Estudio La Urdimbre: proyectos transformadores que implican a los centros educativos

Proyecto 'Cómo está el patio' realizado por La Urdimbre en el IES Mariano José de Larra.

Una empresa formada por jóvenes profesionales, apasionados del trabajo y ganas de aportar sus conocimientos al servicio de la arquitectura, solo puede ofrecer prestaciones de calidad en las que la ilusión y la motivación son los mínimos alicientes para desarrollar grandes ideas al servicio de los usuarios. Hace cuatro años que La Urdimbre inició su andadura como proyecto que sembró su germen dentro del asociacionismo estudiantil perteneciente a la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla que defendía el patrimonio y proponía nuevas formas de entender los edificios industriales que se habían dejado de utilizar en el interior de las ciudades.

Marta, Mónica y Manuel son los especialistas que componen hoy La Urdimbre. Cada uno aporta su conocimiento para cumplimentarse con el otro y poder desarrollar proyectos arquitectónicos que resulten innovadores, útiles, sostenibles, eficientes y, sobre todo, personalizados. Unieron su visión después de aquel tiempo desarrollando proyectos en la asociación de la universidad, para emprender el que a día de hoy es su propia empresa dirigida a centros educativos y espacios de trabajo, además de desarrollar obras que precisan de accesibilidad cognitiva, —a partir de la elaboración del análisis espacial y la adecuación de entornos para fomentar la autonomía de los usuarios—.

Desde La Urdimbre son conocedores de que muchos centros educativos en el presente continúan manteniendo una distribución espacial basada en la definición del tamaño de las aulas en función de la dimensión de los pupitres pesados y organizados en filas. Por este motivo, este estudio de arquitectura considera que este tipo de espacios no van en consonancia ni tampoco propician la creatividad y diversidad que rebosan los jóvenes estudiantes, impidiendo, de esta manera, que elementos y lugares tan rígidos, obsoletos y anodinos menoscaben el interés, la imaginación o la participación.

Por otro lado, en La Urdimbre saben que los espacios de los edificios producen un impacto ambiental en las personas, siguiendo un estudio reciente que asegura que el impacto del diseño va relacionado con la calidad del aprendizaje: «las condiciones ambientales pueden mejorar hasta un 25% el rendimiento escolar de los jóvenes».

Hace unas semanas, uno de los miembros de La Urdimbre, Manuel Benítez, hacía referencia a ÉXITO EDUCATIVO que los alumnos suelen pasar, aproximadamente, una cuarta parte del día en los centros educativos, por lo que estos deben ser lugares motivadores, inspiradores y que, a su vez, provoquen el estímulo. Por lo que, en este sentido, La Urdimbre apuesta por la personalización de los espacios atendiendo a las necesidades de los alumnos, docentes y familias. Además, estos lugares destinados al aprendizaje y la convivencia deben ser dinámicos, confortables, flexibles y organizados, capaces de adaptarse a las nuevas exigencias metodológicas y tecnológicas.

Marta Barbero también escribía para ÉXITO EDUCATIVO un artículo en el que recordaba la importancia de adaptar los centros educativos a las nuevas necesidades, teniendo presente los cambios que la sociedad actual está llevando a cabo. De hecho, desde La Urdimbre señalan que los servicios que más les han solicitado en los últimos años están los planes de reforma de los centros educativos a través de una metodología que desarrollan y que han denominado ‘Proyecto Pupitre’. Dicha actuación busca detectar problemáticas reales y establecer un plan de transformación temporalizando los objetivos que se quieren alcanzar, desde la coherencia con los recursos existente y sin dejar de aprovechar la adaptación como una oportunidad para el uso.

Para ello, y desarrollar así el ‘Proyecto Pupitre’, escogen una metodología de trabajo fundamentada en el design thinking (pensamiento de diseño), un proceso que les ayuda a conocer las necesidades del alumnado, profesorado, personal no docente y familias, involucrándolos en las diferentes fases del proyecto. Desde La Urdimbre, además, piensan que es importante implicar a todos los agentes relacionados con los centros educativos, preguntarles sobre la distribución y la arquitectura del centro, porque, al fin y al cabo, los alumnos, junto a profesores y familias, son los que mayoritariamente van a disfrutar de estos los cambios. Sus propuesta de análisis y diseños de espacios saludables conllevan sombra, acceso a agua, vegetación, lugares para comer, entorno de actividad física y juego libre, accesibilidad y seguridad en los accesos a los centros.

Reforma del CDP Sta. María de los Ángeles.

La juventud y el entusiasmo que desprende La Urdimbre los lleva a plantearse nuevos retos, nuevos trabajos arquitectónicos, sin dejar de revisar sus proyectos para que siempre sean integrales y completos. Les apasiona los espacios abiertos, por lo que comienzan a desarrollar una línea de trabajo centrada en los patios de los centros educativos, entiéndelos como herramientas pedagógicas con la finalidad de ofrecer nuevas vías de aprendizaje para el alumnado y que, a su vez, sean transmisores de los valores que transmite el centro educativo a sus alumnos sin olvidar la experimentación, el juego y el contacto con la naturaleza.

Los trabajos en los que se basan los proyectos de La Urdimbre se recrean en la arquitectura inclusiva, experiencial y eficiente. A la hora de abordar un nuevo reto otorgan a estos conceptos una posición privilegiada a los mismos, en favor de la experiencia de las personas: para que los espacios sean disfrutados por todos, independientemente de su edad, sexo, idioma, o sus capacidades físicas, sensoriales o cognitivas. De igual modo, sus trabajos persiguen el mejor resultado medioambiental posible, intentando reducir gastos de suministros y una mejora de los procesos productivos relacionados con los espacios.

¿Quiénes son los profesionales que conforman La Urdimbre?

Marta Barbero Calderón, arquitecta por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Obtuvo el diploma de Especialización en Gestión del Patrimonio: Proyecto, Organización y Producción de Exposiciones, emitido por el C.F.P. de la Universidad de Sevilla. Cursó el Master en Efímeras, Instalaciones y Arquitecturas Efímeras e Interactivas en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Destaca por su creatividad, la pasión que aplica a cada diseño y su compromiso con la arquitectura inclusiva. Se define como una amante de lo efímero.

Mónica Ruiz-Roso Luna, arquitecta por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Cursó el Máster en Rehabilitación Ecoeficiente de Edificios y Barrios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Es la encargada de conseguir que los proyectos sean respetuosos con el medio ambiente y consuman menos energía. Presume con que no existe normativa que se le resista, por eso se encarga de que las ideas más atrevidas de La Urdimbre siempre tengan los pies en el suelo.

Manuel Benítez de la Rosa, arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Cursó el programa de Dirección de la Innovación en la Escuela Andaluza de Economía Social. Es la visión empresarial de La Urdimbre, quién vincula las ideas a proyectos con futuro. Sin miedo a nada, anima al equipo a lanzarse a nuevas aventuras que les permite crecer como profesionales y también como personas.

Trabajo de interiorismo en el vestibulo del colegio Divina Pastora.

Entre los trabajos que han desarrollado en los últimos meses se encuentran ‘Cómo está el patio’, proyecto cuyo objetivo ha sido la realización en el IES Mariano José de Larra (Madrid), de forma colaborativa, la adaptación de la idea presentada a una convocatoria, a través de un programa de codiseño con el centro escolar, y de su posterior ejecución, mediante la colaboración con la comunidad educativa. El plan de reforma del CDP Santa María de los Ángeles (Málaga), acorde a las nuevas necesidades espaciales del alumnado, profesorado y comunidad educativa, con el objetivo de lograr una imagen más actual y abierta del mismo.

También han participado en ‘Involúcrame y lo aprendo’, proyecto premiado en el concurso de ideas para la transformación de espacios educativos del Col-legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC), que pretendía genera una metodología que ayudara a los centros a buscar propuestas para adaptar sus entornos de aprendizaje a sus necesidades actuales de enseñanza.

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