España experimenta la mayor subida porcentual de jóvenes estudiando en los últimos 10 años

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De 2009 a 2019, el número de jóvenes españoles entre 20 y 24 años que sigue estudiando ha aumentado en 15,5 puntos porcentuales; el incremento medio de la OCDE en el mismo periodo ha sido tan solo de 3,7 puntos, y el de la UE23 de 4,0 puntos.

De media en los países de la OCDE, alrededor de la mitad (52,7%) de los jóvenes de 18 a 24 años de edad está en educación, un tercio (33,2%) no lo está, pero sí se encuentra empleado, y el 14,3% no está empleado, ni en educación o formación. En nuestro país, la proporción es de 58,8%, 21,4% y 19,7%, respectivamente, según se refleja en el estudio Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2020, último elaborado por esta institución.

En España, el 19,7% de los jóvenes entre 18 y 24 años está desempleado y no participa en actividades de formación; alrededor del 57% de estos jóvenes se dedica a la búsqueda de empleo, y el resto es población inactiva. En EU23 hay gran disparidad entre los países, pero en media el 12,9% de los jóvenes no tiene empleo ni hace formación y, a diferencia de nuestro país, de estos, solo el 44% está buscando trabajo.

En España, del grupo de jóvenes entre 15 y 29 años, el 51,3% está estudiando, el 30,4% no estudia, pero está trabajando, y el 18,3% ni estudia ni trabaja. En comparación con la media de los países de la OCDE, el porcentaje es superior en el caso de los jóvenes que están estudiando (OCDE 47,1%), siendo mayores las diferencias entre los que no estudian y están ocupados (OCDE 39,9 %), y los que ni estudian ni trabajan (OCDE 13,0%).

En la mayoría de los países el porcentaje de adultos con segunda etapa de educación secundaria que no tiene empleo ni está en formación tiende a reducirse inicialmente, una vez transcurridos 2 y 3 años desde la graduación, y a aumentar de nuevo pasados 4 o 5 años.

En España no se observa una gran dependencia del tiempo transcurrido de la graduación en estos porcentajes: 13,5% para los graduados hace menos de dos años; 9,7% para los que lo hicieron hace 2 y 3 años, y 13,0% para los que terminaron la educación secundaria hace 4 o 5 años. Un patrón similar al de España se observa en la OCDE (con porcentajes de 14,2%, 9,8% y 11,8%, respectivamente) y en UE23 (13,4%, 9,5% y 12,2%).

A más nivel de formación, más y mejor empleo

El nivel de formación de las personas está correlacionado con su situación laboral. Las que tienen un nivel educativo más alto alcanzan tasas de empleo más elevadas, mientras que las personas con un menor nivel de cualificación tienen más riesgo de estar desempleadas.

Las tasas de empleo en España de los adultos jóvenes, para todos los niveles de formación, son más bajas que el promedio de los países de la OCDE y de la UE23, excepto el nivel inferior a segunda etapa de educación secundaria. Las tasas de desempleo en España son en todos los casos más elevadas.

En cuanto al tipo de programa, entre aquellos que cursaron segunda etapa de educación secundaria y postsecundaria no terciaria las tasas de empleo son, en general, superiores, si la vía cursada fue la profesional para los países de la OCDE. Entre los que se formaron en educación terciaria, las tasas de empleo son más altas para los que han alcanzado el nivel de máster que para los que poseen grado o ciclo corto. Los adultos con doctorado son los que tienen las tasas de empleo más elevadas.

Las tasas de empleo en los jóvenes de 25 a 34 años en España y en las medias OCDE y UE23 se han mantenido prácticamente estables desde 2009, aunque la tendencia ha sido positiva para los tres niveles educativos considerados en los promedios OCDE y UE23, mientras que, en España, salvo para el nivel inferior de estudios, las tasas de empleo han disminuido.

Aunque las tasas de empleo sean más bajas en España, la brecha de género es más reducida. En educación inferior a segunda etapa de educación secundaria la tasa de empleo de los hombres en 2019 es 19 puntos superior que la de las mujeres: esta distancia es de 27 y 26 puntos para ambos promedios, OCDE y UE23. La brecha se reduce a 5 puntos en España y 8 en las otras dos medias cuando se comparan los jóvenes con educación terciaria.

En general, para España y para las medias OCDE y UE23, las tasas de empleo de los adultos jóvenes cuyo nivel educativo es segunda etapa de educación secundaria o educación terciaria aumentan según transcurren los años desde la graduación. Sin embargo, en todos los casos las tasas de empleo en España quedan por debajo de las medias internacionales, reduciendo la distancia según aumenta el nivel de educación.

En cuanto a los salarios, los titulados en educación terciaria ganan en España un 48% más que los titulados en segunda etapa de educación secundaria. Estos, a su vez, ganan un 16 % más que los que solo han completado la primera etapa de educación secundaria o un nivel inferior. Las medias OCDE y UE23 presentan una relación entre salarios y nivel educativo similar al caso de España, aunque en el caso de la educación terciaria las diferencias son mayores.

De manera sistemática, el salario de las mujeres adultas queda siempre por debajo del de los hombres para todos los niveles educativos. En media para la OCDE, las mujeres con titulación de educación superior tienen unos ingresos que alcanzan solo el 76% del salario de los hombres. Para las tituladas en segunda etapa de educación secundaria o niveles inferiores el salario representa el 78% y 77% del de los hombres con ese mismo nivel de educación, respectivamente. En España estos porcentajes son del 81%, 75% y 79%, respectivamente.

Éxito Educativo
Author: Éxito Educativo

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