorías de la conspiración». Hay una edición gratuita y varias ediciones de pago.

Google tiene el compromiso de mantener y mejorar la edición gratuita, que será la que una gran mayoría del público utilizará. Esta edición no va a desaparecer. Pero se complementa con otras ediciones de pago para los que quieren o necesitan algo más.

Es el sistema freemium tan habitual en otras grandes compañías de Internet y, en general, en el ecosistema económico de Internet. Los ejemplos son innumerables, y esta misma semana, por ejemplo, Twitter ha lanzado el suyo también, después de tantos años. Es una lógica cada vez más repetida. Pero además, las nuevas ediciones de pago de Google tienen un planteamiento interesante.

Hasta hace dos meses, esa edición única de pago de lo que entonces se llamaba G Suite Enterprise for Education, en realidad era una especie de propuesta tímida. Como un «quiero y no puedo». ¿A qué nos referimos? A que en la antigua edición de pago, la unidad de cobro era el personal de la institución educativa cliente, por lo que no se pagaba por los estudiantes. El «truco» estaba en que se ofrecían diez licencias gratuitas de estudiantes por cada licencia de pago del personal de la institución educativa.

Desde fuera, parece como si Google no se hubiera atrevido en un primer momento a cobrar a los estudiantes. Se podia seguir diciendo que Google Educación era gratuita para los estudiantes. Y esto era confuso. No daba un mensaje claro.

La situación actual: claridad

Pero desde abril ya sí son los estudiantes la unidad de cobro. Las licencias generales se cobran en función del número de estudiantes de la institución. Esto es un cambio hacia la claridad y la nitidez.

Los estudiantes son la unidad de cobro en las dos ediciones de pago de Google Workspace for Education cuando se implantan de forma completa en una institución educativa. Y opinamos que este giro es positivo, porque aporta claridad como hemos visto. Por lo demás, las dos opciones de pago en esta modalidad tienen características diferenciadas, para responder a necesidades distintas de los clientes.

Si quieren ampliar detalles, lo mejor es que acudan a la web oficial de la empresa sobre el particular y, adicionalmente, a su red de partners para educación.

En general, puede decirse que se ha producido un giro muy grande de Google Educación, el mayor desde su nacimiento. Ahora queda claro que sí es una unidad de negocio para la compañía, sin perder su vocación de servicio universal y gratuidad. Porque las dos realidades son perfectamente compatibles.

Pero además hay un elemento adicional, muy interesante. Junto a las dos ediciones de pago para clientes institucionales, Google también ha dejado la puerta abierta para que docentes individuales puedan contratar el servicio por su parte para sus clases. Sin necesidad de tener que depender de la institución para la que trabajan. Igual que sucede con las suscripciones ya tan habituales que disfrutamos (Netflix, Spotify, Fusión, etc.).

Por tanto, Google no renuncia a nada. Busca los clientes grandes (instituciones educativas) y los pequeños (docentes individuales). Lo quiere todo. La vocación masiva con la que nació Google Educación se ha ampliado ahora. Y se ha consolidado. Cualquier usuario educativo puede utilizar la edición gratuita, y cualquier profesional puede optar por mejorarla, con distintas opciones.

¿Conseguirá con este movimiento Google Educación convertirse en el estándar, como parece ser su objetivo? En esta sección lo iremos contando. Tiene competencia fuerte. Y tiene muchos críticos. Así que será interesante ver la evolución del panorama. No se lo pierdan.

JulianAlbertoMartin.com

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