Euskadi sostiene que el uso del móvil por los alumnos de FP es una “herramienta fundamental”

El teléfono móvil es un problema para muchos universitarios españoles

Regulación y control, que no prohibición, del uso del móvil en todas las etapas educativas es lo que plantea el Gobierno vasco, si bien con dos observaciones clave: que sean los propios centros educativos los que determinen qué, cómo, cuándo y de qué modo hacerlo, y no por orden facultativa gubernamental, y que la FP sea una excepción a la luz de lo que el móvil representa en el proceso de aprendizaje.

Como no podría ser de otra manera, también en la Formación Profesional se aborda esta cuestión poniendo atención en aspectos como el ciberbullying y el uso adecuado de los teléfonos móviles, ámbitos sobre los que se está trabajando en los centros. Pero, advierten las autoridades educativas vascas, la FP es una modalidad formativa que presenta “características específicas” con respecto al resto de etapas educativas.

Por una parte, la edad de su alumnado, con una edad media que superara los 20 años (aunque también cuenta con estudiantes de 16 años en adelante). Y, por otra parte, que los dispositivos digitales son en la FP una herramienta de aprendizaje fundamental en el día a día de los centros.

Teniendo en cuenta estas particularidades, los centros de FP también deberán reflejar en su Reglamento de Organización y Funcionamiento (ROF), como en el resto de etapas educativas, y siempre “dentro de la autonomía de cada centro”, las medidas que adopten sobre la utilización de las herramientas digitales, que “cada vez se van a emplear más”, reitera el Ejecutivo vasco.

Tanto es así que la Ley de Formación Profesional del País Vasco (2018) establece que la investigación de la FP ha de armonizarse, entre otros campos, con los nuevos entornos digitales y los sistemas inteligentes. Además, en los ciclos formativos de FP se incluye el módulo “Digitalización aplicada al sistema productivo”, en su parte troncal obligatoria.

El Gobierno vasco no es ajeno a una realidad incontestable, que las tecnologías digitales presentan un enorme potencial para mejorar y diversificar las prácticas de enseñanza y aprendizaje, así como para desarrollar las competencias digitales entre el alumnado. Se trata de aprovechar las numerosas oportunidades que brindan estas tecnologías para la enseñanza, el aprendizaje, la comunicación y la creatividad.

Pero, no cabe duda de que, en especial el acceso a los teléfonos móviles, impacta directamente en el desarrollo y la interacción de los alumnos. Por ello, considera necesario fomentar el buen uso de estos dispositivos e impulsar hábitos, actitudes y estrategias que favorezcan la convivencia positiva también en el ámbito digital, ya que las tecnologías no solo brindan nuevas oportunidades y mejoras, sino que también pueden ser fuente de riesgos y amenazas, que deben afrontarse.

El establecimiento de normas de uso de los dispositivos móviles se encuentra dentro del margen de autonomía de organización y funcionamiento de los centros, atendiendo siempre a las especificidades y al contexto de cada uno de ellos.

En este sentido, a lo largo de este 2024, los centros educativos, tanto públicos como concertados, aprobarán medidas, de carácter pedagógico, para la regulación del uso de los móviles y los relojes inteligentes durante la jornada escolar. Se entiende como jornada escolar el espacio de tiempo que incluye el horario lectivo, los tiempos de recreo o servicios ofertados por el centro, como el comedor o el transporte, así como los períodos dedicados al desarrollo de las actividades complementarias y extraescolares.

Esta regulación deberá quedar recogida en el Reglamento de Organización y Funcionamiento (ROF) de los centros de Educación Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y FP, y ser aprobado por el Consejo Escolar de los mismos. Estas medidas deberán ser comunicadas a la comunidad educativa, promoviendo acciones de sensibilización sobre los riesgos del uso excesivo de los teléfonos móviles y relojes inteligentes, y, en especial, las referidas a prevenir el ciberacoso.

Asimismo, los centros educativos han de contemplar actuaciones de prevención del ciberacoso escolar o posibles situaciones de abuso a través de teléfonos móviles y relojes inteligentes en su plan de convivencia, en los planes de orientación y de acción tutorial, así como en su Proyecto Digital de Centro, con el fin de intensificar actitudes y mecanismos preventivos y proactivos.

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