España reabrirá el curso con la sensación de que con la vacuna será menos necesaria la mascarilla y la distancia

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La población española es la que menos mantendrá la distancia social y la mascarilla una vez esté vacunada. Sólo un 35% declara que seguirá usando la mascarilla y un 40% que mantendrá la distancia de seguridad inmediatamente después de tener la pauta completa de la vacuna, de acuerdo con una encuesta internacional de Ipsos.

Esta sensación de seguridad de la mayoría de ciudadanos españoles se enfrentará a la previsión de que la vuelta a clase se producirá con la obligatoriedad del uso de las mascarillas, así como del cumplimiento de una mínima distancia de seguridad.

La población italiana es la que muestra más compromiso en ese sentido, con un 49% que afirma seguir manteniendo la distancia de seguridad y un 46% el uso de la mascarilla.

Los planes de vacunación avanzan en todas las comunidades españolas al mismo tiempo que la incidencia por nuevos contagios sube cada día entre la población más joven y no vacunada. Ya en pleno verano y a las puertas de alcanzar la inmunidad de grupo, muchos son los que se debaten entre afrontar una posible nueva ola o la vuelta a la ansiada normalidad, reflexionan los autores del estudio.

Para conocer más el sentir de la población ante esta nueva fase de la pandemia, Ipsos, junto al Foro Económico Mundial, ha realizado un estudio en 9 países del mundo para conocer cómo se plantean los ciudadanos su rutina diaria una vez estén vacunados: ¿seguirán cumpliendo con las medidas sanitarias frente al Covid-19? ¿Volverán a recuperar su vida pre-pandémica?

De los 9 países analizados en este estudio, 5 de ellos son europeos: Italia, España, Alemania, Francia y Reino Unido. Se observa que en lo que respecta a seguir manteniendo la distancia de seguridad y seguir usando la mascarilla una vez estén vacunados, estos países presentan datos bastante similares, donde la mayoría de su ciudadanía declara que seguirá aplicando ambas medidas.

Aunque es cierto que se hallan pequeñas diferencias entre países, siendo la población italiana la que muestra más compromiso en ese sentido, seguida de los ingleses, con un 49% que afirma que definitivamente seguirá manteniendo la distancia de seguridad y un 46% la mascarilla.

En el lado opuesto, están España y Alemania, que se posicionan como los países europeos con menos intención de seguir manteniendo estas medidas: España lidera el ranking siendo el país que menos mantendrá la distancia social (40%), cuatro puntos menos que Alemania (44%); y el segundo que menos declara que seguirá usando la mascarilla (35%), siendo Alemania el país menos comprometido en este sentido (27%).

Pero más allá de continuar respetando las medidas de protección frente al virus, las ganas de retomar la normalidad son cada vez más fuertes en la sociedad en general y estar vacunados podría suponer recuperar ciertas actividades como es ir a un restaurante, acudir a eventos deportivos o conciertos o coger un avión.

En este sentido, la población española se sitúa junto a la italiana entre los que afirman tener más ganas de retomar estas actividades. En el otro extremo estarían Reino Unido y Alemania, siendo los países menos dispuestos a retomar su actividad social, aunque tengan la pauta completa frente al Covid-19.

En el caso de los restaurantes, un 45% de la ciudadanía española afirma que se sentirá segura inmediatamente después de estar vacunada para acudir a ellos, un porcentaje que se eleva hasta el 49% en el caso de Italia.

A la hora de acudir a eventos deportivos o conciertos, España vuelve a situarse como el segundo país más dispuesto, únicamente tras Francia, con un 23% de la población dispuesta a acudir a estos actos una vez reciban la vacuna.

Se espera que la situación sea distinta en lo que concierne a los centros educativos. Aunque el Gobierno anunció que los alumnos serán vacunados antes del inicio del curso, no queda claro que lo sean todos.

Esta semana, por ejemplo, la Comunidad de Madrid inició su campaña de vacunación para mayores de 16 años, que ha tenido que interrumpir, no por falta de interés de los adolescentes -todo lo contrario, pues las citas se agotaron a las pocas horas-, como porque se agotaron las existencias de vacunas.

La exministra del ramo, Isabel Celaá -y no se espera que su sustituta, Pilar Alegría, la contradiga en este contexto- ya adelantó el pasado 3 de junio que no cree que el próximo curso dejen de usarse las mascarillas en los centros educativos. En declaraciones a RNE, la ministra manifestó que «cuesta pensar que, no habiendo desaparecido la pandemia, nos libremos de ellas».

Por otra parte, tras el visto bueno de la EMA a la vacunación de jóvenes de entre 12 y 15 años, la ministra de Educación, Isabel Celaá dijo que «se podría vacunar en los centros si se envía allí al personal sanitario. Lo que nos importa es que el centro esté abierto con la máxima presencialidad”.

Tras afirmar que “se podría vacunar en los centros”, por contra se mostró más reacia a plantear la eliminación de la mascarilla en los patios: “Estamos a lo que nos diga Sanidad, pero las mascarillas han sido un elemento esencial para mantener la salud en las aulas. Por eso cuesta pensar que, no habiendo desaparecido la pandemia, nos libremos de ellas”.

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