En busca de profesores nativos de inglés: De aquel Brexit, este lodo

Según la Federación Española de Centros de Enseñanza de Idiomas (FECEI), “uno de los retos que afrontan los centros de idiomas en el país, es la contratación de personal no perteneciente a la Unión Europea. Esta dificultad se debe, en gran medida, a que la normativa de extranjería no está adaptada a las necesidades de personal con inglés como lengua materna que demandan los usuario del sector”.

El idioma inglés representa más del 70% del aprendizaje de idiomas extranjeros en España, por lo que las necesidades de formadores de inglés con competencia a nivel nativo son muy altas y, además, la dificultad de contratación de profesorado nativo se ha incrementado, al incorporarse el Reino Unido a los países de habla inglesa que no tienen autorización para trabajar en España, tales como Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el único país de habla inglesa perteneciente a la Comunidad Europea y que por tanto puede ser contratado por las empresas españolas sin necesidad de un permiso de trabajo es Irlanda.

La capacidad de contratación actual de un ciudadano irlandés es prácticamente nula, ya que el país cuenta con una renta per cápita mensual superior a 8.000 euros, que es prácticamente el triple de la española.

Según expone FECEI en su Libro Blanco recientemente presentado, “la ley de Extranjería impide que las academias de idiomas soliciten un permiso de trabajo por cuenta ajena inicial, a no ser que la oferta supere los 40.077 euros brutos anuales, salario que la inmensa mayoría de academias de idiomas no pueden permitirse”.

Para resolver este problema de contratación de profesorado extranjero, que ya existía incluso antes del agravamiento provocado por el Brexit, en el sistema de Educación Público las administraciones han creado la figura del Auxiliar de conversación, lo que les permite contar con el personal nativo que requieren sin necesidad de cumplir con los requisitos de la ley de extranjería. Este programa no está disponible para los centros privados de enseñanza.

Como posible alternativa, FECEI propone en su Libro Blanco “eximir a los profesores de idiomas de centros legales de la necesidad de obtener permisos de trabajo, lo que les situaría en igualdad con aquellos que ejercen en plataformas particulares e internacionales.”

Según Scott Markham, presidente de FECEI, “esta es una medida muy sencilla que se puede aplicar con enorme facilidad sin ningún cambio normativo, al amparo de la figura de ‘puestos de trabajo de difícil cobertura’ ya existente.”

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