Pedro Huerta (Escuelas Católicas): «Tenemos que perder el miedo histórico a comunicar de una forma moderna»

Pedro Huerta Escuelas Católicas

Pedro Huerta es, desde este mes de septiembre, nuevo Secretario General de Escuelas Católicas. Este trinitario es licenciado en Teología, en Ciencias Políticas, en Estudios Eclesiásticos y en Filosofía. Posee una larga experiencia en el ámbito educativo y social al haber sido presidente de la Fundación Educativa Santísima Trinidad FEST,  profesor de Religión en Secundaria en el Colegio Santísima Trinidad de Córdoba, y presidente de la Fundación Proyecto Hombre de Córdoba y de la Fundación Prolibertas. También ha sido coordinador del equipo de titularidad de los colegios trinitarios de España, responsable de pastoral del Colegio Trinitario de Córdoba y responsable del Equipo de Pastoral Juvenil y Vocacional de la Provincia Trinitaria del Espíritu Santo.

ÉXITO EDUCATIVO ha mantenido una larga conversación con él (la entrevista completa se podrá escuchar en el próximo podcast de RADIO ÉXITO EDUCATIVO) en la sede de Escuelas Católicas donde han hablado de este complejo inicio de curso, la situación política y los principales retos para este tiempo tan convulso.

¿Cuáles serían las primeras peticiones que formularía a las administraciones respecto a las escuelas católicas?

En el momento actual, en el que comenzamos el curso de este modo, además tan especial y tan diferente para todos, lógicamente las peticiones van orientadas directamente a mantener una colaboración y a no ser meros espectadores. Es decir, nosotros venimos ofreciendo nuestra colaboración, nuestra experiencia y la experiencia de los equipos directivos y de los docentes de nuestros centros. El objetivo primero es seguir ofreciendo esto durante el resto del curso, porque esto no va a acabar con el comienzo de curso, no, no va a acabar una vez todos se incorporen todos. Asumimos y somos conscientes de que vamos a tener un año completo, diríamos, diferente y especial y aquí la solución lógica es colaborar entre todos y dialogar y fortalecer nuestro sistema educativo, y dentro de ese fortalecimiento del sistema educativo, escuelas católicas va a seguir estando en sus peticiones de un pacto social y político por la educación, y en colaboración para el diálogo y el debate de nueva ley también, que está ahora mismo en debate. Nosotros vamos a seguir defendiendo la función social de la escuela concertada y, en concreto, de la escuela católica y vamos a seguir defendiendo la necesidad de mejorar la financiación y la educación y también, evidentemente, porque es un eje vertebrador de escuelas católicas, para nosotros es un objetivo también ayudar y acompañar a los centros en su carácter de evangelizadores, de pastoral y de centros católicos.

En este momento, con la situación tan compleja que estamos viviendo, sobre todo por la pandemia, ¿es el mejor momento para abordar una reforma educativa?

A nadie se le escapa que no es el mejor momento, pero es el momento que han elegido el ministerio y que han elegido las administraciones. Nosotros lo único que podemos hacer ahora mismo es reivindicar que se nos escuche, reivindicar que se tengan en cuenta nuestras peticiones y, especialmente, que si es una ley que se está planteando y que se ha presentado ya al Parlamento, al menos, que exista un debate y que exista un consenso sobre algunos elementos importantes. Que sea o no sea el momento, nosotros consideramos que no, pero no podemos pararnos ahí, tenemos, lógicamente, que seguir planteando nuestras peticiones.

Parece recurrente cuestionar el modelo de la enseñanza concertada. ¿Qué más tienen que hacer para convencer a la sociedad? 

Más que decir para convencer, lo que considero necesario y lo consideramos así desde hace ya tiempo es que todo este debate de algún modo alcance un estado de estabilidad en la sociedad, en el modelo en cuanto a la educación en sí, no en cuanto a los modelos educativos, sino en la necesidad que tenemos en nuestra sociedad de tener un sistema educativo fuerte, un sistema educativo convenientemente financiado en sus redes, en la red pública y en la red concertada, y de colaborar entre todos para que eso sea así. Evidentemente, estas opiniones y este debate sobre la escuela tiene su origen en la falta de ese diálogo, de ese consenso, de ese pacto global de esa idea global de la  educación como eje vertebrador de la sociedad y si no tenemos esa idea de la educación como tal, pues lógicamente aparecen voces que ponen en duda los sistemas y las redes y los medios por los cuales se quiere conseguir esto, y lógicamente también a veces, pues hace que diversos colectivos o diversas personas particulares no estén recibiendo realmente toda la información que les permita conocer la realidad, y a veces se tienen que quedar en generalidades o en ideas de otros terceros.

¿Qué les diría a sus detractores?

Nosotros llevamos ya más de un año ofreciendo datos, ofreciendo información sobre sobre está realidad, vamos a seguir ahí, vamos a seguir ofreciéndolo con toda naturalidad, con toda sencillez y vamos a seguir diciéndole a nuestra sociedad, a los padres de nuestros 2.000 colegios, y a la sociedad en general, pues que la enseñanza concertada no es un enemigo, que la enseñanza concertada no es un anacronismo, que la enseñanza concertada es un modelo democrático que favorece la libertad democrática de los padres y, además, que mejora nuestro sistema educativo y ayuda a que el sistema educativo siga adelante, porque la existencia de dos redes no favorece la competición, sino el desarrollo del sistema.

Pedro Huerta durante la entrevista con Víctor Núñez

¿Cree que la clave puede estar en potenciar la comunicación? 

Desde que he empezado a conocer más Escuelas Católicas, pues uno de los departamentos que más me ha sorprendido y muy positivamente ha sido el Departamento de Comunicación de la casa, me ha sorprendido en la programación, me ha sorprendido la profesionalidad también del departamento. Están haciendo un trabajo muy bueno, y yo lo conocía desde fuera, desde otra perspectiva. He quedado sorprendido y, sobre todo, porque creo que a quien primero tenemos que aprender a comunicar es a las personas que se supone que más de acuerdo tendrían que estar. A veces los padres o los mismos profesores de nuestros centros concertados no siempre conocen toda la información y, por lo tanto, no siempre se convierten ellos mismos en voceros y promotores, de algún modo, de opinión en sus ambientes. Por lo tanto, ahí también estamos y debemos seguir estando y debemos seguir mejorando nuestro acercamiento a las personas que están en nuestros colegios en nuestro entorno, con nuestros propios alumnos para que sepan realmente cuál es la realidad de la situación. Y después, pues no bajar el tono ni bajar los brazos en cuanto a lo que hacemos, lo que estamos promoviendo y los métodos que estamos usando.

El ejemplo es el programa que se ha hecho de las ’10 verdades de la concertada’, por lo que yo he recibido durante los meses en que se ha desarrollado de personas incluso que yo pensaba que no les estaba llegando ese mensaje, y estoy hablando desde fuera de antes de ocupar este cargo, pues ha llegado a colectivos y a personas concretas, que yo creo que ni siquiera quien había organizado ese programa imaginaba.  Tenemos que romper ese miedo histórico a aprender a comunicar de un modo también moderno, actual en el que se nos entienda, con un lenguaje claro preciso y, al mismo tiempo, directo. En primer lugar, hacia los que ya están en nuestro entorno, para que ellos sean a su vez voceros y, en segundo lugar, al resto de la sociedad. La comunicación no puede sonar agresiva, o sea, vamos a seguir haciendo una comunicación amable en la cual nosotros no queremos imponer tampoco ideas; queremos contar o decir esto es lo que hay, estos son nuestros números y esta es la realidad en Europa. Aspiramos a que se normalicen esos mitos, que se normalicen esas ideas para poder empezar a hablar de lo que realmente es importante en educación, como poder revertir ese 17% de fracaso escolar que nos tiene a la cola de Europa. Vamos a fijarnos en lo que hacen otros países de Europa, pues también en cuanto a la existencia de redes concertadas nos va a hacer más modernos.

¿Cómo valora la progresiva secularización de la sociedad? 

En muchas ocasiones se confunde secularización con laicismo, por ejemplo, pero al mismo tiempo se confunde también secularización y laicismo con arrinconamiento y eso es como muy peculiar de nuestra sociedad, de nuestro país y de nuestra forma de verlo; seguramente es herencia de nuestra propia historia y de la forma en que a veces se han tratado estos temas. Secularizar la sociedad y secularizar los modelos sociales no puede ser nunca arrinconar a las personas que en su libertad, en la libertad que le otorga la Constitución, quieren vivir unos valores, unos principios morales o religiosos o prácticos. Entonces, tenemos que superar esto en nuestra sociedad española, tenemos que superar estas dicotomías y tenemos que normalizar también esta situación y, una vez que normalicemos esto podremos empezar a hablar de otras cuestiones. Cualquiera que conozca mínimamente el Estado francés y el modo en que en Francia se tratan los aspectos religiosos, los aspectos de cultura religiosa y de práctica religiosa, y también la enseñanza religiosa, pues entra en contradicción con la idea que aquí a veces tenemos de lo que significa el laicismo. Parece que hablar de laicismo significa apartar completamente de la sociedad esas ideas, esos modelos, esos valores. Nosotros nos negamos a eso, porque seguimos considerando que nuestros valores son unos valores válidos para la sociedad, unos valores que entendemos que no hay que imponer, pero sí que hay que proponer y que no hace ningún mal a la sociedad la propuesta de esos valores y que cada ciudadano en su libertad puede elegir si esos valores los quiere vivir también en la educación. Evidentemente, eso tiene su reflejo también en la educación y en el sistema educativo y en el sistema de valores y de proyecto educativo que los padres y las familias quieren para sus hijos. Es una realidad que a las entidades de la Iglesia nos cuesta y nos ha costado mucho a veces comunicar, porque dedicamos más tiempo a defendernos del arrinconamiento que a dedicar esfuerzos y medios a comunicar con claridad nuestro mensaje, a evangelizar en el fondo, y cuando algunos quieren arrinconar la evangelización al espacio sagrado, solo a la sacristía, pues de algún modo hay una cierta resignación en algunos sectores de la Iglesia.

¿Qué papel debe jugar la escuela católica en un mundo como el actual?

Nuestros centros educativos son espacios evangelizadores, lo son y no es que deban serlo, es que lo están siendo, lo son; se tiene también que ir rompiendo ese muro que les conecte con el entorno social, con el entorno religioso, que les conecte con las familias, con el barrio. Y, sobre todo, perder el miedo a comunicarlo, a compartirlo, porque se están haciendo muchas cosas en los colegios. ¿Qué colegio conoces que no tenga un proyecto solidario? No solo el tercer mundo, sino en el barrio, donde están incluso más todavía con la familia que forman parte del colegio, con los mismos alumnos, con los alumnos que tienen dificultad para poder tener acceso al comedor escolar o al uniforme escolar o a otros medios. Sin embargo, el colegio en sí mismo se nutre también de su propia solidaridad. Eso está ahí y existe, pero por desgracia no siempre sabemos comunicarlo, no sabemos decirlo a veces por humildad y otras veces porque no lo consideramos necesario y entramos en ese pecado global de la Iglesia que es el pecado de la falta de comunicación por esa humildad que no es falsa, pero que no nos ayuda a compartir.

Por su labor social y por su volumen en España, la escuela católica tendría que ser la punta de lanza, ¿no?

Es que lo es. En el pleno confinamiento, los centros católicos se han destacado precisamente por ser esa punta de lanza, por no dejar a nadie atrás, por estar cerca de la familia. De los niños y de los alumnos con necesidades que están ahí y que están en nuestros centros, en algunos donde incluso no estaban detectadas esas necesidades y se han detectado en pleno confinamiento, porque de repente toda la familia se ha quedado en paro o ha entrado en un Erte; o cuando de repente se han dado cuenta en casa que no estaban preparados para seguir las clases online porque no tenían una buena conexión o no tenían medios electrónicos para seguir esa esas clases online. Eso no estaba previsto en una población vulnerable. En nuestros centros nos consta y creo que por suerte se va conociendo poco a poco. Estamos siendo esa punta de lanza y estamos ahí por suerte, pues tenemos, como decía antes, en el caso de escuelas católicas, un excelente departamento de comunicación, así como instituciones y empresas que mejoran y que colaboran a mejorar esta comunicación y esta accesibilidad de la población a nuestro mensaje.

 ¿Cómo está afectando el COVID-19 el inicio del curso y como están ayudando a sus colegios para hacerlo más seguro?

Bueno, pues está afectando, lógicamente con una mezcla de falta de certezas, inseguridad, ¿qué va a pasar? ¿vamos a estar preparados realmente? ¿tenemos poco tiempo? Los equipos directivos que son quienes han recibido la mayor carga de trabajo en este tema, aunque desde el 1 de septiembre también los profesores han compartido esta carga, y con mucho cansancio, cansancio porque han tenido que ir muy rápido para adaptar los protocolos que ya teníamos, los protocolos que nos pidió la administración durante el mes de julio para volverlos a adaptar a la nueva situación. Eso sí, a la administración le estamos pidiendo claridad a la hora de dar instrucciones, a la hora de hacer protocolos, y mayor consenso, mayor diálogo, mayor comunicación entre el Ministerio y las consejerías. Nos estamos quejando de que hay 17 vueltas al cole distintas. Nosotros estamos acompañando. Las sedes autonómicas de escuelas católicas, con más cercanía, porque en cada autonomía están más cerca de los protocolos y tienen más capacidad. Ahora, por ejemplo, estamos informando de las instrucciones del protocolo para la universidad, del Ministerio de Universidades que también es parte del colectivo, aunque esté en otro ministerio en este momento, y bueno, estamos informando y aclarando, sobre todo. Ahora mismo una de las principales labores es aclarar esas instrucciones porque no siempre los centros saben interpretar o saben dilucidar o cómo actuar y como acatarlas, y también otra labor que estamos haciendo es de acompañamiento y a veces de escucha, incluso cuando nos llaman, cuando nos comentan.

¿Qué valoración hacéis de estas dos primeras semanas?

La valoración es que se están haciendo las cosas bien en nuestros centros, que son los que conocemos. Lógicamente, se están haciendo las cosas bien, aunque hay incertidumbre, pues no llegan los recursos prometidos. Con la familia, no siempre tenemos toda la información que comunicar y tampoco puedes comunicar incertidumbres, ¿no? Además, estamos asistiendo a un momento complejo, porque hay opiniones de todo tipo, quien cree que tenían que haberse anulado las clases, quien cree que tenía que haberse retrasado el comienzo de curso, quien cree que tenía que haber sido presencial. Bueno, pues como pasa en todo, hay opiniones de todo tipo, las católicas, la libertad, fijar una fecha. Bueno, nosotros consideramos en primer lugar que la presencialidad es importante porque garantiza el acompañamiento del proceso de enseñanza. El aprendizaje de los de los adolescentes garantiza también el acompañamiento de su educación emocional, que está además muy dañada por la forma en que se acabó el curso pasado. La presencialidad es importante. Yo no te puedo responder qué habríamos hecho. Lo que le pedimos a los equipos directivos es que no estuvieran expectantes y esperando a la administración, eso es lo que nos ayuda a estar preparados, a que estemos preparados en este momento actual. La realidad es que el virus está aquí, la pandemia sigue existiendo y eso nos exige cuidado, atención y actuación. Nos van llegando estos días que ha empezado el curso noticias de centros que hay que cerrar porque hay un número excesivo de profesores que dan positivo, de clases que hay que cerrar porque hay un alumno que ha dado positivo. Nos preocupa, nos sigue preocupando más que el qué hubiéramos hecho, pues nosotros estamos en lo que es la realidad y ahora mismo nos sigue preocupando, por ejemplo, pues esas clases que se mandan a casa, ¿cómo va a ser la conciliación familiar en esos casos, no? ¿Cómo va a ser la conciliación de las familias y para poder atender a los niños que tienen en casa que muchos no están enfermos y por lo tanto no van a poder recibir los padres una baja como ya se nos han dicho desde la administración? Eso es preocupante. Todas estas situaciones que existen y van a seguir existiendo nos van a parar hasta que no se considere que la pandemia está controlada, pues lógico es que cae sobre la familia y sobre los padres una preocupación más sobre las que ya tienen y también sobre los centros, lógicamente, que también para un centro es una preocupación cerrar un aula o cerrar el centro.

Cuando los colegios se dirigen a vosotros ¿qué es lo que más les preocupa?

En primer lugar, lo que más les preocupa es cuándo y cómo van a recibir la prometida financiación y la prometida ayuda, porque no está llegando en la forma y en el modo en que se ha dicho, en que se ha anunciado y porque, además, al ser repartido por las consejerías por autonomías pues hace que llegue de forma muy dispar; lo que en una se da, en otra, no. Estos recursos los necesitamos, en muchos casos incluso nos consta de centros de colegios, el día me hablaron precisamente de un colegio de Segovia, del Claret, que durante el verano han hecho un esfuerzo inmenso para para adaptar el centro y sin saber ni siquiera si van a recibir la ayuda. La segunda duda que nos plantean es en cuanto a la aplicación de los protocolos y de las instrucciones y, por ejemplo, una es en cuanto a la contratación de los profesores por medio de la sobredotación que las administraciones están dando a los centros en muchos casos. Se les está dando una sobredotación muy inferior a sus necesidades o muy inferior a la que ellos habían pedido o incluso ninguna como pasa en Castilla-La Mancha. Entonces, nos llaman y nos piden cómo actuar y cómo salir de esa necesidad real que tienen, porque tienen que empezar en la clase ya y no hay esos profesores para poder hacer los desdobles que se han prometido.

La entrevista completa muy pronto en nuestro podcast.

 

 

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