El liderazgo en la gestión de centros educativos en una entorno VUCA

La actual situación provocada por la pandemia del COVID-19 es un ejemplo claro de lo que puede pasar en un entorno VUCA, es decir, un escenario con Volatilidad, Incertidumbre (del inglés “uncertainty”), Complejo y Ambiguo.

Este concepto fue acuñado en los círculos militares norteamericanos de los 90 para definir el, por entonces, nuevo escenario bélico de la primera guerra del Golfo. Posteriormente, se ha utilizado en el mundo de la gestión para definir el escenario general de cambios y de impredecibilidad de los últimos años.

Al mismo tiempo, se han hecho las consiguientes aportaciones sobre las características necesarias del liderazgo en este entorno. Bill George parte del mismo acrónimo VUCA y define los rasgos que debería tener un líder en este escenario[1]:

V – VISIÓN

U – COMPRENSIÓN (del inglés “understanding”)

C – CORAJE

A – ADAPTABILIDAD

Algunos autores substituyen esta “C” por “claridad” y la “A” por “agilidad”, pero nos parece más adecuada esta definición.

Como el ámbito de la gestión escolar no se escapa de esta situación, los liderazgos en la misma también deberían adoptar estos rasgos.

En un entorno de caos y de imprevisibilidad, es necesaria una VISIÓN por parte del líder que sea capaz de definir el “Norte” hacia el que debe ir el centro escolar. Es el momento de establecer los objetivos a corto, medio y largo plazo en cuanto a oferta educativa (qué etapas podemos cubrir de manera más competitiva, qué nueva oferta educativa debemos ofrecer), necesidades de talento en la organización (formación del actual y captación de nuevo en el exterior), qué necesidades de infraestructuras pueden surgir y como se pueden hacer efectivas estas propuestas desde un punto de vista económico estudiando nuevas fuentes de financiación y obtención de recursos.

Si un líder debe conocer muy bien a su equipo y a su organización, en un entorno VUCA es imprescindible que adquiera, si cabe, un mayor nivel de COMPRENSIÓN de los detalles de su centro, tanto desde el punto de vista de las personas, como de los procedimientos y relaciones internas y externas que se establecen. Es muy importante conocer las necesidades del entorno y, sobretodo de los alumnos y familias, tanto los actuales como los potenciales, sin olvidar la importancia de conocer muy bien las inquietudes de los profesionales de la escuela. Para ello será necesario abrir los canales de comunicación necesarios para poder recoger toda esta información de manera eficaz y eficiente.

Un entorno VUCA hace necesario que el líder tenga CORAJE en el planteamiento de nuevas propuestas y acciones y, tras un análisis suficiente, también lo sea para implementarlas, pensando y actuando “fuera de la caja” con una mentalidad dirigida a la creación de nuevas ventajas competitivas y, si cabe, de “océanos azules” que permitan a su centro diferenciarse y progresar.

La ADAPTABILIDAD será una característica imprescindible en este liderazgo para poder dirigir el rumbo de los centros educativos. No se podrán establecer planes a largo plazo que no tengan el grado de flexibilidad suficiente para poder ser modificados y adaptados a las nuevas circunstancias que puedan ir surgiendo. El liderazgo deberá promover y garantizar la adaptabilidad de los docentes y demás profesionales, junto con la flexibilidad de los procesos e infraestructuras. De este modo el centro podrá responder a los retos cambiantes del entorno. La agilidad deberá ser un rasgo de la cultura de los centros educativos.

Estas pueden ser reflexiones obvias para un sector que ya viene previendo una necesidad de cambio en los últimos años por distintas razones. Sin embargo, el nuevo escenario en el que nos encontramos hace imprescindible que las pongamos en práctica.

Ferran Teixes, profesional de la gestión de centros educativos

[1] https://www.forbes.com/sites/hbsworkingknowledge/2017/02/17/vuca-2-0-a-strategy-for-steady-leadership-in-an-unsteady-world/#493333513d84

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