El medio ambiente como amenaza para la educación

El último episodio en este ámbito se ha vivido en la ciudad india de Nueva Delhi, cuyos niveles de contaminación han alcanzado cotas tan elevadas que ha obligado a las autoridades a tomar medidas tan radicales como el cierre de centros educativos, pues los riesgos sobre los más jóvenes son siempre mayores.

Bolivia ha sido, hace pocos días, otra región del mundo que por su mala calidad del aire se han visto obligada a desaconsejar, cuando no suspender, el desarrollo normal de las clases con el fin de proteger a los estudiantes.

Apenas la semana anterior, tras confirmar el último reporte del Índice de Calidad del Aire (ICA) que marca el descenso de la contaminación ambiental, el ministro boliviano de Educación, Edgar Pary Chambi, informó de que las clases en todo el país se desarrollan ya con toda normalidad.

“La contaminación del aire, ha bajado considerablemente, tanto en La Paz como en Santa Cruz, que eran los departamentos más críticos, por lo que el retorno a clases es completamente normal en todo el país”, sostuvo la autoridad educativa. A pesar de la suspensión de clases durante una semana o tres días, en algunas regiones del país, el calendario educativo no se modificará ni tampoco se ampliará más.

La última semana de octubre fue demoledora debido a los altos índices de contaminación del aire registrados por causa de los incendios forestales y quemas descontroladas. Ello llevó al Ministerio de Educación a suspender las clases en varias regiones de los departamentos de Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y Beni.

La contaminación en Nueva Delhi, la capital de la India, por su parte, es un problema crónico que afecta la calidad del aire y la salud de sus habitantes. En los últimos días hubieron de suspender las clases por esta causa.

Solo en el barrio de Anand Vihar, ubicado en la zona este de la ciudad, se llegaron a medir niveles alarmantes de partículas PM2.5 y PM10 en el aire. Las partículas PM2.5, que son particularmente dañinas para la salud humana, alcanzaron una concentración de 432 microgramos por metro cúbico de aire, mientras que las partículas PM10 registraron 429 microgramos por metro cúbico.

Nueva Delhi se enfrenta, de ordinario, a niveles extremadamente altos de contaminación del aire. Los principales contaminantes son partículas finas (PM2.5 y PM10), dióxido de nitrógeno (NO2), dióxido de azufre (SO2), monóxido de carbono (CO) y ozono (O3). Estos contaminantes provienen de diversas fuentes, incluyendo la quema de combustibles fósiles, la agricultura, la construcción y las emisiones vehiculares.

Entre los principales factores contribuyentes a la contaminación del aire en Nueva Delhi se incluyen la quema de rastrojos agrícolas en los estados vecinos durante la temporada de invierno, la quema de fuegos artificiales durante festivales, la expansión del parque automotor y las condiciones climáticas desfavorables que atrapan la contaminación en la atmósfera.

La contaminación del aire en Nueva Delhi tiene un impacto significativo en la salud de la población. Se ha relacionado con problemas respiratorios, enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón y un aumento en las hospitalizaciones. La población más vulnerable, como niños y ancianos, es la más afectada.

El gobierno de Delhi ha tomado medidas para combatir la contaminación del aire, como la implementación de días sin automóviles, la introducción de normas de emisiones vehiculares más estrictas y la promoción del transporte público y vehículos eléctricos. Así, se han establecido sistemas de monitoreo de la calidad del aire en toda la ciudad, y se emiten alertas de calidad del aire cuando los niveles de contaminación son peligrosamente altos.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, la contaminación en Nueva Delhi sigue siendo un desafío persistente debido a la magnitud de la crisis y la necesidad de abordar múltiples fuentes de contaminación.

La contaminación del aire en Nueva Delhi, que bien podría ser paradigma de la que afecta a otras regiones del mundo, es un problema complejo que requiere un enfoque a largo plazo y la colaboración de diferentes partes interesadas, incluyendo el gobierno, la industria y la sociedad civil. La concienciación sobre los riesgos para la salud y la adopción de medidas más estrictas para reducir la contaminación son fundamentales para abordar este desafío.

¿Y en España?

España no escapa a esta situación extraordinaria. Revuelta Escolar, una plataforma en la que participan diferentes Asociaciones de Familias de Alumnos (AFA), en colaboración con entidades vecinales, se hizo popular por realizar durante una temporada cada primer viernes de mes cortes de tráfico a la salida del colegio para reclamar una mayor pacificación y seguridad de los entornos escolares, menos contaminación y menos ruido.

Las decisiones que adoptan en este sentido los municipios son cruciales, en su condición de administraciones competentes. Lo que se pide es menos ruido, menos coches y más seguridad alrededor de los centros educativos y, en la medida de los posible, en las vías acceso de los escolares desde sus casas al colegio. Ello requiere aprobar medidas en el ámbito urbanístico, legislativo y de seguridad.

Madrid no fue ajena en su día al problema de la calidad de su aire, sobre todo en el centro de la ciudad. Sin ir más lejos, hace apenas un año conocíamos este reporte: La capital del Estado registraba niveles preocupantes de calidad del aire, y según los datos proporcionados por la empresa suiza de tecnología IQAir, llegó a ocupar en esas fechas el séptimo lugar a nivel mundial en cuanto a las ciudades con peor calidad del aire.

En particular, a las 23.00 horas del 14 de junio de 2022, Madrid presentó un índice de calidad del aire (ICA) de 119, situándose en el séptimo lugar, solo por detrás de ciudades como Yakarta (Indonesia), Santiago (Chile), Shanghái (China), Dubái (Emiratos Árabes Unidos), Teherán (Irán) y la referida Nueva Delhi (India).

El calor inusual

Pero no solo la contaminación por combustibles fósiles o los incendios forestales son causas medioambientales que afectan al desarrollo de la educación. Otro fenómeno en este ámbito, relacionado con el cambio climático, de acuerdo con distintos estudios, son las persistentes y cada vez más habituales olas de calor.

En los primeros días del pasado mes de octubre, el Gobierno de Canarias, a través de la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deporte que dirige Poli Suárez, decretaba con carácter urgente la suspensión de la actividad lectiva y extraescolar del miércoles 11 y viernes 13 de octubre en los centros educativos de enseñanza no universitaria del Archipiélago debido a la situación de prealerta por altas temperaturas.

La medida afectó a todo el alumnado y al personal, así como a la actividad lectiva y no lectiva de centros públicos, concertados y privados.

Aumenta el polvo atmosférico en América Latina, el Caribe y España

Por su fuera poco, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó a mediados del pasado mes de octubre su informe anual sobre la incidencia y los peligros de las tormentas de arena y polvo, así como sus repercusiones en la sociedad. El documento examina cómo el cambio climático puede aumentar los focos de tormentas de estas partículas.

En 2022, se identificaron puntos críticos con concentraciones de polvo significativamente más elevadas en América Central y del Sur y España, así como en la mayor parte de África Central, el Mar Rojo, la Península Arábiga, el Mar Arábigo, la Meseta Iraní, el Golfo de Bengala, Asia Meridional, la Cuenca del Tarim, en el noroeste de China, y el Océano Atlántico tropical entre África Occidental y el Caribe.

El documento señala que la media mundial de las concentraciones medias anuales de polvo en superficie en 2022 fue ligeramente superior a la de 2021 debido al aumento de las emisiones procedentes del centro-oeste de África, la Península Arábiga, la meseta iraní y el noroeste de China.

Según datos de la agencia, unos 2.000 millones de toneladas de polvo entran en la atmósfera cada año. Gran parte de esto es un proceso natural, pero otra gran parte es el resultado de una mala gestión del agua y la tierra. En este sentido, el secretario general de la agencia de la ONU explicó que los informes disponibles muestran que las actividades humanas influyen en las tormentas de arena y polvo. Por ejemplo, el aumento de las temperaturas, la sequía y la mayor evaporación reducen la humedad del suelo. Esto, combinado con una mala gestión de la tierra, favorece el aumento de las tormentas de arena y polvo.

Efectos negativos sobre la salud y las economías

Petteri Taalas añadió que la agencia está comprometida a hacer frente al grave peligro que suponen dichas tormentas y continúa trabajando para mejorar las capacidades estándar de previsión de tormentas de polvo y los servicios de alerta, como parte de la iniciativa Alerta Temprana para Todos.

Las tormentas repercuten en la aviación, el transporte terrestre, reducen el rendimiento de las centrales solares y propagan patógenos humanos, todo lo cual afecta negativamente a las economías. La pérdida de nutrientes del suelo cuesta a la agricultura más de 8000 millones de dólares al año en la región panamericana. Además, la exposición a las partículas de polvo se ha asociado a efectos adversos para la salud, como infartos de miocardio, mortalidad cardiovascular y cáncer de pulmón.

Regiones más vulnerables

El documento destaca que, en las últimas décadas, la región de Oriente Medio, donde se conectan los continentes asiático, africano y europeo, ha estado sufriendo procesos de desertificación y episodios de polvo “alarmantes”.

Las extracciones intensivas de agua y la creciente presión sobre los recursos hidrológicos agravan los desafíos de un clima árido. Los puntos críticos más importantes de la creciente tendencia al aumento de las emisiones de polvo se encuentran a lo largo de partes de la frontera entre Afganistán y Pakistán, partes de Irán, la llanura mesopotámica en el Iraq, el este de Siria y los tramos inferiores del Tigris y el Éufrates, cercanos al Golfo Pérsico.

Asimismo, el documento califica el océano Atlántico tropical septentrional, entre África occidental y el Caribe, Sudamérica y el mar Mediterráneo, con particular afectación en España, como algunas de las regiones más vulnerables al transporte de polvo a larga distancia. En concreto, el transporte transatlántico de polvo africano invadió toda la región del Mar Caribe en 2022, y este año ha habido frecuentes incursiones.

 

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