El proceso de “on boarding”, clave para el éxito en la selección

Es muy fácil que un profesor recuerde su proceso de selección e incorporación. Una entrevista en la que fundamentalmente habla el entrevistador, un sí a la propuesta y enseguida estás en el aula. Pero literalmente dentro del aula, delante de, al menos, 25 alumnos. Aunque esta sea la práctica habitual, los procesos de selección son críticos en la marcha de un colegio, porque la calidad de la enseñanza depende de la calidad de los profesores, aunque a veces se piense que también de la calidad de los alumnos.

Pero por qué si es un proceso clave y crítico se dedica tan poco tiempo, se cuida tan poco. Tendremos ocasión de abordar la cuestión del reclutamiento y selección con más profundidad. En esta ocasión vamos a tratar por qué la incorporación es una cuestión de minutos en casi todos los colegios. Y trazaremos una propuesta de mejora.

Un colegio es una empresa que depende fundamentalmente de su capital humano. Cuando ya lo has seleccionado; es decir, has elegido quién va a hacer el camino, a veces se olvida que ese candidato te elige también a ti. En cuanto un colegio pone este paradigma dentro de los procesos de selección, se da cuenta cómo un buen candidato puede estropearse en cuestión de días por no cuidar el itinerario de incorporación. Y es que en las entrevistas de selección los reclutadores de profesores dedican la mayor parte del tiempo a explicar el puesto, el colegio, las asignaturas y eso es parte del proceso de incorporación, no de selección. Por eso es importante hacerlo así: “Primero selecciona y luego incorpora. Escucha en el proceso de selección para conocer al candidato y habla en el proceso de incorporación para que se sienta segura en su incorporación”.

El proceso de incorporación (de “on boarding”) requiere ir de la visión más estratégica de la institución o del colegio a la practicidad de lo más micro u operativo del día a día. Por ello, es clave:

  • Explicar detenidamente en plan estratégico del colegio: de dónde venimos y hacia dónde vamos.
  • Desmenuzar el puesto de trabajo que ocupará y su posición dentro del colegio. No es lo mismo ser profesor o directivo en todos los colegios.
  • Enseñar las instalaciones y su función y forma de trabajo en cada una de ellas: clase, comedor, patios, salidas culturales y excursiones, etc.
  • Fijar un itinerario de entrevistas de incorporación con las personas clave: servicios, informática, directivos y compañeros.
  • Asignarle un mentor que le ayude a la incorporación.
  • Visitar durante el primer mes su clase o su puesto de trabajo con unos objetivos de evaluación.
  • Darle retroalimentación o «feedback» y no dejar pasar el tiempo en ver cómo evoluciona, porque cuanto antes se orienta más seguridad adquiere el recién incorporado.
  • Preparar cada proceso nuevo: evaluación, juntas de evaluación, reuniones de coordinación, tutorías con familias.

Tal vez alguno de los lectores pensarán que un proceso así puede tener un alto coste económico. Pero la experiencia nos dice que una buena incorporación eleva la tasa de éxito de los que se incorporar. Se consiguen resultados muchos antes en los procesos de enseñanza y aprendizaje de los alumnos y, desde luego, es mucho más barato que iniciar otro proceso de selección.

Jaime Úbeda, director del Colegio San Patricio (El Soto)

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